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El «Camino de Santiago» de los romanos pasa por Toral.

Nuestra Vía romana toralense

A muchos nos suena la Vía Apia como una de las principales calzadas del Imperio romano. Pero la estructura de la Vía Apia que podemos ver en la imagen lateral es, probablemente, el origen de nuestra visión equivocada sobre lo que realmente era una carretera romana.

El tramo de la Vía Apia que muestra la imagen es una calle romana y no una carretera. En concreto, es el comienzo en Roma de la vía que unía la capital del Imperio con la ciudad de Brindisi.

La calle de la imagen no tiene que ver nada con las carreteras romanas, tal y como lo viene aclarando Isaac Moreno Gallo autor de la serie de RTVE Ingeniería romana e incansable divulgador del mundo romano desde su web Traianvs.

Las carreteras romanas tienen la siguiente estructura en palabras e imagen de Isaac Moreno (vídeo explicativo del propio Isaac Moreno):

Las capas inferiores de las vías romanas suelen estar formadas por piedras gruesas, mientras que las superiores y de rodadura son de áridos finos, como las zahorras naturales, que a veces proceden de zonas lejanas. En ocasiones toda la formación del firme se realiza con varias capas de pequeño espesor, con materiales de granulometría fina, insistiendo unas sobre otras debidamente compactadas, hasta adquirir espesores totales de firme de casi un metro.

La red de carreteras desarrollada por los romanos en su Imperio alrededor del Mediterráneo alcanzó los 300.000 kms, de ellos unos 40.000 lo fueron en la Península Ibérica y alrededor de 5000 en la región de Castilla y León.

Uno de los principales trabajos de Isaac es la web Vías romanas en Castilla y León (https://www.viasromanas.net/) en la que podemos identificar casi todas las vías romanas que surcaron nuestro territorio, hace unos 2000 años, mediante un mapa interactivo.

Una de las vías descritas es la Vía romana desde Astorga hasta Braga por el Sil que es la que discurre por lo que hoy conocemos como Toral de los Vados. En efecto, la descripción del tramo desde Cacabelos hasta la salida del Bierzo en palabras de Isaac es la siguiente:

Desde el yacimiento de Bergidum Flavium, de más de 31 hectáreas, lugar donde se bifurca la vía romana hacia Lugo y hacia Braga, la geometría del trazado de la vía no deja lugar a dudas. Las dos únicas alineaciones rectas que la vía describe para llegar hasta Toral de los Vados, por el mejor y más llano de los terrenos, caracterizan el inmejorable trazado carretero de la vía romana.

Yacimientos a pie de vía hay en Carracedelo, el de los Buracos y el del propio Toral. Por el valle del Sil, hasta Cancela, están los de la Mezquita, el de Requejo con 14 hectáreas de extensión, las Berreiras, con doce hectáreas, las Barcas y La Sufreira, de más de diez hectáreas.

Como vemos, un importante y extenso poblamiento romano, en un estrecho valle cuyo único recurso fue el comercio derivado del tránsito viario.

El tramo desde Cacabelos hasta Toral comenzaba siguiendo el trazado de la carretera hasta Sorribas donde discurría en paralelo a la actual, unos metros hacia el Este, hasta llegar al cruce actual de la carretera que sube a Iglesia de Campo y Villadecanes. Desde ese punto enfilaba recta hacia Toral pasando por Villamartín y la actual factoría de Cosmos. En ese tramo puede verse todavía el trazado romano de la imagen lateral.

Segidamente, la vía atravesaba el actual Toral siguiendo el trazado de las calles Camino grande, Calle Evaristo Domínguez y Ferradal para pasar el río entre los dos puentes que cruzan el Burbia, el del ferrocarril y el de los coches, y continuar en paralelo a la actual N-120 por La Vega, Paradela del Río y Requejo hasta cruzar el Sil y llegar a Carril. En la siguiente imagen podemos seguir el trazado de la vía romana y su correspondencia con las actuales calles de Toral hasta que cruzaba el Burbia..

La vía romana toralense tenía una estructura similar a la que compartían todas las carreteras del imperio pero la situación de este tramo era especial puesto que unía la mina de oro más importante de la época de los romanos, Las Médulas, con su ciudad administrativa, Castro Ventosa.

Los esforzados trabajadores de las minas y de los canales que las surtían de agua desde los montes de La Cabrera vivirían en las inmediaciones de sus tajos pero los responsables de la administración de las minas, la tropa de las Legiones, los cónsules y empleados romanos vivían rodeados de comodidades y en castros fortificados como Bergidum.

Podemos imaginar que el oro extraído de Las Médulas, 20.000 libras al año que suman -durante los 150 años que fueron explotadas- un total de 1.635.000 kilos, discurrió por este tramo de la vía romana que cruzaba el actual Toral hasta su destino provisional en el Castro de la Ventosa, para posteriormente ser conducido hasta Roma u otras partes del Imperio. Haciendo un cálculo aproximado se extrajeron, de media, 30 kg de oro al día durante el periodo de explotación de las Médulas (siempre cálculos aproximados puesto que los datos en que se basan también lo son).

Semejante fuente de riqueza para Roma hizo que las personas responsables de Las Médulas fueran de la talla de personajes como Plinio el Viejo, autor de la obra enciclopédica Historia Natural de 37 tomos sobre temas etnográficos, culturales y geográficos que fue de referencia hasta el siglo XVII.

Plinio nació en la ciudad italiana de Como en el año 23 de nuestra era, vivió en Roma en la época de Nerón, fue procurador en la Galia e Hispania  y murió tras la erupción del Vesubio que sepultó a Pompeya en el año 79 al tratar de socorrer a algunos amigos aislados por el volcán en la bahía de Nápoles.

Plinio nos legó los datos de explotación de Las Médulas y la descripción del proceso de extracción del oro por la técnica de Ruina montium. Sabemos que Plinio el Viejo fue procurador en la Hispania Tarraconense durante el año 73 y es más que probable que visitara y supervisara las obras de Las Medulas y se alojara para ello en el Castro de la Ventosa. Pasaría por tanto en repetidas ocasiones por lo que hoy son nuestras calles de Toral.

Es emocionante pasear por las calles de Toral e imaginar que por los lugares por los que nosotros transitamos hoy lo hicieron en su día personajes importantes de la historia universal y cargamentos de oro que consolidaron el poder de una civilización, hace ya cerca de 2000 años, de la que somos herederos directos en lo material y lo espiritual y que en nuestro entorno vivió algunos de sus hitos fundamentales.

José Manuel López Irastorza

lopezirastorza@gmail.com

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