
Nos remontamos a los siglos IX al XI, los documentos notariales siguen utilizando el latín, pero insertan para hacerse entender palabras en lengua vulgar. De esta forma se entremezclan formas latinas con anotaciones en la lengua castellana.
El español primitivo carece de fijeza y aparecen diversos estados en su evolución. Así tenemos las formas autario, auteiro, oteiro y otero. Pese a las oscilaciones, la evolución lingüística avanza y los criterios se irán fijando con el cultivo literario.
La influencia francesa, por el inicio de las peregrinaciones a Santiago, origina que en nuestro idioma penetren términos franceses como: homenaje, mensaje, mesón, fraile …, e incluso la grafía francesa ch.

Marino Castro
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