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LA FEDERACIÓN DE GUERRILLAS DE LEÓN-GALICIA -IIº

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LA FEDERACIÓN DE GUERRILLAS DE LEÓN-GALICIA – Iº

“Precisamente uno de ellos, llamado Hamed Ben Mohamed Zian y bautizado con el nombre de Aurelio, pasó a residir en Toral de los Vados”

La dictadura franquista dedicó notables recursos a la extirpación del movimiento guerrillero desde el momento que tuvo constancia de su existencia. No solo se ordenó a la Guardia Civil la persecución de la guerrilla, sino que también se movilizaron para este fin a soldados del Ejército (incluyendo tropas de la Legión y de Regulares marroquíes), agentes de la Policía Armada y civiles armados (básicamente falangistas) encuadrados en el Somatén. El fin de la Guerra Civil española propició que la dictadura franquista tuviera disponible una mayor cantidad de tropas para reforzar la vigilancia y la represión en aquellas zonas donde había una destacada presencia de huidos republicanos. Sin embargo, en el caso de soldados del Ejército, la inclinación de estas unidades a aplicar muchas veces de un modo masivo e indiscriminado medidas represivas contra la población civil (torturas, robos, exacciones), así como su incapacidad para penetrar en las relaciones que mantenía aquella con los guerrilleros, contribuyó a que hubiera un constante flujo de personas que se unían a sus familiares y amigos en el monte como guerrilleros o que se convertían en enlaces. Esta situación se detectó en Galicia y en el Bierzo.

 

Ya desde 1942, para facilitar las tareas de desarticulación de las redes de enlaces y liquidar físicamente a los guerrilleros, se habían creado también en la provincia de León (y luego en el resto de España) las denominadas “contrapartidas” o “brigadillas”. Eran grupos integrados por guardias civiles, falangistas, guerrilleros arrepentidos o incluso antiguos delincuentes que, con la finalidad de infiltrarse y simular que también eran huidos, vestían de paisano y actuaban al modo de los guerrilleros; llevando una vida semejante a la de estos. No obstante, a diferencia de otras partes de España, en la provincia leonesa el éxito de las contrapartidas no fue excesivamente elevado, ya que los guerrilleros tomaban muchas precauciones a la hora de acoger a nuevos integrantes y porque las partidas guerrilleras conocían generalmente la identidad de sus miembros o de los enlaces que les auxiliaban.

Según Secundino Serrano, en junio de 1937, el comandante de las fuerzas franquistas de Orense mandó un telegrama al jefe del Ejército del Norte para solicitarle el regreso de los 180 guardias civiles enviados para el frente de Madrid porque era incapaz de hacer frente a los huidos armados de Orense, Zamora y León. El régimen franquista, consciente de la situación en las montañas galaico-leonesas destinó al noroeste español un elevado número de soldados para combatir a los huidos. Según fuentes oficiales, las tropas destinadas a esa misión fueron quince tabores de Regulares, ocho batallones de Infantería y un grupo de obuses, distribuidas en seis circunscripciones: Mieres, Infiesto, Grado, Cangas de Narcea, Lugo y Ponferrada.

Tropas de Regulares fueron acantonadas en núcleos como Viana del Bollo (Orense) y Ponferrada tras finalizar la Guerra Civil española. En esta última localidad, según Miguel José García González, estuvieron concretamente unidades de la Legión, el IV Tabor de Regulares de Larache y hasta un grupo de Artillería. Las labores de persecución de la guerrilla antifranquista les llevaron a realizar batidas por todo el Bierzo. Precisamente una noticia del periódico Mundo Obrero (órgano oficial de comunicación del PCE) publicada el 3 de junio de 1948 bajo el titular FRANCO ENVÍA MOROS A LEÓN, indicaba que en Toral de los Vados fueron concentrados en 1948 soldados de Regulares (los más disciplinados y adiestrados del Ejército español) para combatir la intensa actividad guerrillera. Esta se achacaba presuntamente a la IV Agrupación Guerrillera de Galicia, si bien su radio de acción se centraba sobre todo en la provincia coruñesa:

[…] El régimen está efectuando una fuerte concentración de tropas represivas compuestas de moros y regulares en la comarca de Toral de los Vados, situada en la provincia de León, en la región montañosa de Villafranca del Bierzo, limítrofe con la provincia de Lugo. Esta medida […] revela su intención de contrarrestar la creciente e intensa actividad de la IV Agrupación Guerrillera de Galicia, actividad […] que es más fuerte día en día. A pesar de todos los esfuerzos el franquismo no ha podido ni podrá impedir que estas actividades se multipliquen. Las mismas informaciones dan cuenta de lo sólida y arraigada que está la IV Agrupación Guerrillera. Dicen, por ejemplo, que sus unidades controlan parte de las comunicaciones, sobre todo las carreteras, en las cuales efectúan frecuentes servicios de vigilancia sobre los autobuses y otros vehículos que tienen que pasar por las zonas donde dicha agrupación opera. Una vez más el criminal Franco envía fuerzas mercenarias moras con el intento de frenar la pujante actividad guerrillera. […]

Según la información que José Zegrí publicó en el periódico ABC el 30 de junio de 2011, las Fuerzas Regulares son la unidad más condecorada del Ejército español en la actualidad. Así lo atesoran sus 73 Laureadas de San Fernando, 18 de ellas colectivas, sus 61 medallas militares colectivas y 208 individuales, un palmarés que, por ahora, no iguala ninguna otra fuerza del Ejército español. Las Fuerzas Regulares nacieron en Melilla por Real Decreto el 30 de junio de 1911, constituidas fundamentalmente por indígenas marroquíes y que tienen como antecedentes unas unidades de "carácter irregular" llamadas Gums, Idalas o Harkas, mandadas por oficiales españoles y que llevaban a cabo misiones en la zona del Protectorado de Marruecos.

Los buenos resultados obtenidos en la zona por estas unidades "irregulares" llevaron al Gobierno español a crear unas fuerzas, con personal indígena, pero de carácter regular, matiz que dio nombre a la unidad, que se denominó "Fuerzas Regulares". Su bautismo de fuego tuvo lugar cinco meses después de su creación en Buxdar, donde se produjeron las primeras bajas de las 90.000 que ha sufrido esta unidad a lo largo de su centenario. Hasta 1914 las Fuerzas Regulares sólo contaban con presencia en Melilla, pero a partir de esta fecha se crean nuevos tabores en Ceuta, Tetuán, Larache y Alhucemas. Un tabor equivale a un batallón y está formado por un mínimo de 1.000 soldados. Con el famoso Desastre militar de Annual en 1921, esta unidad pierde a la mayor parte de sus efectivos, pero pronto consigue recuperarse para continuar con la denominada guerra de África, cuyo exitoso final se inicia con el desembarco de Alhucemas en 1925, considerado el primer desembarco anfibio de la historia bélica.

Terminada la contienda en África, la Guerra Civil española supuso una expansión de los cinco Grupos Regulares, con once tabores cada uno. El 17 de julio de 1936 se sublevaron en Marruecos las guarniciones de Melilla, Ceuta y Tetuán. El general Franco, que en esos momentos era comandante general de Canarias, firmó al día siguiente una declaración de estado de guerra y se pronunció en contra del gobierno de la II República. El 19 de julio se trasladó a Tetuán en el famoso avión Dragon Rapide para dirigir desde allí la sublevación. Mientras tanto, otras muchas guarniciones militares en la España peninsular se sumaban al golpe de estado, aunque su fracaso en varias ciudades del país fue lo que precisamente desencadenó el estallido de la Guerra Civil española. El control del ejército de África se completó con su traslado a la Península gracias a los aviones aportados por Hitler y Mussolini. Que Franco se hiciera con la dirección de las tropas mejor preparadas del Ejército español (los 47.000 soldados de la Legión Extranjera y de los Regulares marroquíes según Julián Casanova) y se asegurara la ayuda de Alemania e Italia, fueron según los historiadores los factores decisivos que lo colocaron como el mejor candidato para asumir el mando supremo en la zona sublevada. El 1 de octubre de 1936 fue nombrado jefe del gobierno del Estado español.

Una vez terminada la guerra, los Regulares fueron reorganizados, ya que había 70.000 hombres sirviendo en ellos, de los cuales el 90% eran indígenas. Se inicia entonces una nueva distribución hasta que la independencia de Marruecos en 1956 motivó que muchos de los soldados indígenas se unieran a las fuerzas armadas de dicho país, lo que produjo el repliegue hacia Ceuta y Melilla, las únicas dos ciudades que cuentan todavía con su presencia. Su peculiar uniforme todavía recuerda a las contiendas de África, con el tarbu o particular sombrero rojo provisto de la media luna, y su característico paso lento en el desfile militar del Día de la Fiesta Nacional (12 de octubre).

Varios de estos soldados de Regulares que estaban acantonados en Ponferrada terminaron por afincarse en la comarca berciana. Precisamente uno de ellos, llamado Hamed Ben Mohamed Zian y bautizado con el nombre de Aurelio, pasó a residir en Toral de los Vados. Se casó con Adoración Pintado y vivió aquí hasta su muerte en 1986. Debido a su temprano fallecimiento lamentablemente no pude entrevistarlo ni recopilar sus vivencias a través de su testimonio directo.

JEMAD-José Julio Rodríguez-Podemos

DSC_1508  Diego Castro Franco, hijo Marino (2) [Resolucion de Escritorio]

Diego Castro Franco

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