Carlos

La inauguración de la línea férrea Palencia- III. – – Coruña-II – 7º Carlos

Pero tampoco queremos diluir este hecho histórico en algo intrascendente para los toralenses de la época, ni mucho menos, porque tampoco sería cierto. Los partes, tanto oficiales como no oficiales, recogidos en la Gaceta de Madrid hacen constante hincapié en la acogida entusiasta por parte de la gente al paso de los Reyes por todos los puntos del tránsito hasta Galicia. Y suponemos que así debió ser también en Toral. Al menos el tren de invitados que le precedía en varias horas así lo vivió, y de ello tenemos constancia gracias de nuevo a Augusto Villalibre, director de La Lira, quien lo reflejó en su crónica del viaje: “El quejumbroso y monótono sonido de la muiñeira acompañada del tamboril, nos despertó en la estación de Toral de los Vados, viendo los fuegos artificiales que desde el pueblo ascendían. Allí fue vitoreada la prensa con bastante entusiasmo”. Escueta noticia que nos sirve para hacernos una idea más veraz, y menos idealizada, de lo que pudo ser ese día festivo e histórico en que los entonces monarcas Alfonso y Mª Cristina pasaron por la estación de Toral, lo que lógicamente exaltó a los toralenses que, al igual que en otros lugares, prepararían, dentro de sus posibilidades, la mejor de sus acogidas (música y fuegos) y acudirían a vitorearles, si bien su “presencia” finalmente resultara demasiado fugaz.

El viaje de regreso de los Reyes también se realizó en tren, pero del mismo se cuenta con menos noticias, e incluso se intentó que no hubiera ningún tipo de acto ni recibimiento en las estaciones, lo que no se consiguió plenamente al menos en las principales. El día 3 a las 7,15 de la mañana salieron de Coruña y a las 9,00 de la noche llegaban a la estación de Astorga, por lo que su paso por la de Toral esta vez sí se produjo de día, si bien para entonces es muy posible que no hubiera nada previsto.

De inmediato se abre la línea para el transporte de viajeros (según algún periódico el día 2), con los siguientes precios y frecuencias para el tren Correo nº 2, que se detenía en la estación de Toral (además de las más próximas, tan sólo recojo algunas estaciones principales; se indicaba también la existencia de un tren adicional discrecional A nº 2 que sólo funcionaría los días que fuese necesario por una afluencia de viajeros superior a la capacidad del tren correo; era sólo ascendente -en dirección a León- y su parada estaba prevista a las 11,24 en Toral):

Estaciones

Nº 2 – CORREO

Km

Precios (descendente)

Descendente

Ascendente

1ª Clase

2ª Clase

3ª Clase

Palencia

6,40 m.

León

10,21 – 10,51 m

3,25 – 3,55 t

123

14,15

10,65

6,40

Ponferrada

2,58 – 3,06 t

11,46-12,16 m

251

28,90

21,65

13,00

Toral de los Vados

3,32 t

10,34 m

266

30,60

22,95

13,80

Quereño

3,59 t

9,54 m

283

32,55

24,45

14,65

Sobradelo

4,13 t

9,39 m

291

33,50

25,10

15,10

El Barco

4,26 t

9,26 m

298

34,30

25,75

15,45

La Rúa-Petín

4,53 t

9,51 m

310

35,65

26,75

16,05

Monforte

6,28 – 6,58 t

7,49 – 8,03 m

361

41,55

31,15

18,70

Lugo

9,11 – 9,21 n

4,35 – 4,45 n

432

49,70

37,30

22,40

Coruña

1,00 n

12,38 n

547

50,35

37,75

22,65

Indudablemente otra vez me he vuelto a alargar demasiado, así que aquí termino, aunque a continuación, para el que todavía tenga ganas de leer algo más, copio la descriptiva del tren real tal como se reprodujo en la prensa de la época. No tiene desperdicio.

“Se compone de ocho unidades, relacionadas entre sí y en comunicación, por medio de puentecillos. La distribución del convoy en marcha es la siguiente: cocina, que consta de un hornillo de hierro, capaz para preparar 40 cubiertos, armarios para la vajilla, cristalería, provisiones-reposteros, mesas para aderezar los platos, carbonera, fuente, etc., todo en su departamento, que se comunica con un segundo para los cocineros, aquí hay lavabos é inodoros, este wagon se comunica con otro destinado a ante-cocina, con armarios para la mantelería y cubiertos y una gran mesa para desahogo del servicio; de aquí se pasa al comedor, que ocupa todas las dimensiones del wagon, y en el cual pueden comer cómodamente sentadas a la mesa 20 personas; después siguen dos coches, compuestos de gabinetes y saloncitos amueblados elegantemente, donde irán todos los agregados a la comitiva de los reyes; inmediatamente después está el coche de la reina, en cuyo mueblaje y decoración, así como en la de los dos siguientes, ha desplegado la compañía todo el lujo y el confort apetecibles en el palacio mejor alhajado; en él se combinan la pelousse, el raso, las alfombras, las lunas de Venecia y los objetos de níquel, produciendo un efecto deslumbrador; forman este wagon un dormitorio para la reina, de brocatel azul, negro y rojo, en el centro del cual hay una magnífica cama dorada, cuyos colchones y cubiertas son de los mismos colores y dibujo que la tapicería del dormitorio, al lado hay un lavabo-tocador, atestado de objetos de perfumería de la más selecta, entre los que destaca un magnífico necessaire de concha, todo con las armas de la Casa Real; contiguo al departamento de la reina hay otro elegantísimo, destinado a la camarera de servicio; desde este coche se pasa al destinado al rey.

Está distribuido este wagon del siguiente modo: primero un saloncito de recepción, que a la vez sirve de despacho, decorado de tapicería oscura y oro, y amueblado con una mesita de escritorio de ébano, sillones y otro pequeño mueble formando pendant, después un pasillo oro viejo con flores carmesí que sirve para el gentil hombre de servicio y que da acceso a la cámara del rey, ésta es de damasco de seda amarillo, en cuyo centro hay un magnífico lecho dorado con colchones de raso amarillo y cubiertas de holandas y encajes, en un testero hay un armario de luna, construido expresamente para el uniforme y una puerta giratoria de espejos que da entrada al tocador de mármol, con lunas de Venecia y servicio completo de plata con las armas de España. El último coche sirve para comedor particular de los reyes, y termina en un gran balcón cubierto y cerrado por cristales de una sola pieza que se cierran automáticamente.

Además de estos ocho wagones que constituyen, por decirlo así, el verdadero tren real, van unidos al mismo un coche-salón destinado al ministro de Fomento, un coche para los jefes de servicio de tren de máquina, el gran break de los jefes de la compañía, varios coches de primera y un furgón de socorro con el material y personal suficiente para remediar cualquier accidente que pudiera sobrevenir en el trayecto. Todo el tren está provisto de multitud de timbres eléctricos para el servicio, grifos de agua que suministra una cañería central, y desde el break de los jefes de servicio hay una estación telegráfica que se comunica con el furgón de cabeza, el que a su vez lo hace con la locomotora, para transmitir todas las órdenes necesarias para la velocidad, paradas, etc. La iluminación del tren es muy abundante, y no se ha podido instalar luz eléctrica, que fue lo primero que se pensó, por la premura del tiempo.”

Carlos Fernández Rodríguez

León, Septiembre de 2008

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1 respuesta »

  1. Es de agradecer a Carlos otra vez
    todo lo que significa su excelente trabajo y que sea este blog el lugar donde
    plasma la historia de Toral, generosamente,  ni olvidada ni nada, que la historia no es cosa
    que se olvide ni deje de olvidar.

    ¡Siglo y pico la misma via! Aquí estamos estrenando el siglo XXI, pero
    la via la misma. Siglo y pico viviendo de las rentas de aquel esfuerzo
    gigantesco. ¿ Que representaría hoy un esfuerzo equivalente?                                                                                                                 ¡!   UN SUEÑO ¡!

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