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MARISA ABARRIO (IN MEMORIAM)

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MEMORIA DE TORAL

Considero que esta MEMORIA DE TORAL que vengo escribiendo, capítulo a capítulo, no estaría completa si no dedicase un espacio -siquiera sea por agradecimiento- a Marisa Abarrio, recientemente fallecida.

A mí y a otros muchos como yo, Marisa nos enseñó los rudimentos de francés en un local que estaba -y, posiblemente siga estando, no sé- entre la droguería de Luís Butrón y un taller de bicicletas que pasó por varias manos. Este local creo que pertenecía a Rómulo y daba a dos calles; Santalla de Oscos y el Ferradal.

Marisa impartía clases de francés -queda dicho- aunque don Raúl era, por llamarlo de alguna manera, el director de aquella academia . A aquel local acudíamos los alumnos que, durante el curso, no habíamos asimilado la lengua francesa, bien en Ponferrada o en Astorga, como era mi caso, ya que, en aquellos años cincuenta, el francés era asignatura obligatoria en cualquier centro.

Marisa pronunciaba perfectamente y corregía el acento, casi siempre salvaje de los alumnos. Había estado en Francia. Era el principio de los años cincuenta. Lo recuerdo perfectamente puesto que mi ingreso en el Seminario tuvo lugar en 1951.

Yo comencé a asistir a sus clases porque el profesor de francés del Seminario, un hermano de la Salle -aquellos que, bajo el cuello de la sotana, llevaban una especie de babero, no era capaz de meter en mi cabeza los verbos irregulares o la regla que decía que, después del adverbio beaucoup había que colocar la partícula de y, no, la partícula des. Marisa me lo hizo comprender a base de frases escritas en el encerado con su elegante letra.

Recuerdo que, en cierta ocasión, alguno de los alumnos. disgustado por las correcciones que la profesora -se le llamaba señorita- le hizo, respondió:” Marise, merde”, bien pronunciado en francés. (La palabra merde en francés tiene otras connotaciones diferentes al español. En Francia, decir merde treize -mierda, trece- se usa para desear suerte).

Al correr del tiempo Marisa y yo coincidimos en el Teso, en la escuela particular de don Raúl. Ella seguía impartiendo clases de francés y yo de latín y , desde entones fraguamos una buena amistad, lo que ocurre es que la vida, nos llevó a cada uno de nosotros por caminos diferentes.

Recuerdo una anécdota de la que ambos fuimos protagonistas o yo lo fui de manera involuntaria. Ocurrió en el salón de los Hermanos Faba, precisamente debajo de su casa. Yo estaba apoyado en una columna fumando un cigarrillo cuando se acercó Marisa con una amiga.

-¿Estás solo…? -preguntó- .

-Sí -respondí- ,

-¿Te importaría pasar la tarde con esta amiga mía y… tuya…?

-Por supuesto que no.

-Verás: la pretende Félix, el panadero y a ella no le gusta. Te vimos solo y nos dijimos “Vamos a decirle a Toni que nos eche una mano”.

Y en aquel momento, como por arte de magia, apareció a nuestro lado Félix, el panadero, hermano de Mary Paz que hoy tiene un comercio de pieles en Benavente y le dijo a la amiga de Marisa:

-¿Quieres bailar conmigo…?.

-Lo siento, Félix, -dijo ella mientras Marisa y yo seguíamos callados- pero he quedado con Toni.

-Bueno -insistió él, tozudamente- cuando Ricardo y sus chicos toquen otra pieza te saco a bailar..

Intervine yo.

-Se queda conmigo, Félix. A ver si para otro domingo….

Félix dio media vuelta y se perdió entre la gente. Marisa me dio las gracias y yo me quede con su amiga.

Le narré la anécdota, bastantes años después, a Carmina que vivía -y vive en Plasencia- y a quien, allí, conocen por Araceli- y me peguntó quién era la amiga de su hermana, pero, sobre ello, guardé un sepulcral silencio. No obstante me invitó, junto con su marido, a comer y me enseñó el almacén de muebles que tienen en la ciudad y su marido pagó un anuncio en el libro que Maruli y yo preparábamos por aquel entonces.

En realidad, como decía antes, esto fueron sencillas anécdotas. Yo no tuve mucha relación con las tres hermanas Abarrios, pero, eso sí, mantuve una buena relación con ellas y lamenté mucho el fallecimiento de Marisa.

Allí en donde esté, que la tierra le sea leve.

Y un abrazo para Carmina y otro para Pili.

Categories: Colaboradores, Toni

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