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Tercer capítulo -con retraso para quienes gustan de esta sección- de EL ARBOL DE LAS PALABRAS. No había quedado olvidado entre las teclas de mi portátil. Una operación, por desgaste de cadera, ha impedido que esté con mis lectores tan asiduamente como a mí me hubiera gustado.
Debo decir que ya he empleado en alguno de mis artículos una de las palabras con la que me tropecé en el Diccionario y la he colocado, justamen- te, en el lugar preciso, en el epígrafe del artículo.
Se trata del sustantivo acitara o sea, pretil de un puente y espero y deseo que siga formando parte de mi vocabulario . Haré lo posible para que así sea y espero que otros vocablos como este asomen regularmente, sin pedantería, en cuantos escritos publique, a excepción de EL PARRAFO IMPOSIBLE que coloco a continuación.
Estoy intentando,repito, recuperar el gusto por formas distintas de expresión y volver a los clásicos del SIGLO DE ORO.
A continuación, las nuevas palabras que crecen en EL ARBOL y que vamos a emplear en nuestro PARRAFO PEDANTEMENTE IMPOSIBLE.
ACIBERAR, moler
ACIDIA, pereza
ACITARA, pretil de un puente
ACOCULLADO, ebrio
ACONCHADILLO, guiso de carne
ACORAR, enfermar las plantas por accidentes atmosféricos
ACORES, enfermedad de la piel, que los niños padecen en cabeza y cara
ACUJERA, lazo para cazar pájaros
ACURRARSE, imitar la pronunciación de los andaluces.
ACHARADO, celoso
ACHIGUARSE, echar vientre una persona
ACHUNE, ortiga
ADEFAGO, voraz
ADIPSIA, falta de sed
AFERRUZADO, furioso
EL PARRAFO PEDANTEMENTE IMPOSIBLE
Aquella tarde de soles penitenciales en la que los trigos acoraban, yo seguí caminando por los campos bordados de ababoles.
Había achunes a la orilla del camino que muchos convecinos empleaban como remedio para sus males y en un recodo, a lo lejos, vi a mi amigo Elisendo, niño adéfago -todos lo sabíamos- de la mano de su padre Prisco, hombre achiguado, últimamente, a causa , eso decían, de su afición a la cerveza y, sobre todo, a decir de quienes lo conocían bien, muy acharado.
Me pareció que Prisco discutía con Elisendo porque Elisendo, mi amigo Elisendo, se acurraba, sin apercibirse de ello, después de haber vivido en Málaga durante varios meses para tratar de curarse de acores en casa de sus tíos Berenguela y Hugo.
Elisendo traía en la mano una acujera . Prisco, su padre, lo había sorprendido tratando de cazar pájaros, cuando él, Prisco, bien sabido es, pertenece a la Asociación Protectora de Animales y Plantas.
Mi madre me había prohibido jugar con Elisendo desde el día aquel en que había comido en su casa un aconchadillo, por lo de los acores. Fue el mismo día que vimos a Prisco llegar acocullado de cerveza. Sentí lástima por él, pero Rosario y Elisendo no le dieron importancia.
-Siempre que va al molino a aciberar, llega a casa acocullado, aunque, a veces, antes de llegar a casa, se acoda en la acitara y vomita y, en otras, por acidia no lo hace y prefiere hacerlo en el corral. Elisendo dice que padece adipsia y por eso bebe y esto lo lleva a ser un acucullado.
Categories: Colaboradores, Toni

















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