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Escuchar a los padres y respetar sus preferencias sobre dónde y con quién quieren vivir su vejez.

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Desde que nacemos estamos bajo el cuidado , la tutela y dirección de nuestros padres , ellos se encargan de darnos todas las herramientas para poder sobrevivir en este mundo, nos dan ejemplo, valores y reglas para poder convivir socialmente, sin embargo, no encuentro a nadie que nos eduque para la vejez, quien prepare a las personas para quedarse solas o en residencias y esto deja un hueco enorme en nuestra formación.

Si algo debemos de resolver cuanto antes , es a cómo evitar la soledad en nuestros padres .El sentimiento de aislamiento es un enemigo feroz que se abate contra su bienestar . De ahí que sea nuestra responsabilidad cambiar esta tendencia que, por desgracia, es cada vez más preocupante.

Un día se olvidan de dónde dejaron las llaves, otro tienen dificultades para levantarse de la cama o pierden a su compañero de toda la vida y se desmoronan. Y así, superados por la fuerza de los hechos, nos damos cuenta de que nuestros padres ya no tienen toda la capacidad que tenían ni la misma confianza en sí mismos, y llega la pregunta que nadie queremos abordar: ¿de qué manera quieren y pueden nuestros padres vivir los últimos años de su vida?. Y ahí aparece el angustiante dilema: ¿es mejor que los mayores vivan solos con los apoyos necesarios, que se vengan a vivir con nosotros (sus hijos) o que se internen en residencias ?

Hemos de asumir que el aumento de la expectativa de vida trae como resultado un aumento de la cantidad de personas mayores que van a vivir períodos prolongados en situaciones de fragilidad o dependencia, afectando su capacidad de realizar por sí mismos un conjunto de actividades básicas de la vida cotidiana que resultan necesarias e imprescindibles para su supervivencia: alimentarse, vestirse, usar el baño, levantarse de la cama, manejar dinero, trasladarse, hacer compras o preparar la comida.

Hay que asumir que el paso del tiempo empieza a dejar su legado, es el deterioro y no queda otra salida que encarar en familia cómo será el futuro de nuestros padres , que si bien tienen algunos achaques, todavía tienen mucha vida por disfrutar.

Si los hijos quieren ayudar a sus padres, lo primero que tienen que hacer es escucharlos y si pueden acatar su voluntad y si no pueden llevarla a cabo , analizar con ellos cuál va a ser la mejor ayuda que les pueden dar. El deseo de la mayoría de los padres es envejecer en casa rodeados de los suyos, también es cierto que hay que analizar cada situación y si eso es lo mejor para los padres y para el entorno familiar.

Hoy existe un problema añadido muchas familias se tienen que hacer cargo de sus padres mayores con dependencia, porque no tienen los ingresos suficientes para pagar sistemas adecuados durante mucho tiempo.

Otro de los principales conflictivos radica en saber hasta cuándo es buena decisión mantener a los padres en su casa o en la de sus hijos si los niveles de dependencia se vuelven cada vez más altos y comienza a ser su cuidado una carga muy fuerte para la familia.

Más allá de la calidad particular más menos lujosa de cualquier residencia, debería de existir un modelo de residencia donde se debería siempre sobreponer y primar la cantidad de prestaciones que pueda ofertar, y que por encima de todo, se respeten los derechos humanos y la dignidad de las personas.

Muchas de las cosas que hacemos en la vida son por repetición y  la forma como nos educaron nuestros padres, así vamos a educar a nuestros hijos, como vimos a nuestros padres cuidar a sus padres, así deberíamos cuidar nosotros de los nuestros y tal vez nuestros hijos deberían repetir la misma forma.

Pero hoy día las familias están cambiando: las mujeres trabajan, y no tienen tiempo disponible para atender a los padres con dependencia. Los hombres , por suerte cada vez menos se desentienden de este problema, y se terminan ocupando también ellos del cuidado de los progenitores.

Pero cuando este proceso se rompe, se deja de ejecutar por múltiples causas, es cuando viene el problema porque la cadena se parte y no hay seguimiento en las formas que se van pasando de generación en generación.

Tratemos de conseguir que siempre tengan a alguien con quien hablar, con quien salir a la calle, con quien sentirse importantes y, por supuesto, que siempre tengan a alguien con quien sonreír y para esto el papel de la familia se vuelve crucial.

¡¡¡ Evitemos su soledad !!!

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1 respuesta »

  1. Una vez más ,enhorabuena SENRA , un comentario muy necesario en nuestro tiempo, en nada ahí estamos VIEJOS,¡¡¡¡¡¡ haber si nuestra cabeza nos deja decidir !!!!!!

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