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Día Mundial del Cine: Cine “tractorizado”- por Vicente

 http://af2bierzo.com/wp-content/uploads/2011/01/vivenciasconaf2resoluciondeescritorio_thumb.jpg?w=448&h=79&h=71Cine -tractorizado (1)

cine vicente

Cine “tractorizado”

Corrían los años sesenta del pasado siglo, en casa de mis padres existía un tractor que se había comprado para hacer alguna labor agrícola en la huerta, y de paso en ocasiones también a gente de fuera; creo que fue el primero que hubo en Toral. Era un aparato bastante mal diseñado, y con tecnología rudimentaria muy de aquella época. Poseía un motor Güldner refrigerado por aire y de un solo cilindro alimentado por gas-oil, la potencia era lo de menos porque al tener unas velocidades muy cortas hacía que aquella aumentara, pero aún así y todo tenía cuatro marchas y reductora La marca creo recordar era David-Crawley o algo así, muy inglés pero fabricado en España. El arranque era por manivela, y no poseía instalación eléctrica de ningún tipo lo cual quiere decir que era solo de uso diurno, en ocasiones en que se nos hacía de noche el alumbrado lo hacíamos con una linterna de aquellas llamadas de petaca y mas que nada tenías que adivinar en lugar de ver por donde ibas.

Pero la vivencia que quería relatar es otra: Me propuso Víctor Méndez (Lera) salir a los pueblos cercanos con una máquina de cine que tenia, y montar el artilugio en cualquier bodega o local suficientemente grande para dar una o dos sesiones según las personas que cupieran; si quedaba gente fuera se volvía a dar otro pase, vamos, que todo estaba muy bien pensado. Yo hacía de transportista y encargado de cobrar la entrada a los sufridos habitantes del lugar en cuestión, Víctor era el técnico y el que manipulaba el artilugio. Lo que no recuerdo es los títulos de las películas pero lo seguro es debían de ser de algún desecho y compradas a bajo precio, ni tampoco se como ni donde se hacía con ellas. Como idea para aquellos tiempos era buena y el éxito estaba garantizado a tenor de cómo se llenaban los locales. El precio de la entrada creo recordar que eran cinco pesetas de aquellos tiempos, bastante módico por llevarte el cine a casa. Excuso decir que cada espectador se llevaba su propia silla, eso de antemano ya se hacía constar. Dimos pases en casi todos los pueblos de la contorna.

Pero el negocio se arruinó un día que estábamos dando una función en Villadecanes, y en la mitad de la película se averió la lámpara que hace la función del sonido, la solución la encontramos en que yo iba explicando a la audiencia los lances que sucedían, y de haberlas visto tantas veces me sabía los diálogos de carrerilla, pero ahí no quedó la cosa ya que al finalizar la cinta salió el FIN al revés, es decir que estuvieron viendo la película lo de atrás delante. Yo ya me estaba temiendo algo porque los diálogos que relataba no me cuadraban. Excuso decir que la que se montó fue parda: pataleos silbidos y casi casi intentos de agresión, la solución fue devolver el importe de lo cobrado y todo el mundo conforme, menos nosotros que se nos quedó cara de tontos, pero muy contentos con el acuerdo al que llegamos y además salir airosos del lance. La vuelta a casa era como dije antes, arrancar el tractor, echar mano de la linterna y hasta otra.

José Vicente González Alonso

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