Fernando Mallo Fernández es doctor en Matemáticas y Estadística. Fue presidente de las empresas CEPA, CETISA y CEVITEX del holding INVERGESTION de CAJAESPAÑA y Director General de Estadística de la Junta de Castilla y León.
En mi artículo publicado en este blog el día 3 de junio pasado, me refería las malas perspectivas económicas que se presentan en España para este año 2020 y también para el 2021. El Bierzo, por su parte, presenta características propias que posiblemente contribuyan a que la crisis económica berciana sea más profunda que la de la media española y la de la media regional.
Por lo que respecta al turismo y hostelería españoles, en el artículo mencionado hicimos un detallado análisis de la situación, que podríamos sintetizar en que estos dos sectores están atravesando la crisis más grave de la historia moderna de España. El turismo de sol y playa están resultando muy perjudicados y las esperanzas a corto plazo se centran en el turismo de interior. Es en este campo donde se vislumbra un rayo de esperanza para el turismo, la hostelería y la restauración en el Bierzo, siempre y cuando lo sepamos aprovechar y respetemos el entorno medioambiental, sobre el que, por otra parte, se ciernen muy negros nubarrones.
Vista de la hoya del Bierzo, con Toral de los Vados en primer término.
Perspectivas de la economía del Bierzo.
En el año 2008, justo al comienzo de la gran crisis financiera, el sector predominante en el Bierzo, tanto en volumen de empresas como de trabajadores, era el de Servicios. El alto volumen de empresas de este sector – que se acercaba al 70% – era un indicio claro de un componente muy elevado de autónomos y de una economía terciaria.
En aquel año, según datos de la Tesorería General de la Seguridad Social, la Agricultura ocupaba al 2,59% de la población activa, con el 1,36% del volumen total de empresas bercianas, mientras que la Industria, incluida la Agroalimentaria, a pesar de no suponer más que el 11,60% del volumen total de empresas, generaba el 23,32% del empleo total. Por su parte la Construcción -el sector más castigado de la crisis- generaba el 17,43% y, por último, los Servicios ocupaban al 56,66% restante.
La Minería del Carbón, que desde hacía un siglo constituía un icono económico del Bierzo, estaba ya agonizando y se mantenía sólo a base de ayudas públicas, sobre todos de los Fondos Miner.
Lejos quedaban los años de pujanza del carbón donde, a modo de ejemplo, al comienzo de los años 30 del siglo pasado se construyó en Ponferrada una Central Térmica de 6.000 kW de capacidad, que se alimentó exclusivamente de carbón, y que contrató con algunas firmas el suministro de parte del fluido, entre ellas la fábrica de cementos Cosmos, construida en Toral de los Vados en 1924. El fluido eléctrico producido por esta fábrica creció a un ritmo extraordinario hasta 1933 en que la larga huelga de la fábrica de Cosmos, que duró desde el mes de julio hasta febrero del año siguiente, supuso, un importante freno a su expansión.
Pasada la guerra civil la minería del carbón se convirtió en la locomotora de la economía berciana. Pero a principio de los años 90 este subsector presentaba signos de agotamiento en todo el país, las causas fueron múltiples y su análisis excede la extensión de este artículo. Europa tomó la decisión de apoyar la minería del carbón mientras transitaba hacia su previsible cierre, por lo que dotó los Fondos Miner destinados a España con 24.000 millones de euros desde 1990, que “se suponía servirían para transformar la estructura productiva de las cuencas mineras del carbón en nuestro país y en particular en Laciana y en el Bierzo”.
Tal como se había anunciado, la minería del carbón en el Bierzo falleció el 16 de noviembre de 2018, a la edad de 100 años -día en que cerró la última mina activa, el Pozo Salgueiro del grupo Empresarial UMINSA, en Santa Cruz de Montes (Torre del Bierzo) -. Este desenlace abatió la Comarca, y no por “no esperado”, puesto que había sido anunciado por la Unión Europea con años de antelación, (desde 1990), sino, seguramente, porque los políticos y los agentes económicos y sociales eran conscientes de que no habían hecho los deberes, puesto que no se habían previsto adecuadamente posibles actividades alternativas en las cuencas mineras.
Es evidente que los Fondos Miner no lograron sus objetivos de forma adecuada y todo apunta a que, en un alto porcentaje, se han orientado a actividades de conveniencia ajenas muchas veces a la creación de actividad empresarial alternativa, y, por tanto, de empleo. La conclusión es que aquellos 24.000 millones de euros no han servido para sostener y generar puestos de trabajo en las cuencas mineras españolas – donde de los 190.000 puestos de trabajo hoy no queda ninguno- y sí para “despilfarrar una ingente cantidad de dinero público”.
Con el cierre del Pozo Salgueiro en noviembre de 2018 y el reciente cierre de la Central Compostilla II, el pasado 30 de junio, podemos decir que finalizó un ciclo histórico en la economía berciana.
En abril de 2004 varios investigadores de la UNED publicaron un estudio socioeconómico de la cuenca Fabero-Sil titulado “¿Después del Carbón qué?” en el que se daba cuenta de que en los 35 años anteriores el empleo en la cuenca se había reducido en un 85% – lo que amenazaba con la preocupante despoblación en los municipios mineros-.
Frente a esta situación, este equipo de investigación planteó entonces las siguientes acciones:
a) la recuperación de rutas turísticas,
b) la puesta en valor del patrimonio histórico-cultural,
c) la recuperación de proyectos turísticos como el “tren turístico Ponfeblino”,
d) mejoras en materia de comunicaciones. Sobre todo, la potenciación del acceso a la “sociedad del conocimiento y la información”.
Todo ello acompañado de la recuperación medioambiental y de la necesaria mejora de las infraestructuras de la comarca, así como la provisión de suelo bien dotado, fundamentales para la implantación de proyectos empresariales capaces de generar empleo.
Desgraciadamente, el mismo grupo de investigación de la UNED, en una publicación del 11 de abril de 2019, “Un relato para el futuro del Bierzo”, se lamentaba de que “la situación no había mejorado desde su análisis de 2004”. En este sentido, la despoblación que amenaza con dejar morir a las zonas rurales de la provincia de León ha castigado especialmente a las cuencas mineras de Laciana y el Bierzo.
En ese período de 15 años los políticos bercianos y los leoneses, de uno u otro signo, puestos de perfil, poco o nada efectivo hicieron por remediar la situación; los agentes sociales, como tantas otras veces, se empeñaron en reivindicaciones poco realista; y los agentes económicos miraron hacia otro lado o se centraron en los beneficios a corto plazo. Desde entonces la comarca se viene deteriorando de forma alarmante.
Pero como “a perro flaco no le faltan pulgas”, la Covid-19 asestó en marzo a la economía berciana, como a la de todo el país, un tremendo golpe:
1. Se paralizó prácticamente toda la Industria y la Construcción, esta última aún convaleciente de la crisis de 2008. Solo la Agricultura, parte del transporte -sobre todo la logística alimentaria y sanitaria – y algunos servicios esenciales resistieron la envestida.
2. Se paralizó una gran parte de los servicios: el turismo rural y las visitas por motivos gastronómicos o culturales, el Camino de Santiago se quedó sin peregrinos y se cerraron a cal y canto todos los establecimientos de hostelería y restauración, (hoteles, restaurantes, cafeterías y bares), lo que no había ocurrido ni siquiera durante la guerra civil.
Ante la Covid-19, las empresas bercianas solo pudieron agarrarse como clavo ardiendo a los ERTES y a la escasa financiación que, a través del Instituto de Crédito Oficial (ICO), movilizó el Gobierno Central – de hecho, el Gobierno acaba de aprobar el último tramo de avales del ICO por 15.500 millones de euros, en su mayor parte para autónomos y pymes, cantidad que sigo considerando insuficiente -.
La descomunal dimensión del problema se refleja en que en la provincia de León se acogieron 5.578 empresas a los ERTES, con una afectación de 19.541 trabajadores. Afortunadamente, los ERTES, fruto de la reforma laboral de 2012, se revelaron como instrumentos muy eficaces para evitar quiebras empresariales y, por, tanto, despidos masivos.
Para hacernos una idea de la repercusión de la Covid-19 en el mundo empresarial y laboral del Bierzo, a modo de ejemplo, nos referiremos aquí a las cuatro empresas bercianas de mayor facturación en 2019:
Valcarce Tarjetas Transporte, con sede en Vega de Valcárcel, dedicada a la venta de carburantes derivados del petróleo, la primera empresa del Bierzo y de la provincia en facturación en 2019, 550,90 millones de euros, se vio obligada a reducir su compra de crudo a un 40% durante el estado de alarma – la empresa había pasado de comprar tres millones de litros al día a un millón doscientos mil litros-.
Por otro lado, la escasa actividad del servicio se vio además perjudicada por el cierre de los establecimientos de hostelería y restauración ubicados en las estaciones de servicio,
lo que obligó a la empresa a suscribir ERTES que afectaron a 400 de sus 500 empleados.
La acerería Roldán, del grupo Acerinox, la segunda empresa berciana por facturación en 2019, 200 Millones de euros, símbolo actual de la industria berciana, que ya venía arrastrando problemas antes de estado de alarma, anunció el 18 de mayo un ERTE para el 90% de su plantilla de 420 trabajadores. Roldan alegó que la demanda exterior de acero – exporta el 80% de su producción – había caído en más de un 50%.
La misma problemática afectó a LM Power Spain S.A., uno de los principales diseñadores y fabricantes de palas para turbinas eólicas, con presencia en varios países, entre ellos China, España y Estados Unidos, ubicada en el polígono Industrial La Llanada de Ponferrada, 3ª empresa del Bierzo y 5ª de la provincia por facturación en 2019, 158 Millones de euros ; igualmente la transformadora de vidrio TVITEC System Glass, la 4º empresa del Bierzo por su facturación en 2019, 107 Millones de euros, y 8ª de la provincia, ubicada en el Polígono de El Bayo. Y así prácticamente todas las empresas bercianas.
Por su parte, el sector de la pizarra también decidió paralizar su actividad y negociar la aplicación de un ERTE que afectaría a unos 1.500 trabajadores de 15 empresas en la provincia de León – las canteras del Bierzo y de la Cabrera emplean a un total 1.600 personas -. La Covid-19 aumentó el serio problema de escasez de demanda de pizarra provocado por la crisis económica de Alemania y Francia y la crisis del brexit -Inglaterra -, sus tres principales compradores.
Añadamos a todo lo anterior que el estado de alarma provocó un parón casi total de las empresas familiares y de los autónomos, que en el Bierzo representan un importante porcentaje de la población activa, y podremos entender la dimensión del desastre, con una multimillonaria valoración de pérdidas.
El paro acabó situándose en 9.122 parados a finales de febrero de este año, según los datos registrados en las oficinas de empleo del Bierzo, y a finales de junio se situó en 10.485 personas, es decir 1.363 parados más (esto sin contar a los trabajadores acogidos a ERTES).
Pero de nada sirve lamentarnos. De la caída provocada por este terrible golpe hemos de levantarnos. Los bercianos somos gente luchadora y emprendedora y seremos capaces de enderezar nuestro futuro, con la vista puesta en la ingente cantidad de recursos materiales e inmateriales que atesoramos, y que deberemos, por el bien de las generaciones futuras, defender y potenciar.
Todos los bienes materiales e inmateriales del Bierzo son fundamentales, pero habremos de poner especial cuidado en el medioambiente, que presenta un problema de deterioro que lejos de arreglarse parece ampliarse – con la inexplicable cooperación del Gobierno Regional por acción y de las Administraciones Comarcales y Municipales por omisión -. En lo que resta de artículo trataré de hacer un breve inventario de estos tesoros.
El Bierzo, que cuenta actualmente con algo más de 125.000 habitantes distribuidos en 37 municipios, 38 si sumamos Palacios del Sil – que es miembro del Consejo Comarcal -, ha sido hasta ahora una zona privilegiada, por su suave microclima, mezcla de los climas atlántico y mediterráneo, (12,4º de media anual y 22º de media en verano), que posibilita una gran riqueza material que sumada a sus riquezas inmaterial y humana – carácter emprendedor, profesionalidad y hospitalidad de sus gentes – convierten al Bierzo en un lugar ideal para vivir, trabajar y visitar.
En cuanto a su riqueza material, destacamos en primer lugar, una masa forestal de 275.000 hectáreas, de especies mediterráneas como castaños y encinas y especies atlánticas como hayas y abedules, además de distintas variedades de pinos y chopos. Los pinares y sotos de castaños suponen un 45% del total.
Algunos de los árboles bercianos constituyen monumentos vivos de indudable valor y en conjunto constituyen un gran activo monumental del Bierzo, con grandes posibilidades turísticas (siempre que estas joyas arbóreas se protegen adecuadamente). Entre otros, sobresalen el castaño el Campano de Villar de Acero, el Tejo de San Cristóbal, el Ciprés de la Anunciada de Villafranca del Bierzo, los Alcornocales de Carucedo y de Cobrana (en Congosto) y el Hayedo de Busmayor.
Además, las especies arbóreas bercianas micorrizan extraordinariamente bien con una gran variedad de hongos que producen setas comestibles de gran calidad (boletus – pinícolas, edulis, reticulatus, aereus y regius-, amanitas caesareas, cantarelas, níscalos, trompetas de la muerte, angulas de monte, russulas, helvelas, morchelas, macrolepiotas, setas de chopo y muchas otras. Lo que convierte al Bierzo en un gran paraíso micológico, si bien insuficientemente aprovechado.
En segundo lugar, el Bierzo posee una tierra fértil rica en productos de gran calidad, siendo la comarca española líder en estas marcas. Nada menos que siete figuras de calidad, dos denominaciones de origen “DOP Manzana Reineta del Bierzo” y “DO Vino del Bierzo” – por sus excelentes vinos de mencía y de godello que propician interesantes rutas enológicas en los “pagos” vitivinícolas -, tres marcas de garantía, “MG Pera Conferencia del Bierzo”, “MG Castaña del Bierzo” y “MG Cereza del Bierzo” y dos indicaciones geográficas protegidas, “IGP Pimiento Asado del
Bierzo” e “IGP Botillo del Bierzo” y, además, dos productos que vienen adquiriendo gran relevancia en la comarca: Miel y Carne de Vacuno.
En tercer lugar, agua (nada menos que 26 ríos – el más importante el Sil – y 8 arroyos, con varias playas fluviales, entre las que destacan las de Cacabelos, Molinaseca, Balboa, Vega de Espinareda y Toral de los Vados, el lago de Carucedo -que inspiró la mitología del “hada acuática”, utilizada en tradiciones folclóricas y relatos literarios, que Gil y Carrasco supo plasmar en su obra “El lago de Carucedo” – y el Pantano de Bárcena).
Playa fluvial de Toral de los Vados
Por último, la pizarra – el sector de la pizarra del Bierzo y La Cabrera supera los 100 millones de facturación anual con una producción de 190.000 toneladas-.
Por lo que respecta a su riqueza inmaterial, el Bierzo cuenta con cultura, tradiciones, folclore y un gran número de museos, paisaje, rutas de senderismo, arquitectura popular, gastronomía y enclaves como Las Médulas, declaradas por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad, y los valles de la sierra de los Ancares Leoneses, declarados en 2006 Reserva de la Biosfera por la Unesco por sus sobresalientes valores en cuanto a su medio natural -legado ambiental-, social – legado histórico- y económico – traducido fundamentalmente en la preocupación de sus habitantes por la conservación de sus recursos turísticos -.
Espectaculares entornos como la Tebaida, situada en el centro de los Montes Aquilanos, con Peñalba de Santiago y la cueva de San Genadio; el valle del rio Selmo, bajo la atenta mirada de la Peña del Seo – peña del wólfram -, y el valle del rio Valcárcel en el Bierzo Oeste y en la encrucijada entre este rio y el rio Burbia, la Villa monumental por excelencia de la comarca, puerta de los Ancares bercianos, Villafranca del Bierzo.
El Camino Francés de Santiago que, dejando atrás Foncebadón, serpentea la Comarca Berciana entrando por Acebo de San Miguel y, tras pasar al lado del Monumento Nacional “La Herrería de Compludo” – que da fe de la actividad siderúrgica en el Bierzo en la «Edad Media» -, discurre por Molinaseca, pasando por el medieval Puente de los Peregrinos, sobre el rio Meruelo, Ponferrada, Camponaraya, Cacabelos, Villafranca del Bierzo, Vega de Valcárcel y Herrería desde donde se eleva hasta la Faba – último enclave berciano, a un tiro de piedra del lucense Cebreiro -; todos ellos pueblos y villas de amable hospitalidad y deliciosa gastronomía. En este mágico camino se oyen voces de todo el mundo.
El Molino de Cacabelos, a la derecha del paso de los peregrinos hacia Santiago de Compostela.
Tanto la Arquitectura del Bierzo como sus yacimientos arqueológicos y sus museos dan testimonio de una historia, unas tradiciones, una etnografía y una industria minera que se extienden desde tiempos remotos, Paleolítico, Neolítico y Bronce, hasta nuestros días. En la cueva de las tres ventanas de Toral de los Vados se encontraron cerámicas del Calcolítico Precampaniforme (2500 – 2200 a.C.).
En el Bierzo abundan indicios sobre la época prerromana – finales del siglo I a.C. y principios del siglo I d.C – como, por ejemplo, el Castro del Chano, Castro Ventosa y algunos de los castros de las cuencas del río Noceda y del río Boeza.
De la época romana dan testimonio, entre otros, la mina de oro de las Medulas, la villa romana de la Edrada y, también, Castro Ventosa, en Cacabelos. Los asentamientos de la Edrada y Castro Ventosa están notablemente representados en el Museo Arqueológico de Cacabelos –si bien en este importante museo no sólo destaca la cultura material del territorio de Bergidum Flavium, sino que además propone un viaje por el tiempo desde la Prehistoria hasta el siglo XXI.
Agujas de arcilla en el paraje de las antiguas minas romanas de las Médulas.
La edad media se evoca en el gran número de castillos, iglesias y conventos con los que cuenta el Bierzo. Entre las múltiples joyas de la época sobresalen:
El Castillos de los Templarios en Ponferrada y el Castillo de Cornatel – en el que recreó Enrique Gil y Carrasco su novela romántica historicista “El Señor de Bembibre”, además de los castillos de Villafranca, Corullón, Balboa y el de Sarracín en Vega de Valcárcel.
Los monasterios de Santa María de Carracedo, antigua abadía fundada en el siglo X, perteneciente a las órdenes benedictina primero y cisterciense después – actualmente es sede del Museo del Císter y del Monacato Berciano -, y de San Pedro de Montes, ubicado en Montes de Valdueza – en el corazón de la Tebaida – y, también, conventos como el de Cabeza de Alba – localizado a medio camino entre las localidades de Corullón y Toral de los Vados-, el de las Concepcionistas de Ponferrada, el de San Miguel de las Dueñas y el de San Andrés de Vega de Espinareda.
Las iglesias mozárabes de Santiago de Peñalba y Santo Tomas de la Ollas; las iglesias románicas de San Miguel y San Esteban en Corullón; San Juan – o de San Fiz de Viso – y Santiago – con la puerta del Perdón- en Villafranca del Bierzo y Santa María de Vizbayo, situada en la falda del Monte Pajariel, en Otero, Ponferrada; las iglesias de estilo barroco de San Francisco de Asís y San Nicolás el Real en Villafranca del Bierzo y también en esta villa la Colegiata de Santa María, amalgama de gótico tardío, renacentista y barroco – declarada Monumento Histórico –.
La Guerra de la Independencia Española, tiene su máximo exponente berciano en el enfrentamiento armado que tuvo lugar el 3 de enero de 1809 en el puente sobre el rio Cúa a su paso por Cacabelos, (batalla de Cacabelos), durante la retirada de sir John Moore hacia la Coruña perseguido por el general francés Auguste François-Marie de Colbert-Chabanais, que murió en estas tierras.
Por otro lado, el Bierzo cuenta con un patrimonio industrial minero que evoca el Wolfram en la Peña del Seo, con el poblado de la Piela en Calafresnas, el ‘oro negro’ que sustentó la economía de la zona en los años 40 y 50. El hierro en Coto Vivaldi, en el desaparecido pueblo de Posada del Río y Congosto – aún se conserva su imponente cargadero, con sus seis tolvas – y en Coto Wagner, en el entorno de Onamio (Molinaseca), donde todavía se puede ver la estructura de su horno de calcinación junto a los restos de la vieja línea de baldes que llevaban el mineral hasta la estación de San Miguel de las Dueñas.
Entre la herencia patrimonial de la minería del carbón destacan los muelles de La Placa, el Pozo Viejo de Fabero, primer y más antiguo pozo vertical de esta cuenca minera, el Pozo Julia, pozo emblemático que constituye una imagen icónica de la minería berciana junto con el parque Temático de la Minería. Precisamente este pozo acaba de reconvertirse en un atractivo turístico a nivel europeo, puesto que desde el pasado mes de abril forma parte de la Ruta Europea del Patrimonio Industrial, “una red europea de alta calidad turística”, controlada por el organismo ERIH (siglas en inglés de European Route of Industrial Heritage), con sede en Alemania.
Como consecuencia de la minería, el Bierzo cuenta con un importante patrimonio industrial, que se pone de relieve en La Fábrica de Luz. Museo de la Energía. Considerada una de las joyas del Patrimonio Industrial Español, la antigua Central de la MSP en Ponferrada.
A pesar de que se han realizado múltiples e importantes esfuerzos con el objetivo de poner en valor el patrimonio industrial y minero del Bierzo y, de este modo, contribuir a fomentar su utilización como uno de los ejes de desarrollo económico, social y cultural de las cuencas mineras de la comarca, queda aún mucho por hacer, tanto por parte de empresas privadas como por las instituciones gubernamentales de todos los ámbitos.
El Bierzo también cuenta con un legado patrimonial en la moderna era de las comunicaciones, como testimonia el Museo de la Radio de Ponferrada. Las ondas radiofónicas bercianas quedarán asociadas ya para siempre a Luis del Olmo, Ignacio Linares y Yolanda Ordás.
A nivel cultural, destacan la Fiesta de la Poesía en Villafranca del Bierzo -donde hemos podido disfrutar de Antonio Pereira, Juan Carlos Mestre, Antonio Gamoneda, Fermín López Costero, Pilar Blanco, Sara R. Gallardo y tantos otros escritores líricos y poetas, tanto bercianos como del resto de España – y las tardes musicales veraniegas de Villafranca del Bierzo – sobre todo con el legado musical de Cristóbal Halfter y la frescura sinfónica de su hijo, Pedro Halftter Caro -.
Al patrimonio que hemos nombrado podemos añadir las “Noches Templarias” de Ponferrada, el “Festival Medieval” de Carracedo, la feria ferroviaria “Toral en Tren” de Toral de los Vados, “La Feria de la Cruz de Mayo” de Cacabelos, el “Magosto Celta” de Balboa, el “Festival del Botillo” de Bembibre”, la “Fiesta de los Mayos” de Villafranca del Bierzo, “La Danza de los Palos” de Fornela – en proceso para la declaración como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de las Danzas de Palos, 176 bailes entre los que entrarán las Danzas de Fornela – y una larga serie de manifestaciones culturales, tradición y vida en esta hermosa tierra. Podríamos extendernos en innumerables páginas para recorrer todas las joyas materiales como inmateriales del Bierzo, obviamente no disponemos de ellas.
Ante las maravillas expuestas surge la inevitable pregunta: ¿Y con toda esta riqueza no somos capaces de convertirnos en un destino de referencia en el turismo rural y en el turismo de interior de calidad? Contéstenla ustedes mismos y las administraciones.
El 24 de marzo de 2017 la Junta de Castilla y León comunicaba, en su página web oficial, la creación de la Plataforma de Dinamización Agroalimentaria de El Bierzo (PDAB) para mejorar la competitividad del sector, con vigencia hasta 2020.
Entonces la Junta reconocía que “el sector agroalimentario desarrolla en la comarca de El Bierzo un papel fundamental en la fijación de población en el medio rural, en la conservación de sus valores medioambientales, paisajísticos, culturales y gastronómicos, y en la cohesión social y territorial. Esto
hace que se convierta en un sector decisivo para la economía de esta zona y fundamental en la generación de empleo, riqueza y bienestar para la población”.
No podría estar más de acuerdo con el subrayado del párrafo anterior. Pero me pregunto si seremos capaces de mantener en el Bierzo las condiciones medioambientales necesarias para que el sector agroalimentario, junto con el Camino de Santiago, el turismo rural, el turismo paisajístico, cultural y patrimonial y la hostelería y la restauración, puedan desarrollarse plenamente y se conviertan de verdad en sectores y servicios decisivos para la economía del Bierzo. Sobre todo, tras la Covid-19, porque todo parece indicar que las personas que “consuman Bierzo” querrán, principalmente, ocio, paisaje y gastronomía saludables.
El Bierzo posee una exquisita gastronomía. Pimientos asados y botillo con repollo de asa de cántaro.
Además, el diseño de la PDAB se ha realizado teniendo en consideración el diseño establecido en el Plan Estratégico de la Producción Ecológica de Castilla y León, producción dependiente fundamentalmente de la excelencia del medioambiente en que se desarrolla.
Ya a principios de los años 2000, El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPPCC), creado por la ONU en 1988, dejó claro que, de los seis sectores señalados como emisores del gases – eléctrico, cementero, refino, metalurgia, papel vidrio y cerámica – sólo el primero tiene una capacidad real para reducir de forma importante sus emisiones, mediante una apuesta decidida por el uso de energías renovables y la puesta en marcha de ciclos combinados de gas natural”.
No nos hagamos trampas al solitario, “apostar por la comarca” supone prioritariamente apostar por una reducción importante de las emisiones de gases y sustancias volátiles perniciosas para no perjudicar ni a la salud ni al valor patrimonial de los bienes (casas, fincas, etc.) de los ciudadanos del Bierzo, ni a la imagen reputacional de los productos de calidad de la comarca, ni de la propia Comarca en su conjunto. Y, en segundo lugar, pero no menos importante, apostar por la alta tecnología y la inteligencia artificial.
El propio grupo de investigación de la UNED, al que venimos refiriéndonos, propuso en 2004, la potenciación del acceso a la “sociedad del conocimiento y la información”. Desde entonces han pasado ya 16 años y en el Bierzo se ha hecho muy poco en este campo.
Creo que este es el momento de recordar un interesante párrafo del informe sobre “la alta tecnología en las empresas” que James Gautrey, gestor de Schroders, una de las mayores gestoras de Europa, publicó recientemente y en el que alerta de la importancia de estar a la cabeza de los avances. “Aquellas empresas que adopten rápido la tecnología disfrutarán de ventajas competitivas como unos costes menores o mayor velocidad para responder a las demandas del mercado. Si una industria no se mueve en esta dirección con la suficiente diligencia, surgirán nuevos competidores. Aquellos que quieran gozar de un crecimiento sostenido, sin embargo, tendrán que desarrollar su propia tecnología. Si todas las soluciones son adquiridas a proveedores externos, la velocidad de adopción será el único factor diferencial”.
En definitiva, “apostar por la Comarca” es apostar por una “economía sostenible”.
En la foto, de izquierda a derecha, Roberto García miranda, viticultor y bodeguero de Toral de los Vados, Fernando Mallo y Raúl Pérez, viticultor y bodeguero de Valtuille, “posiblemente el mejor enólogo del mundo”, brindando con vino del Bierzo en la feria de productos de calidad de la provincia de León celebrada en la Plaza de Toros de la capital leonesa.
Que imágenes como la anterior se puedan seguir capturando durante muchos años depende, tengámoslo claro, de que la mayoría de los bercianos apostemos por el medio ambiente comarcal para obtener el rendimiento adecuado de nuestros recursos materiales e inmateriales de forma sostenida, que las empresas se conciencien de ello y reemplacen sus, en muchos casos, obsoletos medios de producción con medios basados en la alta tecnología y que todas las Administraciones, con el Gobierno Regional a la cabeza, asuman que “si bien, es legítimo que aprovechemos los intereses (el fruto), no lo es que dilapidemos el capital que debemos legar intacto para el sostenimiento y disfrute de las generaciones venideras”, lo contrario, aparte de tremendamente torpe, es inmoral.
Un saludo a todos. Cuídense y hasta la próxima.

Categorías:Colaboradores, Fernando Mallo

















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