Un sistema educativo ajeno a la competencia que relaja la voluntad y el espíritu de superación, está negando al alumno oportunidades de abrirse camino en la vida, porque la sociedad y el mercado laboral no se andan con pamplinas.
El aprobar fácil por imperativo legal o político sólo sirve para fomentar la mediocridad y salvar las apariencias. Algunos dirigentes, en alarde de demagogia, afirman sin rubor diciendo que tenemos la juventud mejor preparada de la historia. Esto es una verdad a medias. Si yo dijese que existen bachilleres con graves carencias académicas, como errores en la ortografía, dificultades en la comprensión de un texto y en la expresión escrita, además de un nivel lógico y matemático deplorable y que apenas potencian su memoria con el estudio y menos con la lectura, nos deberíamos preguntar: ¿qué está pasando?
No se trata de evitar el fracaso escolar a toda costa, porque la realidad está ahí y es tozuda. Los datos del informe PISA, son demoledores. El estudio es duro y requiere constancia y entrega por parte del alumnado. Aumentar la presión sobre el profesorado para que facilite el aprobado, es engañarnos a nosotros mismo o hacer trampas con los naipes en el solitario.

Categorías:Colaboradores


















fe%20%5BResolucion%20de%20Escritorio%5D.jpg?psid=1)




Comentarios recientes