TORAL EN 1909: EL AGUA
Abrimos eso que llamamos grifo y… ¡milagro!, sale agua!!!. Qué fácil nos resulta hoy en día disponer de un recurso natural básico e imprescindible para el ser humano, y al mismo tiempo cuánta agua podemos derrochar. Supongo que si los toralenses de hace un siglo levantaran la cabeza, se sorprenderían tanto como la mayoría de los habitantes de muchos países subdesarrollados, para quienes disponer de agua, y no digamos ya potable, supone en el mejor de los casos un considerable esfuerzo.
Hace 55 años, en 1969, se inició este “milagroso” proceso que ahora ya no sabemos valorar… excepto cuando nos cortan el suministro durante unos días. Me refiero al proyecto de “Traída de aguas y alcantarillado” que desde el mencionado año provocó el levantamiento de las calles, la instalación de tuberías y la colocación de grifos en las casas de los toralenses. Sí, ¡sólo cuarenta años!, y sin duda Toral fue un pueblo pionero; en Carracedelo, por ejemplo, el abastecimiento de agua corriente tardaría en llegar otros 15 años.
Si retrocedemos hasta 1909, el contar con agua potable también debía plantear problemas, que se resolvían, como todos imaginamos, por medio de pozos, lo que por otra parte suponía un gasto no fácilmente asumible por cualquier familia. Para otras funciones, como el lavado de la ropa, el río, la reguera o el lavadero público ha sido el recurso más utilizado.
Y decimos que debía ser un problema porque en 1909 se recogen en las Actas Municipales dos asuntos con esta temática. El primero es una instancia de Eulogio Rellán Rellán solicitando abrir un pozo en su casa de la calle de la Iglesia (hoy, el Cantón), lindando con el campo de la Feria (si no me equivoco la casa, construida en 1902, es la que actualmente pertenece a Paco Paciano). Por no extendernos, podemos calificar al citado Rellán como una persona que contaba con suficientes recursos económicos.
La solicitud fue aceptada, pero con una serie de condiciones: debería abrirse al norte de la casa (es decir, en dirección hacia la actual Residencia), pegado a la fachada y en el terreno -14 cuartas- que había sido objeto de una concesión por el Ayuntamiento (esto es otra historia más antigua); el acceso al agua sería libre para todos los vecinos de Toral; debería contar con un brocal alto que impidiese la caída de personas y ganados; y todos los gastos serían por cuenta de Rellán. En contraprestación, si en algún momento se vendía el Campo de la Feria el pozo pasaría a ser propiedad exclusiva del solicitante. Hasta donde sabemos, parece que la obra no se llegó a realizar, quizás por las condiciones impuestas desde la Casa Consistorial (entonces ubicada en Parandones).
El segundo asunto tratado parece responder a la demanda de una barriada. El unánime acuerdo de la Corporación fue positivo, y lo transcribimos a
continuación: “conceder a los vecinos del barrio del Ferradal del pueblo de Toral de los Vados la construcción de un pozo de agua potable para el servicio de los mismos y del público en general por ser muy necesario, cuyo pozo construirán dichos vecinos por su cuenta y riesgo, y con brocal de altura necesaria para impedir en él la caída de personas ó ganados, en el terreno que sobrante de la vía pública existe frente á la Casa de Antonio Arias Delgado y lindante dicho terreno por Naciente y Norte con calle, Mediodía con huertos de varios particulares y Poniente con camino público”. También se deja constancia de que el permiso para hacer el pozo que otorgaba el Ayuntamiento se hacía sin perjuicio del derecho de propiedad que alguien pudiera tener sobre el terreno.
D. Manuel Rodríguez recoge en su libro de Historia de Toral la concesión de este pozo, e indica que el agua que todavía hoy se puede obtener del mismo cuenta con muy buen sabor.
Por mi parte, al abrir un grifo trataré de recordar, al menos, el esfuerzo que, no hace tanto tiempo, suponía para nuestra gente conseguir un vaso de agua potable.
Carlos Fernández Rodríguez
León, Septiembre de 2009
Categorías:Carlos, Colaboradores




















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Querido Carlos:Muchas gracias por esta lección de la historia reciente, que nos hace ver la importancia y lo difícil que fue entonces una obra que hoy parece simple, y sobre todo, lo que hoy derrochamos gratis sin pensar.Seguro que más de uno nos lo pensaremos muy muy bien.Gracias, y también a Toño. Tienes una iniciativa fascinante con la página. Enhorabuena por dejar que todos nosotros nos expresemos libremente.
Regreso de El Bierzo -de esos hermosos y abandonados pueblos de Dios-, abrumado por los pavorosos incendios, y me consuelo algo con la lectura de cosas agradables, de nuestra historia. Repaso por aquí y por allí, y me encuentro con una excelente aportación de don Carlos Fernández Rodríguez en relación con el Ferrocarril Toral de los Vados-Villafranca del Bierzo, publicado en este blog de Af2 en fecha 9-12-2008. Me he permitido imprimirlo por triplicado, y archivar una copia en la carpeta donde suelo guardar las cosas importantes, las que afectan a mi sensibilidad y me llenan de buen orgullo villafranquino. Aquel año glorioso de 1882, don Carlos, en que se hizo también nuestro Jardín, el mejor de todo el Noroeste Peninsular, incluso hoy día. Muchas gracias y un saludo.
Yo también creo que la traida del agua fue lo mejor para nuestro pueblo. Gracias Carlos.
Aquellos tiempos cambiaron, se nota que los ciudadanos estamos más lejos de la toma de decisiones sobre el aprovechamiento del agua. Cerca de donde dices, Carlos, hubo 2 pozos: el "Pozo de Paciano" en la era de Paco donde está hoy la residencia de ancianos, y otro más cerca de la casa, en la entrada de la era, que todavia existe, en el Campo de la Feria (frente a la "Casa de los Castaños".) Saludos.