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17 de noviembre de 1936 – ¿El episodio más trágico de la Historia de Toral?
“Don Elio Díez Mato, Comandante Médico de Sanidad Militar, con destino en la Comandancia Militar de Ponferrada.
Certifico: Que he asistido al fusilamiento, en el día de la fecha, de los reos: ANTONIO FERNÁNDEZ Y FERNÁNDEZ, ANTONIO DEL VALLE GARCÍA, BLAS SAN MIGUEL CASÍN, CÉSAR FERNÁNDEZ SANTÍN, DIEGO DIÑEIRO CUADRADO, DIONISIO FERRERO ALLER, JOSÉ IGLESIAS SILVA, SERAFÍN IGLESIAS SILVA, EDUARDO GARCÍA CASTAÑÓN, VICENTE FRANCO SANTÍN, JESÚS FRANCO SANTÍN, JULIO FRANCO SANTÍN, JOSÉ ÁLVAREZ ARES, JOSÉ FERNÁNDEZ CAMPOS, JUAN GARCÍA GARCÍA, JUAN GONZÁLEZ FERNÁNDEZ y ROGELIO RALLO VEGA, y a presencia del Juez Instructor de la causa he reconocido a los fusilados que quedaron muertos a la primera descarga.
Y para que conste y para acreditar su fallecimiento, cumpliendo lo ordenado, expido el presente que firmo en Ponferrada a diez y siete de noviembre de mil novecientos treinta y seis”.
El 17 de noviembre de 2011, a las 6:30h de la madrugada, se cumple el 86 aniversario del fusilamiento, en la inmediación del cementerio de Ponferrada (entonces ubicado en el Carmen, actualmente ocupado en parte por el albergue de peregrinos), de las 17 personas antes citadas. Funesto desenlace del juicio militar iniciado dos meses antes.
En su mayoría (12) eran vecinos de Toral, otros cuatro de Villadepalos (Diego Diñeiro, Juan González, Jesús Franco -de origen toralense- y Antonio Fernández) y uno de Otero (Juan García). En el cementerio de nuestro pueblo fueron inhumados once cadáveres: nueve de los vecinos de Toral (exceptuando a José Fernández, Blas San Miguel y Rogelio Rallo) más Jesús Franco y Juan García.
e he asistido al fusilamiento, en el día de la fecha, de los reos: Antonio Fernández y Fernández, Antonio del Valle García, Blas San Miguel Casín, César Fernández Santín, Diego Diñeiro Cuadrado, Dionisio Ferrero Aller, José Iglesias Silva, Serafín Iglesias Silva, Eduardo García Castañón, Vicente Franco Santín, Jesús Franco Santín, Julio Franco Santín, José Álvarez Ares, José Fernández Campos, Juan García García, Juan González Fernández y Rogelio Rallo Vega, y a presencia del Juez Instructor de la causa he reconocido a los fusilados que quedaron muertos a la primera descarga.
Y para que conste y para acreditar su fallecimiento, cumpliendo lo ordenado, expido el presente que firmo en Ponferrada a diez y siete de noviembre de mil novecientos treinta y seis”.
El 17 de noviembre de 2011, a las 6:30
De todos los encausados detenidos (ya que otro significativo número se encontraba en “paradero desconocido”), tan solo uno se libró de ser fusilado, Bernabé García y García, vecino de Otero, que fue condenado a cadena perpetua (pena que afortunadamente no cumpliría). De los que habían optado por la huida, algunos serían capturados con posterioridad, aplicándose también en algún caso la pena capital.
A ninguno de ellos se le acusaba de “delitos de sangre”. Ni en Toral (ni en los pueblos de su entorno) se produjeron muertes de adictos al golpe militar durante los días posteriores al mismo. Sin embargo, esto no fue contemplado por los golpistas a la hora de instaurar un régimen de miedo, de terror, durante los días, meses y años siguiente
El supuesto delito del que se hacía partícipes a nuestros vecinos, al igual que en otras causas de aquellos momentos, era el de “rebelión” (también enunciado como auxilio a la rebelión o incluso rebelión militar). Sorprendentemente se les acusaba de haber permanecido fieles al orden legalmente establecido frente a los que sí se habían rebelado, se les culpaba de no haber apoyado el levantamiento militar, el típico “golpe de estado” que tan poco cuesta repudiar y condenar… cuando sucede en otros países. En todo caso, sí es cierto que se habían rebelado contra las propuestas de los sediciosos.
El motivo inicial de este proceso judicial –el robo de explosivos en el polvorín de la cantera de Cementos Cosmos tras la sublevación militar de julio de 1936– pronto se convierte en una clara escusa para perseguir a los dirigentes sindicales y políticos de la izquierda toralense. Hay que reconocer la efectividad de Carlos Álvarez Martínez, Juez Militar encargado de dirigir la causa, para llevar a efecto los principios del golpe. El general Mola, en una de las Instrucciones reservadas dictadas a sus compañeros militares insurrectos con anterioridad a la fecha de la sublevación, indicaba de forma expresa:
“Se tendrá en cuenta que la acción ha de ser en extremo violenta, para reducir lo antes posible a un enemigo fuerte y bien organizado. Desde luego, serán encarcelados todos los directivos de partidos políticos, sociedades o sindicatos desafectos al movimiento, aplicándose castigos ejemplares a dichos individuos para estrangular los movimientos de rebeldía o huelga”.
En nuestro caso, buena parte de los ejecutados (sin duda el más ejemplarizante castigo) se identificaba con estos objetivos: eran miembros de la Izquierda Republicana
local (partido político perseguido con especial ensañamiento), José Iglesias, Antonio del Valle, Dionisio Ferrero y José Álvarez; formaban parte de la corporación municipal republicana de tendencia frente populista, José Iglesias, Juan García, Antonio del Valle y Dionisio Ferrero; ocupaba un cargo de Justicia municipal César Fernández; y eran miembros del ugetista Sindicato de Obreros del Cemento, Juan García, Vicente Franco, Diego Diñeiro, Antonio Fernández y Julio Franco. A los restantes inculpados también se les atribuyen vínculos con las organizaciones sindicales y/o políticas.
El análisis del proceso, sus antecedentes y los hechos que acaecieron con posterioridad no pueden ser objeto de análisis en una breve colaboración. Hoy únicamente he querido recordar a estas personas, como pequeño homenaje a unas víctimas de la sinrazón, del fanatismo y de la barbarie humana, a quienes ni se les permitió tener el más mínimo reconocimiento durante su entierro:
“…sean trasladados los cadáveres de los expresados individuos directamente al cementerio […] donde serán inhumados, no debiendo celebrarse durante este acto manifestación pública ni privada de ninguna clase”.
Recordar no es tener rencor, es una forma de intentar que no vuelvan a suceder anteriores errores. Recordar es, en ocasiones, enfrentarnos a fantasmas del pasado para, de una vez, vencerlos. Recordar a estas personas para mí hoy es un acto de justicia, aunque de ninguna manera sirva para pagar la deuda que el 17 de noviembre de 1936 se contrajo con ellos y con sus familias.
“La vida de los muertos perdura en la memoria de los vivos” (Cicerón)
Carlos Fernández Rodríguez
Ponferrada, Noviembre de 2011
Mi más sincero agradecimiento a todos los que han colaborado en este trabajo, y en especial a los familiares de aquellos a quienes hoy he querido recordar.
h de la madrugada, se cumple el 75 aniversario del fusilamiento en el paraje de Montearenas (Ponferrada) de las 17 personas antes citadas. Funesto desenlace del juicio militar iniciado dos meses antes.
En su mayoría eran vecinos de Toral, exceptuando cuatro de Villadepalos (Diego Diñeiro, Juan González, Jesús Franco -de origen toralense- y Antonio Fernández) y uno de Otero (Juan García). En el cementerio de nuestro pueblo fueron inhumados doce cadáveres: los de diez vecinos de Toral (excepto Blas San Miguel y Rogelio Rallo) más Jesús Franco y Juan García.
Antonio Fernández- Antonio del Valle -César Fernández- Diego Diñeiro -Dionisio Ferrero
De todos los encausados detenidos (ya que otro significativo número se encontraba en “paradero desconocido”), tan solo uno se libró de ser fusilado, Bernabé García y García, vecino de Otero, que fue condenado a cadena perpetua (pena que afortunadamente no cumpliría). De los que habían optado por la huida, algunos serían capturados con posterioridad, aplicándose también en algún caso la pena capital.
A ninguno de ellos se le acusaba de “delitos de sangre”. Ni en Toral (ni en los pueblos de su entorno) se produjeron muertes de adictos al golpe militar durante los días posteriores al mismo. Sin embargo, esto no fue contemplado por los golpistas a la hora de instaurar un régimen de miedo, de terror, durante los días, meses y años siguientes.
José Iglesias- Serafín Iglesias -Vicente Franco -Jesús Franco-Blas San Miguel
El supuesto delito del que se hacía partícipes a nuestros vecinos, al igual que en otras causas de aquellos momentos, era el de “rebelión” (también enunciado como auxilio a la rebelión o incluso rebelión militar). Sorprendentemente se les acusaba de haber permanecido fieles al orden legalmente establecido frente a los que sí se habían rebelado, se les culpaba de no haber apoyado el levantamiento militar, el típico “golpe de estado” que tan poco cuesta repudiar y condenar… cuando sucede en otros países. En todo caso, sí es cierto que se habían rebelado contra las propuestas de los sediciosos.
El motivo inicial de este proceso judicial –el robo de explosivos en el polvorín de la cantera de Cementos Cosmos tras la sublevación militar de julio de 1936– pronto se convierte en una clara escusa para perseguir a los dirigentes sindicales y políticos de la izquierda toralense. Hay que reconocer la efectividad de Carlos Álvarez Martínez, Juez Militar encargado de dirigir la causa, para llevar a efecto los principios del golpe. El general Mola, en una de las Instrucciones reservadas dictadas a sus compañeros militares insurrectos con anterioridad a la fecha de la sublevación, indicaba de forma expresa:
“Se tendrá en cuenta que la acción ha de ser en extremo violenta, para reducir lo antes posible a un enemigo fuerte y bien organizado. Desde luego, serán encarcelados todos los directivos de partidos políticos, sociedades o sindicatos desafectos al movimiento, aplicándose castigos ejemplares a dichos individuos para estrangular los movimientos de rebeldía o huelga”.
En nuestro caso, buena parte de los ejecutados (sin duda el más ejemplarizante castigo) se identificaba con estos objetivos: eran miembros de la Izquierda Republicana local (partido político perseguido con especial ensañamiento), José Iglesias, Antonio del Valle, Dionisio Ferrero y José Álvarez; formaban parte de la corporación municipal republicana de tendencia frente populista, José Iglesias, Juan García, Antonio del Valle y Dionisio Ferrero; ocupaba un cargo de Justicia municipal César Fernández; y eran miembros del ugetista Sindicato de Obreros del Cemento, Juan García, Vicente Franco, Diego Diñeiro, Antonio Fernández y Julio Franco. A los restantes inculpados también se les atribuyen vínculos con las organizaciones sindicales y/o políticas.
Julio Franco- José Álvarez -José Fernández -Juan González
El análisis del proceso, sus antecedentes y los hechos que acaecieron con posterioridad no pueden ser objeto de análisis en una breve colaboración. Hoy únicamente he querido recordar a estas personas, como pequeño homenaje a unas víctimas de la sinrazón, del fanatismo y de la barbarie humana, a quienes ni se les permitió tener el más mínimo reconocimiento durante su entierro:
“…sean trasladados los cadáveres de los expresados individuos directamente al cementerio […] donde serán inhumados, no debiendo celebrarse durante este acto manifestación pública ni privada de ninguna clase”.
Recordar no es tener rencor, es una forma de intentar que no vuelvan a suceder anteriores errores. Recordar es, en ocasiones, enfrentarnos a fantasmas del pasado para, de una vez, vencerlos. Recordar a estas personas para mí hoy es un acto de justicia, aunque de ninguna manera sirva para pagar la deuda que el 17 de noviembre de 1936 se contrajo con ellos y con sus familias.
“La vida de los muertos perdura en la memoria de los vivos” (Cicerón)
Carlos Fernández Rodríguez
Ponferrada, Noviembre de 2011
Mi más sincero agradecimiento a todos los que han colaborado en este trabajo, y en especial a los familiares de aquellos a quienes hoy he querido recordar.
Categorías:Carlos, Colaboradores


















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Muchas gracias por transmitir memoria y enhorabuena por tu trabajo
Querido Carlos, muchas gracias una vez más por tus artículos, y por este especialente independientemente de la carga emocional que, naturalmente, supone para mucha gente de Toral tanto como a mí. Valoro especialmente su expresión escueta, con una justa interpretación histórica.
Un fuerte abrazo.
Hoy no es ayer, la historia es única e irrepetible, pero pienso que hay muchos paralelismos: hoy bien pueden asimilarse las durísimas instrucciones de general Mola a los hechos actuales de la dictadura de “los mercados”. Ayer golpe a alianza entre clases ( entonces Frente Popular), y hoy golpe a las socialdemocracias; ayer golpe a la primera democracia española, y hoy golpe a las democracias europeas; entonces “no intervención” de las potencias europeas (Inglaterra, Francia), hoy no intervención de las “instituciones europeas” frente a los ataques a las democracias; entonces intervención militar de las potencias europeas en la guerra contra la democracia española, hoy intervención de las potencias económicas y militares contra la soberanía de pueblos enteros. Entonces una España vendída a potencias extranjeras por por su oligarquía … ¿Y hoy?
Este podría ser el comienzo …… y el final de una historia, un libro.
El último paseo.
Hemos llegado hasta Montearenas, en una vieja camioneta por un camino de arena y tierra húmeda, el cielo de esta madrugada se tiñe de otro color en esta soledad,……. se nos vienen a la memoria dichas e infortunios, dulces y dolorosos recuerdos .
Nos han subido a la “vieja camioneta” para dar nuestro último viaje, aquí despojarán nuestras almas de su caparazón, se irán con ella muchas ilusiones, sueños inconclusos de todos esos azares que nos podía deparar la vida. En este último viaje dejamos toda una triste y dulce mirada al pasado, dejamos muchas luces que iluminaron nuestros caminos paso a paso, dejamos miradas de amor y de dolor, dejamos muchas rosas, con espinas, deshojadas……,aquí estamos todos esperando con amargura el momento del final de nuestra existencia. Iremos hacia adelante, no miraremos atrás. El amor, el perdón y la convivencia pacífica está en el pensamiento de nuestro final, no así el olvido. Nunca se olvida uno de tantos te quiero, de tantas lunas llenas de miradas sin esperanza, de tantas promesas mirando el techo, de tantos amaneceres sin sol cuando te arrancan un pedazo de tu corazón. Que nuestros últimos pensamientos sean así en el futuro y nuestro recuerdo no vaya hacia la nada.
Fin.
Poetica forma de contar una historia de horror…….,protagonizada por bestias de mi especie .Un abraxo fuerte, para la gente de bien.
Carlos, gracias por esta magnifica publicación.
Siempre que sale a la luz un episodio lamentable de nuestra historia, leo o escucho que se tiene
que perdonar, dar amor y convivir pacificamente, ya vale de pedir siempre a los mismos, más
perdón y ser más pacifico, si no han hecho otra cosa en su vida.
Otros por el contrario si estan a bien con Dios no se necesita pedirles más
Carlos te felecito.por tan magistral trabajo, y que nunca mas vuelva ocurrir algo parecido ni en Toral, ni en ningun otro lugar.
Gracias al aviso de algunos lectores y a la consulta de nueva documentación, he detectado dos errores en el artículo que paso a indicar para no dar pie a futuras equivocaciones:
1.- El fusilamiento se realizó en «la inmediación del cementerio municipal» de Ponferrada. Entonces era el Cementerio del Carmen, donde hoy se ubica el Albergue de Peregrinos. De la zona de Montearenas hay referencias a paseados durante aquellos años.
2.- José Fernández Campos no fue enterrado en Toral, aunque así conste en el registro parroquial, sino en Ponferrada. La localización de este nuevo registro y la consulta con la familia ha permitido constatar este error.
Asimismo, se me han llegado otras apreciaciones referentes al fusilamiento y a la muerte de los ejecutados, pero resultan de compleja verificación y en este caso he preferido limitarme a reflejar hechos contrastables documentalmente.
Mis disculpas por las equivocaciones (que no dudo que pueda haber más) y mi agradecimiento a quienes me han ayudado a corregirlas.
Un saludo,
Carlos
Carlos muchas gracias por tu trabajo y por manifestar q estos pobres hombres los mataron sin cometer ningún delito
Dicen que nunca mas vuelva a ocurrir, pues volvió a ocurrir no hace muchos años, es decir en el golpe de Tejero ya estaban los matones en Toral preparados con las pistolas y las listas para hacer lo mismo.
Tiense toda la razón Pedro y no solo lo q tu dices y familias de Toral para marchar a Portugal. Esto eran comentarios q se decían. Gente q piensa q no fue verdad y otros como tu y yo y por supuesto más gente q sabemos q fue tan real como la vida misma
Cuando da asco pertenecer a una especie.
Voy a vomitar, disculpas.😪🐍
Agradecer al Sr. Carlos Fernández, el excelente artículo y, solo añadir, que yo solo perdonaré, cuando todos los muertos que están en las cunetas o en fosas comunes, sean encontrados, identificados y entregados a su familia. Aprovecho la ocasión para agradecer a Santiago Macías y a todos los miembros de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, el trabajo realizado sobre el tema.
Pues yo no puedo perdonar aquellas atrocidades. Mas que nada por que hay partidos políticos (PP y Vox) que aún no han condenado el golpe de estado franquista. Y que solicitan que los oprimidos perdonen y pasen página. Y no me da la gana. Muchas personas utilizaron el régimen franquista para ajustar cuentan personales. No voy a dar nombres, aunque mi abuelo Adelino si sabía de ellos. La familia actual no tiene culpa. Por todo esto, ni olvido ni perdono
Os recomiendo una película «Maixabel» de Iciar Bollaín
Gracias Carlos por este esclarecedor artículo. Cada vez que veo el nombre de la calle se me revuelve el alma.
Muchas gracias por la publicación. Desconocía por completo esta historia y me preguntaba qué había sucedido el 17 de noviembre que mereciese ser recordado poniendo ese nombre a una calle.
Muy bien artículo. Solo puedo decir que gracias a esos personajes mi abuelo Nicanor Franco López no pudo conocer a su padre Jesús Franco Santin, por eso no olvido ni perdono.