Los tanques del agua de Paradela
No hace muchos días, Juan Carlos, un vecino de Paradela y colaborador de de página nos escribía un artículo sobre los tanques, y sobre el reteo en su pueblo.
A pesar de no gozar de buena salud, Argimiro, y que esto mismo puede ser un hándicap de cara a la entrevista, me comenta algunas curiosidades sobre los tanques. Que a modo de resumen presentamos.
Los Tanques de Paradela:
– Según Argimiro el tanque igual que las normas o bases o sea el libro del reteo se pudieron hacer en el año 1935, pero no lo tiene muy claro.
– La persona que sentó las bases escritas, fue el maestro, de entonces de Paradela el señor Ángel Campillo, natural de Camponaraya . (Hacia el final y al margen del tema que nos ocupa, hablaremos del maestro).
– El tanque del Valin, llevaba más agua, había que meter el agua toda la noche para llenarlo.
– Los terrenos del tanque de Gumersindo, habían sido cambiaos por unos en la Trapela.
– Las piedras, 16 carros de ellas, para la construcción de los dos tanques fueron traídas en carros de vacas desde el paraje denominado la Peña de la Chula.
– Tardaron unos 4 días por tanque en levantarlos. Para ello estuvieron trabajando unas 6 personas: Manuel, suegro de Egidio, Máximo el hermano de Agustín, Agustín, Adelino, Benigno o padre de Julia, y eu tamen , aunque por veces había más xente, y non, non se cobro nada por hacerlos.
– Tenían unos 3.50 m de alto, por 3 ancho, y con un grosor de entre 50 a 80 cm.
– Llevaban los dos chifones (salida de agua) y uno, una especie de escalera, para cuando hubiese que limpalo.
– Con la aparición de los tanques, aumentaron las producciones “en os hortos da fuente dábamen hasta 90 cestos de patacas”.
– Los tanques en verano, fueron las piscinas de los niños, a pesar de no estar el agua muy caliente.
Ángel Campillo era como decíamos el maestro y el encargado de manuscribir el libro del Reteo. Al principio, venia solo a dar clases, los días propios, y ya más adelante se instalo en el pueblo. El día que dejó el pueblo, fue el padre de Argimiro, Víctor, quien le ayudo, con el carro de la vacas, a traer sus pertenecías hasta Toral, donde le esperaba una furgoneta.
A la salida del pueblo, el alcalde en aquel tiempo le iba tirando cosas del carro al camino para cogérselas, pero a medida que uno bajaba, el otro (mi padre), las volvía subir al carro. Al final se hizo lo que dijo mi padre y todo quedo en el carro.
Al llegar a casa de Doña Eugenia, su madre, en Camponaraya, ya lo estaban casi esperando que llegara. Al poco de meterse en casa , ya llegaron los falangistas a por él,. ¡¡¡ Pero!! La señora r Eugenia de mucho carácter, les dijo, a donde creían que estaban, Con la misma les enseño el traje de militar de su marido un Capitán General y les dijo “ ¡¡Os queréis burlar alguno del traje de mi marido!!” , este gesto salvo a Ángel, de otros derroteros .
AF2
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