

Lo que comenzó con la recuperación de un viejo banco se ha convertido, poco a poco, en un proyecto de mejora y puesta en valor de un rincón natural de Cabeza de Campo. En la carretera que asciende hacia Sobredo, justo bajo los depósitos de agua potable del pueblo, José Saavedra, nuestro amigo y medio toralense, con la ayuda del vecino Rafa, «El Fontanero», ha ido transformando el paraje de Los Penedos en un pequeño mirador desde el que contemplar una de las mejores panorámicas de la localidad.
El nombre de Los Penedos hace referencia a la abundancia de piedras o «penedos» que caracterizan este enclave. La idea surgió el pasado año, cuando el alcalde pedáneo retiraba un banco que se encontraba deteriorado. José decidió restaurarlo y trasladarlo hasta este lugar para darle una nueva vida y convertirlo en un punto de descanso y observación.
Pero aquel banco fue solo el comienzo. Durante este año, el proyecto ha ido creciendo con la limpieza y acondicionamiento del entorno, la creación de una pequeña fuente aprovechando el agua sobrante de los depósitos de abastecimiento, que vuelve de nuevo a su cauce, y la construcción de peldaños con pizarra, además de otras labores de mejora del espacio.
Hoy, Los Penedos se ha convertido en un pequeño rincón de encuentro para los vecinos que se animan a subir la pendiente. Jóvenes y mayores se acercan hasta allí para sentarse, descansar y disfrutar de la bonita panorámica de Cabeza de Campo que ofrece este lugar.
Y parece que a José todavía no se le han acabado las ideas. Entre ellas está la construcción de un hórreo de carácter decorativo, concebido como un nuevo elemento ornamental para este entorno, aunque todavía está por decidir su ubicación.
Una persona implicada en la vida de Cabeza de Campo
La inquietud de José por mejorar y embellecer su entorno también se hace visible en otros rincones y actividades de Cabeza de Campo. Ha colaborado activamente en la decoración navideña de la calle de Los Molinos, un lugar que, además, conoce bien por las dificultades que provoca el río Selmo durante el invierno, cuando el aumento del caudal puede llegar a anegar la calle e incluso impedirle el acceso a su propia casa.
Su participación tampoco falta en otra de las tradiciones más singulares del pueblo como su participación en la reciente restauración del horno comunitario con los vecinos de La Ribera de Cabeza de Campo o el Belén de Cabeza de Campo, en el que los propios vecinos se convierten en protagonistas a través de muñecos que representan a las personas de la localidad. José, como muchos otros habitantes, forma también parte de esta particular iniciativa que cada Navidad convierte al pueblo en un escenario diferente.

Dos Joses ligados a la recuperación del patrimonio de La Ribeira
No es la primera vez que José Saavedra dedica su tiempo a recuperar elementos tradicionales de Cabeza de Campo. Ya en 2024 decidió intervenir en el antiguo potro del barrio de La Ribeira, que se encontraba prácticamente en ruinas y del que apenas quedaban dos postes.
Pero antes hay que recordar a otro José: José González, «O Cesteiro da Ribeira», quien fue el encargado de construir originalmente este potro. Años después, José Saavedra tomó el relevo para evitar que desapareciera, realizando una nueva base de cemento, recuperando la madera y construyendo el tejado que ya no existía.
En esta actuación, la Junta Vecinal también colaboró económicamente con una aportación de 100 euros.
Dos «Joses», separados por el tiempo, pero unidos por una misma tierra y por la voluntad de mantener vivos sus elementos tradicionales. Uno lo construyó y otro, años después, lo recuperó para que siguiera formando parte del paisaje de Cabeza de Campo.
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