Personajes

Demetrio “El manco de Penedelo”

Personajes - AF2

A Demetrio Vázquez Macías todos lo recordaban. Había nacido en A Fonsagrada, Lugo, allá por 1885, y murió hacia 1954. No llegó a cumplir los setenta, aunque sus arrugas y el paso de la vida lo hacían parecer mucho mayor. Venía de una familia de carreteros que se ganaba la vida transportando piedra desde la cantera hasta la cementera de Cosmos.

manolo
concha
Igracema [Resolucion de Escritorio]

Cuando la empresa montó la línea de baldes, aquel trabajo de carretas y sudor se terminó. Sin otra opción, decidió probar fortuna en Cuba. Pero la vida al otro lado del Atlántico no le sonrió, y al poco tiempo volvió a España, con más experiencia que dinero.

De regreso, conoció a Concepción Cuadrado Sorribas, la mujer que sería su compañera de vida. Se casaron, y el día de la boda ocurrió algo que cambiaría su apodo para siempre. Entre los festejos, tiraron una bomba de fiesta; el artefacto rebotó en un corredor bajo y explotó, destrozándole el brazo izquierdo. Desde aquel día, dejó de ser “el cubano” para convertirse en Demetrio “el manco”.

Penedelo foto antigua [Resolucion de Escritorio]

Concepción y él tuvieron dos hijos: Manuel e Igracema Vázquez Cuadrado. Gracias a su experiencia con las caballerías, le dieron trabajo en la cementera, quizá como capataz o vigilante. Sus compañeros lo querían porque nunca delataba a quienes llegaban tarde, se dormían o flojeaban. Aquellas faltas se castigaban con el “día de haber”: trabajar sin cobrar. Y Demetrio, que sabía lo dura que era la vida, prefería mirar para otro lado.

Además de su empleo, se ocupaba de “La Viceira”, cuidando el rebaño del pueblo por turnos, según la cantidad de ganado que cada uno tenía. También recogía leña en el monte, cultivaba su huerta en el Bao, junto a la presa del molino de La Vega: tomates, pimientos, cebollas, alguna col y, sobre todo, su tesoro verde: el tabaco. Se fabricaba sus propias pipas y trabajaba con sacho y azada como pocos, manejándolos con un solo brazo y medio.

image
penedelo desde Oucedo

Cuando lo jubilaron —o quizá cuando decidió jubilarse—, pasó a ser guardés del carbón en el almacén de Olego. Allí aguantó todo lo que la edad y la salud le dejaron. Y si algo no perdió nunca fue el buen humor y aquella voluntad de hierro que lo había acompañado toda la vida.

Terminó sus días en su casa de Penedelo, “La Peña” para los vecinos. Y así, entre anécdotas y recuerdos, quedó en la memoria de todos: Demetrio “el manco”, hombre de manos firmes y corazón generoso.

P. D.: Para contar esta historia han tenido la paciencia de “sufrirme” Jorge García y Carlos González, biznietos del Manco; Laura López, nieta de Berta; y Ana Parada. A todos ellos, mi agradecimiento.

Categories: Personajes

5 replies »

  1. Muchas gracias Toño, por este y todos los demás trabajos, labor que demuestra que estamos hoy por que fuimos ayer, pero sin duda seremos mañana. Un saludo.

Responder a Ana ParadaCancelar respuesta