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TIEMPO DE IRA Y MISERIA” – Capítulo 23

 

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UNA pequeña HISTORIA DEL BIERZO
Manuel Camuñas nos regala : “TIEMPO DE IRA Y MISERIA”
TIEMPO DE IRA Y MISERIA : Capítulo1
TIEMPO DE IRA Y MISERIA : Capítulo 2
“TIEMPO DE IRA Y MISERIA” Capitulo 3
“TIEMPO DE IRA Y MISERIA” Capitulo 4
“TIEMPO DE IRA Y MISERIA” Capitulo 5
“TIEMPO DE IRA Y MISERIA” Capitulo 6
“TIEMPO DE IRA Y MISERIA” Capitulo 7
“TIEMPO DE IRA Y MISERIA” Capitulo 8
“TIEMPO DE IRA Y MISERIA” Capitulo 9
“TIEMPO DE IRA Y MISERIA” Capitulo 10
“TIEMPO DE IRA Y MISERIA” Capitulo 11
“TIEMPO DE IRA Y MISERIA” Capitulo 12
“TIEMPO DE IRA Y MISERIA” Capitulo 13
TIEMPO DE IRA Y MISERIA” Capitulo 14
TIEMPO DE IRA Y MISERIA” Capítulo 15
TIEMPO DE IRA Y MISERIA” Capitulo 16

TIEMPO DE IRA Y MISERIA” Capitulo 17

TIEMPO DE IRA Y MISERIA” Capitulo 18

TIEMPO DE IRA Y MISERIA” Capitulo 19

TIEMPO DE IRA Y MISERIA” Capitulo 20

TIEMPO DE IRA Y MISERIA” Capitulo 21

TIEMPO DE IRA Y MISERIA” Capítulo 22

 

Adela se despertó, permaneciendo en la cama con los ojos cerrados, bostezando con la satisfacción de haber dormido bien. Se levantó para palparse con las manos como si quisiera medir el aumento de volumen de su cuerpo, provocado por el bebé que había empezado a formarse dentro de su vientre. Fue a la cocina para preparar una taza con leche caliente migada con pan y la dejó en la mesa. Llenó la palangana con agua limpia y entró en la habitación donde los niños Manolo y Pepe dormían juntos en la misma cama.

– ¡Manolin! Despierta dormilón _Adela le puso la mano en el hombro y lo movio hasta conseguir despertarlo_ Vístete y lávate la cara que ya es tarde.

– Ya voy, ya voy.

Manolin se sentó en la cama frotándose los ojos hasta que consiguió despertarse por completo. Se acercó a la palangana para meter las manos en el agua y pasarlas levemente por la cara con la intención de mojarse lo mínimo posible.

– ¡Ven aquí! tienes que lavarte bien _Adela le puso una mano en la cabeza y con la otra le lavó la cara_ Tienes que lavarte toda la cara, el cuello y las orejas. A la escuela hay que ir bien limpio y aseado.

– Quiero irme ya, me está esperando Laureano para ir juntos.

– No olvides el vaso para la leche.

Adela observó como Manolin metia el vaso en el “cabás” y salia de casa camino de la escuela, hasta que desaparecio de su vista cuando giró por la calle de la Raiz arriba hasta cruzar la carretera para seguir camino de las escuelas nuevas. Niños y niñas era separados en clases diferentes. Las clases nunca se llenaban porque eran muchas las niñas que tenian cuidado de los hermanos pequeños, y los niños que acompañaban a sus padres para trabajar las tierras propias y de otros.

Adela bajó a la bodega con un cesto colgando del brazo y lo llenó con troncos de madera para quemar en la cocina y calentar el agua con la que lavar todos los enseres de la cocina.

– ¡Mamá, mamá!

– ¿Qué quieres Pepin?

Pepe apareció en la puerta del pasillo, descalzo y frotandose los ojos.

– Tengo ganas de cagar.

– Espera un momento _Adela dejó la olla que estaba fregando, secó sus manos con una toalla y fue a la habitación para sacar el orinal de debajo de la cama_ Ven, caga aquí y llámame cuando termines.

Durante la mañana, Adela llevaba a Pepin a su lado mientras que se ocupaba de lo que eran los trabajos diarios de la casa, como revisar el gallinero para coger los huevos que las gallinas habian puesto, echar ramas a los conejos, dar la comida a los cerdos, y de cualquier otra necesidad.

– ¡Mamá, Mamá!

– ¿Que pasa Pepin?

– Manolo viene, Manolo viene.

– Ten cuidado Pepin, no te asomes al balcón que te puedes caer _Adela miró la hora en el reloj del armario y se asomó al balcón para ver llegar a Manolo_ ¡Manolo!

– ¿Qué?

– Llena una cesta con leña y súbela a la cocina.

Manolo llenó la cesta con la leña y se dispuso a cogerla para subirla por la escalera.

– Espera, espera, ya te la subo yo.

Manolo reconoció la voz de Pepe “Vidina”, el hijo de Olimpia y nieto del señor Manuel “El de los paños”, que cogió la cesta y la subió hasta la entrada de la vivienda por la escalera de piedra que compartian los dos vecinos.

– Gracias “Vidina” ¿Está Olimpia en casa?

– No, mi madre no está pero no tardará en llegar.

– Cuando llegue, dile que quiero hablar con ella.

Adela volvió a la cocina, preparó la comida para los niños y se sentó con ellos a la mesa para ayudar al mas pequeño, mientras que Manolo comia de prisa con la intención de volver a la calle para seguir jugando.

– ¿A donde vas?

– Me está esperando Laureano.

– Laureano puede esperar y tú tambien. Papá salio del trabajo a las dos del la tarde y no tardará en llegar. Hasta que llegue, podeis jugar aquí, al lado de la escalera.

– ¡Ya viene, papá ya viene! _Manolin señaló con el dedo el camino que, entre las huertas y las viñas, llegaba hasta la fábrica de cemento “Cosmos”_ ¿Podemos marchar, mamá?

– Sí, podeis marchar pero a la tarde, cuando salgas de la escuela, vienes para casa ¿Entendido?

– Sí, entendido.

Adela entró en el la casa y terminó de preparar la comida encima de la mesa. En ese momento entró José y se paró ante ella para observar su vientre, que iba aumentando a cada día que pasaba. Los dos se sentaron a la mesa para comer, mientras que Pepín se quedaba dormido en la cama.

José se sentó y esperó a que Adela pusiera los platos, con la comida, en la mesa. Llevó la cuchara a la boca y al levantar la cabeza observó que Adela le estaba mirando.

– Mi hermano Manuel se va a Barcelona _Le dijo ella esperando la reación de José que dejó la cuchara en el plato_ Me lo dijo esta mañana.

Los dos siguieron comiendo en silencio. Cuando los platos estuvieron vacios José cogió la servilleta para limpiarse las manos y esperó, en silencio, a que Adela recogiese los platos, para dejarlos en la fregadera.

– Entonces, no acabara los estudios. Decia que queria ser maestro o policia.

– Es mucha la gente que marcha a Madrid, Bilbao o Barcelona.

– Entonces, Rosaura quedará sola ¿Que hará con la casa y las fincas de Pradela?

– Lo venderá todo, nos dará a los hijos lo que corresponda de la herencia del padre y con lo que es de ella quiere buscar una casa aquí, en Toral. Ella quiere que le ayudes tú.

– En ese caso _Respondió José mirando a Adela_ yo me encargaré de todo.

No pasó mucho tiempo hasta que José consiguio vender las propiedades de Rosaura en la montaña y comprar en Toral una casa y varias viñas, que preparó para conseguir que las uvas estuvieran entre las mejores del Bierzo. Meses después los hermanos mayores de José, Emilia y Domingo, vendieron la casa de Cantejeira y fueron a vivir a Toral, en una casa pegada a la de José y Adela.

– Mamá, mamá.

– Espera un momento _Adela secó sus manos con un trapo y se asomó al balcón_ ¿Qué quieres Manolin?

– Don Raul me dijo que quería hablar con papá.

– Venga usted aquí _ Manolin, que distinguia muy bien el tono amenazante de su madre. subio la escalera preguntandose que habia hecho mal. Cuando su madre le trataba de usted significaba riña o castigo_ ¿Te dijo de qué queria hablar con papá?

– Me dijo que queria hablar con él, pero no me dijo de qué.

– ¿No habras hecho alguna travesura?

– No, solo me dijo que queria hablar con él.

A las tres de la tarde volvian a la escuela hasta que el reloj marcaba las cinco que era cuando los maestros anunciaban el fin de las clases y todos los alumnos salian de las escuelas, para volver a casa disponiendo así del tiempo libre hasta el dia siguiente.

– Mamá _Manolin golpeó la puerta con la mano_ mamá.

– Tu madre no está _La tia Emilia se asomó a la ventana de su cocina_ Se ha ido con “Pepin”.

– ¿Y mi padre?

– Fue a hablar con el maestro Don Raul. Dijo que…. ¡Mira! Ahí viene tu padre.

– Papá ¿Donde está mamá?

– No lo sé _José miró a su hermana Emilia_ ¿Sabes donde está Adela y Pepín?

– Los dos fueron a casa de los “Chiquitos”.

– ¿Pasó algo?

– Dicen que la hija, la que iba a trabajar a casa de don Luis el médico, se ahogó en el rio. Cuando la sacaron del agua la llevaron para que la viera don Luis pero cuando llegaron con ella en brazos ya era tarde. Él intentó reanimarla pero ya estaba muerta.

José se sentó en un peldaño de la escalera, se pasó la mano por la cabeza como si quisiera ordenar su pelo hacia atrás y miró a su hijo.

– Ven aquí _Manolin se acercó a su padre_ Hoy te quedaras en casa conmigo para ayudarme a dar la comida a los animales. Tú le daras a las gallinas y a los conejos. Yo me ocuparé de los cerdos.

El dia empezaba a oscurecerse. José y su hijo Manolo habian hecho todo el trabajo en la cuadra y llenaron un valde con agua para lavarse.

– Ahí vienen mamá y Pepe _ Advirtió Manolo que guantaba de pié mientras su padre le frotaba la espalda con jabón.

Adela y Pepin volvian a casa después de la visita que hicieron a la familia de los “Chiquitos” para expresarles el pésame por la muerte de su hija. José observaba con atención especial a Adela y pudo darse cuenta de que su vientre habia aumentado de volumen en los últimos dias.

– Adela _José se acercó a ella y le miró señalando su vientre con la mano_ ¿Estás…?

– Sí, otra vez estoy preñada _Afirmó ella antes de que José terminara la pregunta.

– ¿Desde cuando? _José le miró, movió la cabeza guardando silencio y se acercó a ella.

– Es el segundo mes que no me viene la “regla” ¿Tú te pusiste el “condón” siempre?

– Sí, siempre me lo puse aunque ahora recuerdo que hace dos meses usé uno dos veces. Solo quedaban dos y en la farmacia me dijeron que tardaria una semana en traer más. Por eso lavé el último que usamos, para guardarlo y volverlo a usar.

Manolo observaba en silencio como su padre encendia la leña en la cocina y añadia carbón mientras que su madre lavaba las patatas que pondria a cocer, con carne de cerdo, en una olla.

– ¿Para qué queria don Raul hablar contigo? _Preguntó Adela mientras atizaba el fuego con el gancho de hierro.

– Me llamó para preguntarme si yo le podía hacer un pozo. Yo le dije que sí, que podia pero él quiere que le trabajara por cuatro “perras” y le dije que nó. Cuando me marchaba me llamó otra vez y me preguntó cuanto queria cobrar por hacerlo. Asi que…

– ¿Cuanto le pediste? _ Preguntó Adela preocupada_ Porque, aunque sea poco, puede ir bien juntandolo con el sueldo de Cosmos.

– Le dije que tendria que pagarme mil pesetas.

– Sí, pero ¿Como te pagará, de una vez o a plazos?.

– Me pagará a medida que vaya haciendo el trabajo. Cada semana o cada mes. Eso dependerá del turno que me toque trabajar en “Cosmos”.

– En el mes de mayo, Manolo hará la primera comunión _Adela vertió aceite en la sarten y la colocó encima del fuego_ Para eso faltan pocos días. Le tendremos que comprar ropa y zapatos nuevos.

– Sí, y nosotros tambien. Tenemos que ir con él y cuando le den la hostia para comulgar _José sonrió haciendo una mueca indescriptible_ Nosotros tambien comulgaremos.

Llegó la fecha en que los niños y las niñas de Toral que tenian la obligación de acudir a la iglesia para confesarse y así poder hacer la primera comunión. Al dia siguiente empezó la ceremonia en la iglesia y los niños y niñas pasaron por el altar en orden tal, que los primeros eran los que iban vestidos con los mejores trajes, es decir los del regimen gobernante. Los últimos eran aquellos que, a pesar de su miseria economica, tenian que cumplir con la obligación impuesta de llevar a sus hijos, correctamente vestidos con ropa nueva, a cumplir con los mandamientos de la santa iglesia.

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