Manuel Rodríguez Doral el “tío Manuel”
Manuel Rodríguez Doral nació el 1 de enero de 1903 en Leiroso, un pequeño pueblo del ayuntamiento de Oencia, su vida transcurrió entre el cuidado del ganado y los diferentes trabajos del campo, pero no por eso dejó de tener inquietud por aprender; de hecho sin haber
ido a la escuela sabía leer, escribir y utilizar las formulas matemáticas, no solo las “cuatro reglas” como era lo habitual, calculaba de cabeza casi cualquier problema que le planteasen.
Poco después de acabar la guerra civil, sobre 1940, ejerció como maestro en Villarrubìn, no sé si porque no enviaban maestros a pueblos tan pequeños o porque para enseñar a los niños de la época lo ponían en manos de alguna persona que tuviese cierta formación.
En 1969 se instaló en Toral, en el barrio del Pico Lugar, los que le conocieron le llamaban “tío Manuel”. Siempre llevaba un pequeño lapicero en el bolsillo, cualquier cuaderno o libro que cayese en sus manos valía para hacer una cuenta, escribir su nombre, anotar algo que para él fuese importante… Más de una vez fuimos (mi hermano y yo) al colegio con alguna de sus anotaciones en nuestros libros de texto, hoy nos sirve de anécdota.
Cuando nos contaba alguna historia sobre su vida en el pueblo comenzaba diciendo: “ no noso país”… y te contaba como en su juventud cambiaban los jamones por tocinos o por piezas de pana para pantalones, como iban andando a Quiroga, a Villafranca o al Barco de Valdeorras para comprar o vender ganado en las ferias, como él y otros vecinos iban a la Peña del Seo a buscar wólfram, como debían de esconder los corderos para que en los tiempos de guerra ni uno ni otro bando se los “confiscaran” y se conformaran con las ovejas viejas.
Siempre hablaba en arrobas, quintales, áreas, reales. Pasaba de kilos a arrobas con una aritmética un tanto especial: Kgm por 87 , dividido entre 1000. y le salía justito
Igual cosía una albarda que “” una guadaña.
Quizás su vida no haya sido “relevante”, pero espero que haya sido un homenaje para todos aquellos que aún viviendo en una época muy dura supieron trasmitir alguna enseñanza de vida.
Nos dejó , tras un “mareillo” , en agosto del 1995.
Ana Rodríguez
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Muy bonito cuñada,yo lo recuerdo con mucho cariño.
Una buena persona que nos enseñó muchas cosas , con una personalidad muy especial , cuando yo era pequeño me gustaba mucho la pesca , la caza y formaba parte de la banda de tambores y cornetas que habia en Toral y mi tio Manuel cada poco me retrataba con un refrán que nunca olvidaré » cazador , pescador y gaiteiro …nin meda nin palleiro … «
estas personas no deberian irse nunca, son las que hacen a este mundo un poquito mejor
El tío Manuel. Buena gente, muy buena. Pocas palabras y una mirada franca que derramaba cariño a raudales. Y silencios que tanto decían. El tío Manuel, joder, vaya persona.
Unha aperta.
El señor Manuel, no era noble (mejor dicho, SI LO ERA pese a sus apellidos normales, lo que no tenía era TÍTULO), no desempeñó ninguna ocupación relevante. Fue un simple trabajador, que se murió como vivió: sin hacer ruido. Sin embargo tenía algo, esa aurea de héroe misterioso, de esos héroes anónimos que sostienen el mundo sin capa ni seguidores, aunque yo prefiero recordarlo en su humana condición con botas de goma, carretilla y paso lento.
Mi comentario está lleno de cariño hacia el señor Manuel.