Carlos

TORAL: ANÉCDOTAS FERROVIARIAS (1901-1910)

Pedro  TORAL: ANÉCDOTAS FERROVIARIAS (1901-1910)

Como cada año, no quiero dejar de colaborar con la fiesta que trata de reflejar la histórica vinculación de Toral con el ferrocarril. Recogía en un artículo el año pasado algunos sucesos que habían tenido lugar a finales del siglo XIX y principios del XX en el entorno de nuestra localidad; sigo la misma línea argumental, centrándome esta vez en la primera década del pasado siglo, con la idea de ir completando esta parte de nuestra historia. Algunas de las noticias de este rango temporal ya se incluyeron en el citado trabajo, por lo que no volveré aquí sobre los mismos.

En mayo de 1901 se recogía en algún periódico la noticia del incendio en la estación de Toral de 2000 latas de gasolina que el Gobierno había adquirido en una refinería de Coruña para la extinción de una plaga de langosta en Plasencia. Una pérdida valorada en 21.000 pesetas, cuyo cálculo en euros actuales prefiero no realizar. No me imagino el impacto –en forma de auténtico pavor- que un incendio de tal magnitud pudo haber causado en el entonces pequeño pueblo de Toral. Por suerte, aquellos toralenses no tuvieron que pasar por esta experiencia, ya que la noticia fue desmentida pocos días después de publicada y la gasolina sí llegó hasta los campos extremeños, lo que debió resultar un problema para las langostas.

61 El que el tren fuera el más rápido y seguro medio de transporte de la época (si bien muy lejos de lo que hoy consideramos rápido y seguro), dio lugar a que por esta estación pasaran (que no significa que pararan) las personas más destacadas de aquellos años en cualquier ámbito: ministros, obispos, intelectuales, militares y hasta reyes. Así en marzo de 1904 Alfonso XIII va a encontrarse con el emperador de Alemania, Guillermo II, en el puerto de Vigo. El viaje desde Madrid a Monforte en el tren real (luego cogería otro hasta Vigo) tenía prevista una duración de unas 16 horas, con mínimas paradas en algunas estaciones (7 minutos en Ponferrada o 1’ en Brañuelas, por ejemplo), entre las que no se incluía la de Toral, por donde pasaría a las 5:17h de la madrugada. Como era de suponer, la comitiva acompañante estaba formada por destacados hombres (en el sentido estricto del término en cuanto al género de los mismos) de la clase política y de la nobleza.

Las mejoras que iban realizándose en las infraestructuras ferroviarias dieron lugar a que a Toral llegasen en marzo de 1906 nuevos vagones de primera y tercera clase, con el fin de realizar pruebas de velocidad en el trayecto entre esta estación y la de Brañuelas, pues se temía que pudieran chocar con las paredes de los túneles.

Viaducto sobre el embalse de Bárcena 2 [Resolucion de Escritorio] Muy concurrida debió de estar nuestra estación a principios de junio del mismo año. La tormenta que descargó la noche del día 5 afectó principalmente la zona de Sobradelo, provocando el descarrilamiento de un tren mixto: la máquina y once vagones quedaron empotrados en el terraplén. Los numerosos segadores que viajaban en el tren fueron los que ayudaron a empalmar de nuevo los raíles, siendo compensados con un jornal de lo más mezquino. El corte de la vía provocó que los trenes descendentes tuvieran que permanecer en Toral hasta la noche del día 6, supongo que con gran satisfacción para los propietarios de las contadas fondas, bares y comercios que tenía la localidad.

Pero el tren también se convirtió en un lugar peligroso, donde sobre todo los carteristas encontraron un espacio en el que desarrollar sus actividades con bastante fortuna. Sin embargo, no fue este el desenlace del intento de robo sufrido por nuestro

convecino José Rodríguez López, a quien un carterista francés quiso aligerar del peso de su cartera, siendo detenido en la estación de Venta de Baños en junio de 1907. Mayor éxito inicial tuvo el astorgano Eulogio Castaño, perito mercantil de la Compañía del Norte, quien al pasar el primer túnel de Toral sucumbió a la tentación de sustraer la caja de recaudación de la estación de Lugo para la de Valladolid, un total de 2.917’50 pesetas, si bien poco después sería detenido.

En cuanto a sucesos luctuosos, en enero de 1909 se produjo la muerte del albañil madrileño Cándido Gutiérrez, quien cayó a la vía en el km. 272 entre las estaciones de Toral y Quereño. Más próxima, por localización y vecindad, fue la del joven toralense de 23 años Miguel Martínez Fernández, quien el 15 junio de 1910 venía en el tren de Villafranca sin billete, por lo que al llegar al disco de la estación de Toral se tiró en marcha (un práctica habitual durante mucho tiempo), con la mala suerte de caer mal y romperse el cráneo, lo que ocasionó su fallecimiento.

En marzo de 1909, la estación de Toral también parece haber sido lugar de un desencuentro entre el factor y el vecino Salustiano Bello Álvarez, detenido por escándalo público y maltrato de obra (supongo que hoy diríamos agresión) al referido factor.

Finalizo con una curiosidad. Durante estos años Toral de los Vados aparece presente en el famoso Almanaque Bailly-Bailliere al referir los acontecimientos más destacados de la agenda del mes de agosto. El motivo no es otro que la Romería de San Roque, para la que se anunciaban trenes especiales. Creo que no es necesario que diga que la romería realmente tenía lugar en el vecino pueblo de La Vega, que en aquellos años ni tan siquiera pertenecía al mismo ayuntamiento que Toral. La presencia de la estación del ferrocarril le concedía a este último una importancia y una visibilidad que se reflejaba en detalles como este.

Carlos Fernández Rodríguez

León, Junio de 2015

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