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«Pido una calle para Francisco de Llano y Ovalle».Bouza Pol

«Don FRANCISCO de LLANO y OVALLE, fallecido en 1945, es un gran escritor y poeta, que me encanta. Sin embargo, su pueblo, que es el mío, VILLAFRANCA DEL BIERZO, no ha tenido el buen detalle de mostrarse agradecido, y generoso, con este buen hombre que tanto lo amó y lo defendió. Todavía no le ha dedicado una calle, ni una placa, ni un busto, ni un monolito; y ya va siendo hora. Él, que, por estudios, cargo, condición económica y social, ocupaba un lugar muy destacado, quiso y supo defender a los más humildes, como queda muy claro en muchos de sus relatos, y poemas. Nunca perdió la ecuanimidad, el equilibrio, el sentido común, y el afán por la justicia. Aquí pongo un texto suyo, muy interesante: «Sé lo que significan los hombres, mujeres y niños levantando incesantemente el puño amenazador, al propio tiempo que las horripilantes blasfemias que cunden en todos los ámbitos. No puedo ignorar la inmediata consecuencia terrible que va a sacarme de este continuo canto de «La Internacional» criminalmente tolerado y aplaudido por una libertad bufa y tiránica. Va a despertar, bastante antes de lo que pensáis, a la nueva fiera que, en sus apetencias devoradoras, hará buenas a las furias de las figuras apocalípticas». Don Francisco, o Paco LLano, que vivía en «El Otro Lado», en «La Cábila», a orillas del río Valcarcel, tuvo varios parientes que fueron Alcaldes, importantes, pero jamás le dedicaron un HOMENAJE público. Ya va siendo tiempo, hora, de corregir tan tremendo error. Pido una calle para este buen hombre, funcionario del Ayuntamiento, siempre enamorado de Villafranca y de El Bierzo, que supo cantar sus hermosuras y, al mismo tiempo, denunciar las muchas injusticias sociales, las amarguras del pueblo humilde por culpa de las negligencias y engaños de los políticos. Los intelectuales del Bierzo y las instituciones tienen olvidado a nuestro poeta y escritor que, escribiendo en castellano y en gallego-berciano, llena con su obra el espacio temporal que hay entre el gran Enrique Gil y Carrasco y la generación de don Ramón Carnicer Blanco y Antonio Pereira. A don Paco Llano, al de «Flores del Bierzo lozanas y mustias», se le debe considerar como el eslabón afectivo y sentimental que une a los escritores de Villafranca. Dicen sus versos: Clariñas noites de lúa, hermosas e feiticeiras, que nos montes e pradeiras a belleza refiexades; venide, venide, chegade, chegade, eu vivir solo podo… ¡ay! nas vosas soedades. Y también: Una tarde de verano/ yo vi marchar un vapor/ que llevaba para América/ carga de angustia y dolor.» Estimo y admiro a los escritores de mi pueblo, los tengo presentes en mi vida, y algunas veces hasta les echo las «culpas» de ser yo también, desde los doce años, un miembro más de su numerosa santa cofradía de «Esperanzas y Angustias Villafranquinas», patentes en varios miles de textos, como el siguiente: «La casa de Fausto Mauríz, el de los cohetes, está triste. Esta calle de San Salvador tuvo una «Cárcel», donde su carcelero, don José Cañé, encerraba un rato a los gamberros que hacían alguna perrería por el Jardín Romántico y la Plaza Mayor. Tenía el aguerrido funcionario una pistola, del año catapún, para impresionar, que según unos estaba oxidada, «furruxenta» por dentro, no disparaba; y según otros sí, pero le salían las balas sin fuerza y en curva, con una pequeña parábola semejante a las que describían los «piletes», las redondas piezas de hierro que lanzaba Pepe Boy jugando a la llave…, en la bodega de Sapita. Atrás, en La Puerta del Valle, se queda la casa de Petrita Llano, la cuna del gran poeta Francisco del Llano y Ovalle». (En mi novela: «LA DIOSA DEL CÚA») BOUZA POL, escrito

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