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Dos nombres para una Virgen: La doble leyenda de la imagen de «la Garbanceira» en Toral de los Vados.

La historia de las tradiciones locales a menudo se teje con múltiples hilos narrativos. Este es el caso de una venerada imagen religiosa en Toral de los Vados, cuya leyenda está íntimamente ligada a la figura de DoñaTrinidad Menéndez García, conocida cariñosamente como “la Garbanceira”.

A lo largo de los años, dos versiones distintas, aunque complementarias, han circulado sobre el origen y el destino de esta talla: la de «La Virgen Dolorosa», publicada en este blog en 2007, y la «Historia de la Soledad», recientemente aportada por el familiar Juan José Canedo. Ambas son un testimonio de la rica memoria local y familiar que rodea a este objeto de culto.

1_: Virgen de la Soledad, por Juan José Canedo


Después de la Guerra Civil en casa de la “Garbanceira” Doña Trinidad Menéndez García, pensión de huéspedes, parada obligatoria de carruajes, se hospedaba con frecuencia un fotógrafo, cuya identidad desconocemos, y en una de sus estancias dejó una maleta. Pasados unos años al ver que no regresaba, como era de esperar, Doña Trinidad decidió abrir la maleta encontrando sorprendentemente una talla de la Virgen de la Soledad.
Doña Trinidad era muy devota de la Virgen del Carmen, tanto es así que vestía el hábito de la virgen. Pasados unos meses, mandó reparar la escultura de la virgen en el pueblo de Lastres (Lugo), una aldea del municipio de Samos, al escultor Don Ramón Lemos.
En esos años en la zona de Samos y Sarria había una gran afición a la talla, dado que Don Gregorio Fernández era natural de Sarria, escultor del Barroco, y máximo exponente de la escuela castellana de escultura.

2_: La Virgen Dolorosa por AF2Bierzo.

Trinidad Menéndez García, la “Garbanceira”, abuela de Luisa Canedo “la Papeta” y José Manuel Caldeiro, tenía alrededor de los años 1920, cuando se instaló en Toral de los Vados, una casa de huéspedes.

Uno de los clientes, fotógrafo de profesión, se marcho sin pagar y sin su equipaje, parte de este era la Virgen Dolorosa que hoy se halla en la Iglesia.

La Virgen siempre estuvo en casa de la “Garbanceira”, hasta que después de la Guerra Civil, la farmacéutica del momento, Doña Pura, cedió el almacén para celebrar la Eucaristía, ya que la Iglesia y casi todos los Santos fueron quemados en fratricidio. El sacerdote, Don Francisco Iglesias se enteró de la existencia de esta imagen y la pidió prestada para hacer la novena de los Dolores; cuando el sacerdote la fue a devolver Trinidad la dejo prestada hasta que la Iglesia pudiera comprar otra, ya que según ella en su casa solo le rezaba la familia y en la Iglesia le rezaba el pueblo entero.

Así hasta hoy…, por lo que se puede considerar que, con el paso de los años la Virgen pertenece a la Iglesia del pueblo.

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