
El arquetipo de la Navidad siempre fue de sufrimiento por el nacimiento de un niño que por cuna tuvo un pesebre y por dormitorio una cuadra olorosa y sucia rodeado de animales y pastores , pero muy rara vez consideramos las condiciones y realidades históricas de esa escena, no había regalos debajo del pesebre , ahora la Navidad, entre otras cosas, es una insurrección contra la escasez, nos han convencido que es una época de abundancia y despilfarro. Como si los pobres no tuvieran el derecho a ser felices por lo que la sociedad les hace sentir .
Es evidente que no nos gusta reconocer ni pensar en la pobreza durante estas fechas porque se supone que la Navidad es una época de prosperidad y riqueza . No nos gusta considerar el hambre, la violencia ni las guerras que hay en el planeta , porque la Navidad es un tiempo de celebración y festividad. Pasamos por alto la necesidad, la pobreza y la opresión que están padeciendo millones de personas en el mundo, obviamente porque nos resulta incómodo y no encaja con el perfil navideño que hemos construido, si a día de hoy volviera Él a visitar las celebraciones de muchos de nosotros protestaríamos porque la Navidad ya no necesita un niño nacido en la pobreza porque interfiere con el " actual " espíritu de la Navidad .
Es indiscutible que el espíritu de esta época del año en los últimos tiempos ha degenerado en la locura del consumo impulsivo. La abundancia y la influencia pueden ser fácilmente malinterpretados o manipulados hasta convertirse en la fiebre de compras navideñas que enloquece a tantas personas. Los medios de comunicación son máquinas de la publicidad real y subliminal , de las empresas cuyo margen de ganancia depende en gran medida del consumismo de la temporada de Navidad entre otras, nos han llevado a creer que no tener los regalos de Navidad es sinónimo de pobreza , miseria y escasez , parece como si la compra de cosas (mayormente inútiles) fuese el nuevo espíritu de la Navidad.
Deberíamos replantearnos el sistema e ir comenzado a cuestionar este consumismo desenfrenado que caracteriza a la temporada de las fiestas navideñas , estamos distorsionando la Navidad y en lugar de poner un nacimiento o árbol en nuestras casas lo estamos reemplazando por las visitas diarias a los centros comerciales , para llenar nuestras casas de cajas brillantes adornadas con relucientes lazos, repletas de regalos. Recordando tiempos pasados , sería bueno volver tal vez a la simplicidad de las navidades donde la escasez unía más a las familias, igual sería mejor abandonar la entrega de tantos regalos y hacer que la Navidad sea simplemente un tiempo de convivencia familiar, esa necesidad humana de reunirse la familia para celebrar, de sentirnos unidos y poder festejar. Reunirse con amigos para poder compartir un momento todos juntos, y de sentir el cariño de otros mediante el recibimiento de un abrazo, de un beso, de una frase.
Muy rara vez tenemos en cuenta que, tal vez la Navidad , sea la encarnación de la pobreza y que esté llena de significado y propósito. Él, nació y optó por vivir una vida de pobreza sería bueno examinar y entender este mensaje dirigido específicamente hacia los pobres, no debemos de olvidar que estos comprenden mejor el mensaje porque se narra desde su experiencia cotidiana. Los orgullosos, los que por tener todo, desprecian a otros solamente por ser pobres, diferentes, hambrientos estos jamás podrán tener una Navidad verdadera.
La no separación de la celebración de la Navidad de la realidad histórica de la pobreza desconecta la historia de su verdadero mensaje. El espíritu de la Navidad resulta ser la pobreza y la opción preferente debería ser tener en nuestra mente a los que sufren de la " privación de sus necesidades básicas y fundamentales." El mensaje de la Navidad, debería de ser un reconocimiento de la situación de millones de personas que viven por debajo del umbral de la pobreza. No todos poseen tarjetas de crédito ,ni cuentas bancarias millonarias , no todos cuentan con salarios que alcancen para llegar a final ,….. no todos pueden ir de compras para comer y comprar sin preocuparse. No, no todos lo pueden hacer. Los pobres viven de una manera muy distinta la Navidad .
Al coincidir con el final del año la Navidad es la oportunidad de pasar página y hacer las cuentas, no monetarias, sino las que tienen que ver con nuestra propia vida , con aquellas cosas que logramos hacer y nos hicieron sentir vivos, con las personas que conocimos y que se integraron en nuestro grupo de afectos, con aquellos que perdimos y que en estos momentos sentimos su falta. La Navidad es una buena oportunidad de darnos cuenta si al terminar el año hemos crecido en humanidad como personas o si nos hemos convertido en cosas.
P.D.
Dirigentes del mundo los beneficios de los trabajos y esfuerzos deben repercutir en quienes los realizan porque son fruto de su trabajo, hay que compartir los bienes que son de todos, ellos también son merecedores de una vida digna y feliz simplemente por ser seres humanos, pero algunos “privilegiados “se los apropian para enriquecimiento propio.
¡¡ Por un mundo más justo y equitativo, donde todos podamos vivir mejor !!.
Categorías:Colaboradores, Senra


















fe%20%5BResolucion%20de%20Escritorio%5D.jpg?psid=1)




una realidad narrada en presente muy acertada …un placer leerte.
feliz falsedad!!!