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– III. La inauguración de la línea férrea Palencia – Coruña – 1-7 Carlos

1883-2008, 125º aniversario de la llegada del ferrocarril a Toral

III. La inauguración de la línea férrea Palencia – Coruña

 

El viaje en tren realizado por los reyes Alfonso XII y Mª Cristina desde Madrid a Coruña celebrando, tras más de veinte largos años de obras, la finalización de la línea entre Palencia y la citada ciudad portuaria del noroeste, cuyo último tramo fue el construido entre Toral y Oural, ha permanecido en la tradición popular de algunos de los pueblos por los que transcurrió como un hecho destacado de su Historia reciente. En  el caso de Toral, ha llegado a convertirse en un recuerdo idealizado, superando una realidad que, hasta donde las fuentes escritas nos informan, resultó mucho más prosaica.

No cabe duda que el paso de los monarcas generó una alta expectación, tanto por su propia presencia como por lo que suponía el inicio del tránsito de trenes que iba a poner fin al aislamiento del noroeste peninsular facilitando, en consecuencia, su despegue económico. Si bien este hecho fue una realidad, también el ferrocarril serviría para que, pocos años después y debido a la crisis, el Bierzo, al igual que otras comarcas, sufriera una pérdida de efectivos humanos que principalmente buscaron su futuro al otro lado del Atlántico.

Pero volvamos a la inauguración. Previa a la oficial con la presencia de los monarcas, hubo otra privada a principios de agosto de 1883. El día 2, la comitiva salió de Palencia en un tren de seis vagones, arrastrado por las máquinas Ercilla y Moreno Nieto; en el mismo iban altos representantes de la Compañía de los Ferrocarriles de Asturias, Galicia y León (como el Duque de Sexto, presidente del Consejo de Administración), ingenieros de la misma, representantes políticos, miembros del Gobierno (como Fermín Lasola, ministro de Fomento), el Duque de Ahumada (jefe del escuadrón real), personajes de la Corte y altos funcionarios del palacio, entre otros muchos.

En la estación de San Clodio se encontrarían con otro tren que había salido desde Coruña, y en la misma se procedería a realizar el simbólico enlace de la vía, para lo cual se habían tendido dos raíles dorados que fueron sustituidos por los definitivos. Ambos trenes se dirigieron a continuación hacia Coruña donde finalizaba su viaje.

La inauguración oficial se produjo casi un mes después, y de los principales aspectos que afectaron a los monarcas, además de la prensa de la época, nos informa tanto con partes oficiales como no oficiales la Gaceta de Madrid (el “Boletín Oficial” hasta la aparición de éste durante la sublevación militar de 1936). Sin embargo, la comitiva estaba compuesta por dos trenes, en el primero de los cuales, que precedía al real y salió de Madrid hacia las 6 de la mañana del día 31 de agosto, viajaban los invitados de la clase política (senadores, diputados), militar, etc., así como periodistas representando a 30 periódicos españoles (de ellos dos leoneses: La Lira y La Crónica) y 8 extranjeros (siete franceses y un inglés).

Por su parte, el majestuoso tren real, construido según relata algún periódico de la época en los talleres de León durante el mes de agosto (lo que supuso un sustancial incremento en el número habitual de operarios), salió de la Estación del Norte de Madrid el mismo día 31 de septiembre a las 8 y 40’ de la mañana. Acompañaban a los Monarcas, ministros, ingenieros y representantes del consejo de administración de la Compañía ferroviaria y senadores y diputados de las provincias más afectadas por la inauguración (las gallegas).

El viaje parece ser rápido, sin significativas paradas hasta llegar a la estación de León hacia las 8,30’ de la noche (12 horas después de la salida), que estaba vistosamente adornada é iluminada con luz eléctrica, donde se detienen a cenar. El banquete, según algún periódico, fue servido por 50 camareros del restaurante Fornos y su coste ascendió a los 18.000 duros (¡!), asistiendo al mismo “todas las autoridades, el Consejo de Administración de la Compañía, la Oficialidad de la guarnición y demás convidados hasta 260,…”. Una vez finalizada la cena, el viaje se reanuda, pasando por la estación de Quintana a las 11,20 de la noche, por la de Astorga a las 2,00 de la madrugada, por Toral hacia las 5,00, para llegar al Barco de Valdeorras a las 7,15 de la mañana, donde se tomarían un breve descanso antes de continuar hacia Monforte. En este punto, al que llegan hacia las 9,30’, tiene lugar un almuerzo con posterior intercambio de discursos entre el Presidente de la Compañía (el francés Donon) y el Rey, ensalzando ambos el esfuerzo realizado para finalizar los trabajos de esta línea de ferrocarril y los vínculos entre ambos países. El viaje se continúa hacia las 11,00, llegando a Lugo a las 14,00 y a Coruña, destino final del mismo, a las 17,30 de la tarde.

Por la crónica publicada en La Lira, sabemos que el tren de invitados que le precedía se había detenido en Ponferrada a cenar: En Ponferrada se hizo un descanso bastante largo. La estación lucía mil banderolas y gallardetes que ondeaban al viento, bastante incómodo por cierto, y atronaba los aires el estampido de los cohetes que de la Villa partían y los que descendían en menuda lluvia de multicolores luminarias. En un extenso templete levantado ad hoc, se nos sirvió una abundante y variada cena, y después de confortados con este refrigerio, volvimos a ocupar los coches para proseguir nuestro viaje.

Como hemos visto, nada se dice del paso del tren real (recordemos que fue hacia las 5,00 de la mañana) por la estación de Toral. Sin embargo, el Parte no oficial publicado en la Gaceta de Madrid del día 2 de septiembre indica que El tren Real se detuvo entre Toral y Quereño para que S.M. examinase los puentes de Mumao y de Cobas;…, de los que ya hablamos en nuestra anterior colaboración, siendo sin duda el segundo la obra más llamativa del tramo que se estaba inaugurando. El dibujo de Comba en La Ilustración Española y Americana no deja de ser una visión un tanto idealizada de dicha parada, en la que los lugareños llenan los riscos que configuran el paso del Estrecho aclamando a los Reyes.

 

 

Volviendo al caso de Toral, hemos leído en este blog referencias a supuestos actos que tuvieron lugar ante el paso de Alfonso y Mª Cristina. Esta misma información ha sido recogida de nuevo en un libro de reciente aparición que se ocupa de recopilar sucesos y anécdotas recientes de este pueblo (hacemos notar la errata que existe en la fecha de la inauguración, debiendo situarse en 1883 como hemos señalado, así como los errores en la descripción del tren real y en la atribución al ingeniero Eiffel del puente del Estrecho). En relación con los actos celebrados en la estación de Toral se indica específicamente que “…se interpretó el Himno Nacional; se desbordó el entusiasmo; se le dedicaron al Rey poemas y canciones y los Reyes fueron obsequiados con productos de la tierra” (pág. 112). Sin duda, una visión muy poética de lo que pudo haber sido… pero no parece probable que fuera.

Tenemos constancia que en las estaciones en que paró la comitiva real se produjeron actos de esta naturaleza: entrega de poemas, música tradicional, etc., pero no conocemos ninguna referencia documental de la época en la que se mencione una parada en la estación de Toral (ni supuestos bandos municipales, ni en los partes oficiales o no oficiales, ni en las noticias de prensa). Y si ésta se hubiera producido, los Reyes, al igual que sucedió en otras, es probable que no descendieran del tren. La ausencia de noticias es tan flagrante que ni en las actas municipales de dicho año se recoge una sola línea referente a aquel suceso, y aunque la Casa Consistorial se encontraba entonces en Villadecanes (todavía no se había trasladado a Parandones) no cabe duda que un acto de esta naturaleza debería haberse registrado en las mismas.

Sigue…………

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