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2º-Pepe – Cuatro sentimientos entre El Viento y El Eclipse

Cuatro sentimientos entre El Viento y El  Eclipse

El Viento

El viento me hace sentir el transcurrir del tiempo

y dibuja en mi figurado ambiente aquello que,

aun sintiendo, no me atrevo a reflejar en mi vida.

Y desde esa intimidad que me invade

me rindo a la fuerza de su energía…
 

Desde el principio de mis días

me siento entregado a tí y soy feliz sintiendo

tu contacto porque me siento vivir.

Por eso y por mucho más me llenas una existencia

sin la cual no sería nada…

La Soledad

La soledad me ha enseñado

el verdadero valor del tiempo…

He aprendido a valorar en ella que,

todo, aun la vida, tiene medida…

Y desde esa medida me he dado cuenta

de lo bella que puede ser una vida

cuando tienes tiempo de hacerla

en compañía de tu soledad…
 

La Compañía

He sido feliz sintiéndome acompañado

cuando en esa compañía ha habido sosiego…

He sido feliz sintiendo tu compañía

cuando contigo gastaba mi tiempo…

He tomado aires de amor

cuando felices acompañabamos los días,

aquellos días que por suerte

todavía hoy compartimos…
 

El Silencio

No cofundamos silencio con soledad,

ni pensemos que hay silencio sin compañía,

pues el silencio existe en la plática,

en la lectura, en el amor, en la vida…

Porque el silencio es hablar escuchando;

el silencio es callar;

el silencio es amar y sentir;

el silencio es vida…
 

El sonido

Sonido es aquello que llama

buena atención en los sentidos…

Sonido es aquello sin lo cual

nos sentiríamos perdidos…

No puedo imaginar

una vida sin sonido…

Como no puedo tampoco

imaginar una vida sólo con ruido…

 

El Eclipse

El sol anuncia el comienzo de una nueva vida,

justo en el momento que asoma por la línea

que marca el horizonte de mi mundo, y mientras,

en la línea opuesta, la luna, ahora en lo alto del cielo,

parece desear ser amada…
 

Pero su posición, ahí y ahora,

en lo más alto de nuestra existencia,

le impide dejarse llevar por la culpa del qué dirán…

Sólo en los días de ocaso,

cuando el sol la abraza por detrás,

se deja querer a sabiendas de que nadie puede verla…

Y, nosotros, en lugar de dejar que disfrute del momento, ayudados por modernas cámaras y otros artilugios,

abusamos de su confianza y nos convertimos en los más intrépidos, indiscretos, impertinentes e insolentes de cuántos seres habitan el firmamento…


Desde Barcelona
José F. Rodríguez Aller

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