¡¡¡ Las uvas por el suelo!!!
TIEMPO DE REFLEXIONES
Cuando la vendimia esta prácticamente terminada en la mayoría de las zonas de la D.O. Bierzo, creo que es necesario hacer una breve reflexión sobre lo ocurrido a lo largo del año y sacar conclusiones, pero por más que intento ser optimista, la verdad sea dicha, el futuro lo veo bastante negro. En este artículo intentaré dar mi visión sobre el futuro de viticultura como hijo y nieto de viticultor y en concreto me centraré en la zona de Parandones, donde tenemos nuestros viñedos.
Comenzamos con un tiempo en la época de poda totalmente anormal, con unas temperaturas excesivas, lo que provocaba situaciones cuando menos peculiares, como podar en camiseta de manga corta. Quizás el período más crítico halla sido la primavera con un tiempo demasiado frío que afecto en parte a la floración. Posteriormente hubo que comenzar a aplicar tratamientos fitosanitarios relativamente temprano, debido a la presencia de ataques de Black Rot, que tuvo una mayor presencia que en años anteriores, lo que ha repercutido en los costes de producción de una manera notable. Durante el verano, el tiempo también ha sido bastante atípico, lo que repercute en un mayor número de tratamientos con el consiguiente coste para el viticultor. Finalmente hemos tenido un mes de Septiembre con unas condiciones meteorológicas muy favorables; con una meteorología estable, con altas temperaturas durante el día y temperaturas medias-bajas durante la noche, es decir, una fuerte oscilación térmica día-noche, que es lo que más favorece la consecución de una buena maduración fenólica de la uva mencía. Todo ello se ha traducido en una uva con un estado sanitario entre muy bueno y excelente.
Con todos estos precedentes entramos de lleno en la vendimia y como otros años empieza mi carácter optimista a cambiar hacia el total pesimismo al comenzar a informarme de los precios a los que se pagará la uva esta campaña 2008. Salvo pequeñas bodegas que elaboran vinos de gran calidad buscando un nicho de mercado muy concreto y por tanto exigen una uva de unas características excepcionales como es lógico, pero que pagan el kilo de uva a un precio razonable (entre 0.54 y 0.60 euros/kilo), podemos decir la inmensa mayoría de la uva de nuestra zona ha sido vendida a unas precios de risa: entre 0.30 y 0.33 euros/kilo. De nuevo se repite la historia de todos los años, un producto entre muy bueno y excelente y unos precios que son de auténtico escándalo.
Por todo ello creo que es tiempo de reflexiones: ¿de quien es la culpa de esta situación? Intentemos analizar el problema y sacar conclusiones:
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Problemas y soluciones:
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En nuestra zona existe un gran número de parcelas en producción con unos viñedos improductivos y diseminados sobre los cuales habría que actuar favoreciendo el arranque. Al mismo tiempo aquellas zonas de viñedo con gran potencial reconvertirlas en una explotación concentrada, rentable, moderna y preparada para ser mecanizada que permitiese la fijación de población en la zona. Preguntémonos si desde la entrada en vigor de la PAC, con sus correspondientes ayudas en forma de subvenciones, la política de la Administración Autonómica con la ayuda en forma de pasividad por parte de los viticultores ha sido la adecuada para alcanzar los objetivos anteriormente mencionados.
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Necesitamos un sector profesional, donde el que sea viticultor viva de su actividad. La realidad es bien distinta, la mayoría de los productores de uva del Bierzo, tiene en la viticultura un complemento adicional a su actividad profesional, o bien se encuentran jubilados, siendo casi imposible encontrar gente joven dispuesta a tomar las riendas del relevo generacional. Ello se traduce en que lo único importante es sacar la uva de la viña cuanto antes al precio que sea porque hay que aprovechar el fin de semana que esta la familia ya que el lunes hay empezar de nuevo a trabajar en la actividad normal del resto del año. No intento dejar de lado a esta gente, porque también entiendo que tal y como esta la viticultura en el Bierzo es imposible vivir de esta actividad, como también comprendo que las pensiones de nuestros jubilados en este país dejan mucho de desear y cualquier ingreso extra bienvenido sea. Pero lo que si puedo decir es que existen fórmulas para englobar a esta gente y sus terrenos, un caso claro de éxito lo tenemos en el pueblo de Gordoncillo en León, con una situación muy similar donde sus 101 socios aportaron sus 305 hectáreas de terreno para reconvertirlas en una explotación moderna y crearon su bodega GORDONZELLO S.A (para más información consultar su página web www.gordonzello.com), cerrando de esta manera el ciclo de producción y no siendo meros productores.
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La existencia de un Consejo Regulador del cual los viticultores solo tenemos noticias a la hora de pagar las tasas para conseguir la famosa “cartilla”, que haber si empezamos a modernizarnos como en otras zonas y pasamos a una tarjeta con banda magnética que el técnico del Consejo pueda pasar a través de un TPV para tener datos en tiempo real del desarrollo de la vendimia. Sería también muy deseable que el Consejo Regulador en vez de invertir en edificios de arquitectura moderna como el situado en Cacabelos, fomentara más cursos de formación dirigidos a viticultores tanto en técnicas de viticultura, comercio internacional del vino, la política de la UE en relación con la viticultura, etc… en definitiva que fomentara de una manera activa la formación de los viticultores. Y por último algo que me parece fundamental un mayor control de la entrada de uva foránea, tanto en forma de uva como de mostos.
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Quizás este cuarto punto sea para mí el más importante. ¿Qué hemos hecho los viticultores para solucionar estos problemas? La respuesta es clara: NADA. Los viticultores seguimos vendiendo a 0.30 euros el kilo de uva, la cual al día siguiente llega a su destino con un precio mínimo de 0.50 euros/kilo, llevándose toda la ganancia el intermediario de turno. Continuamos dando verdadero espectáculo a las 7:00 de la mañana peleándonos por unas tristes jaulas para poder vendimiar. Seguimos permitiendo que cualquier usurero instale su bodega y nos pague cuando al señor le venga en gana, y esto va por D. Daniel Vuelta y su Palacio de Arganza y por otros muchos más. Debemos darnos cuenta que en Denominaciones muy próximas como Valdeorras o la Ribeira Sacra, el kilo de uva se paga no menos de 1 euro/kilo y nosotros seguimos con precios de hace 15 años. Seguimos permitiendo que todavía no exista un contrato donde se estipule un precio mínimo, negociable cada año en función de los costes de producción.
Para finalizar, ya es hora que empecemos a pensar que aparte de ser viticultores somos empresarios, que juntos, bien en forma de sindicatos o agrupaciones de productores tendremos mucha más fuerza para arreglar nuestros problemas que del modo en el cual estamos actualmente. No podemos seguir con este modelo de producción que únicamente favorece a bodegueros e intermediarios que ven la oportunidad de negocio a costa de los viticultores. Pensemos en el futuro que queremos para nosotros y para este sector, y sobre todo reflexionemos.
07/10/2008
Samuel Castañeiras Fernández
Ingeniero Técnico Agrícola
Categorías:Colaboradores


















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Verdades como puños.