

Partí para Otero con la idea de saber algo sobre el muro de piedra que se está construyendo próximo a la iglesia. Sabía que el artífice se llamaba César, sabía que había sido emigrante, sabía que era un manitas, sabía algún otro dato más personal, pero lo que no sabía era la gran persona con la que me iba a encontrar en Otero. A su lado, parece que quieres ver la vida de otra manera. Encontré a una persona amable, serena, coloquial, pero, sobre todo, hormiguita: casi no dejó de trabajar mientras hablábamos.
Dicho todo esto, casi carece de importancia la obra, pero ya que fui, os contaré algo sobre el muro de piedra. A pesar de ser privado, también denota una labor benéfica, social y, sobre todo, artística.
El muro, de unos 30 metros de longitud y de 60 a 70 cm de ancho, está realizado con varios tipos de piedras traídas de los alrededores (Horta, etc.). Cabe destacar la que está en el centro de la curvatura, de unos 60 kg, y que en su pasado útil fue una piedra de afilar o de aguzar, con un rebaje circular en el centro para depositar el agua. A la vez que construye el muro, va realizando su drenaje utilizando, como él dice, piedras secas (piedras pequeñas sin cemento). En su mayoría, las herramientas que utiliza son de importación, desde la carretilla tuneada hasta un xhas (cortafríos un poco especial).
César realiza el muro para tener un entretenimiento, un hobby o una ocupación, como él mismo me indica. Comenzó el trabajo en marzo de 2007, pero no de manera continua, pues lo abandona para hacer otras cosas, otras actividades o para visitar, junto con su albina y gala esposa, a sus hijos en las riberas del Loira (Limoges, Francia).
Antonio Fernández Fernández
AF2
Categorías:Reportajes




















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Menuda labor esta realizando este hombre ! Pero que placer ofrece el resultado para nuestros ojos.
Sera la inactividad del retiro que le pesa ? 😉 Pues tiene razon, asi se hace !
Muchas gracias. Y como se dice en Francia : "Salut l\’artiste !" 🙂