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El libro que ha venido ocupándonos -esta es la IIIª y última entrega- y que mi padre vendía en CASA AMERICA, recoge cartas o modelos de cartas que los novios podían usar parta romper relaciones educadamente, escribiendo cosas como así:”Es necesario que no nos veamos más y que rompamos nuestro compromiso porque estoy convencida de que no congeniamos y debido a ello continuamente tenemos disgustos y desavenencias y aunque siempre terminamos arreglándonos enseguida vuelven a surgir los motivos que hacen que nos digamos cosas desagradables que no pueden olvidarse”.
En otro modelo de carta podemos leer:
“No voy a recordarte ahora disculpa todas las veces que has quedado en falta conmigo encontrando un pretexto para disculparte por no llegar a la hora y una disculpa cuando yo me entero de que en el paseo acompañas a unas y a otras”.
“No insistas en decirme palabras falsas. No me contestes ni trates de verme más, pues, para ti es como si hubiera muerto y no lograrás una palabra mí, sino es Adios”.
Eran cartas de chica a chico, pero ellos también podían usar una para romper el noviazgo. Lean este tipo de carta:
“No puedo admitir tus disculpas. Has tratado de engañarme, de ocultarme la verdad y desde el momento en que existe un secreto entre dos personas que se quieren, el encanto está roto y la felicidad destruida. Administra tu libertad y cuenta, siempre, con el afecto mío”.
El libro propone cartas para escribir a un amigo:
“He visitado a Ramón y juntos hemos ido a varios lugares. Ya lo conoces. Es un tanto superficial y frívolo, pero buen chico y ha prometido hacerme la presentación de unas chicas, de modo que espero no aburrirme mucho”.
“Y basta por hoy, pronto recibirás noticias mías, pero ha de ser con la condición de recibir las tuyas”.
En una carta a un a amiga, leo:
“Los amigos me han recibido amablemente y tengo muchas invitaciones pendientes para cines, comidas y paseos. Ya comprenderás que no pienso desairar a nadie. Estas oportunidades de cambiar de aires, de ver caras nuevas y de tratar a personas que se esfuerzan por parecer amables resultan siempre novedosas y agradables”.
En una carta a una madre, se puede leer:
“No te quejarás, mamá querida, por falta de noticias. De hoy en adelante voy a dominar mi pereza y prometo escribirte con regularidad”.
La respuesta de la madre, podía ser:
“Me encuentro bastante mejorada del reuma que padezco. El médico dice que se me pasará con la entrada del verano”.
“Acuérdate de escribirnos y de tenernos al tanto de tu vida, pues siempre deseamos saber de ti”.
Veamos, ahora, un modelo de carta de felicitación y que el lector puede copiar:
“En este día de su santo hago votos porque la Providencia le conceda a usted muchos años de venturosa felicidad”.
”Acepta resta felicitación que,. Si bien es la más humilde, la formulo con la expresión más sincera de mi corazón”
“Su amigo afectísimo que sus pies besa…”.
Hay, también, en el libro un santoral en el que aparecen los nombres de los santos más extraños, como Acacio, Alejos, Amaranto, Aristo, Averetano, Aventino, Batilde, Blandina, Cirenia o Cristeta porque bien sabido es que aún en el siglo pasado, las abuelitas pretendían imponer den la pila bautismal al recién nacido el nombre del santo del día y una niña/o podía ser bautizado como Felipa, Proto, Pública o Rústica.
Y esto ha sido todo hoy. Nos veremos en otra ocasión
Categorías:Colaboradores, Toni


















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