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NUEVOS EXITOS PARA ANTONIO-ESTEBAN, POETA TORALENSE

NUEVOS EXITOS PARA ANTONIO-ESTEBAN, POETA TORALENSE

El poeta toralense Antonio-Esteban, en los dos últimos meses ha cosechado varios premios que añade a su ya larga lista de éxitos.
Recientemente ha sido galardonado con un accésit, en Barcelona y un primer premio en Cervera de los Montes (Toledo), pero, quizás de lo que más orgulloso se siente es por haber sido Mantenedor de la Fiesta de la Poesía en In Iniesta (Cuenca), en donde, además de la lectura magistral del tema que mantuvo, hizo, en directo varias caricaturas que el Ayuntamiento y en su representación el alcalde Teodomiro Risueño, recogió para llevarlas al museo
Antonio Esteban disertó sobre EL VERSO HUMORISTICO en ESPAÑA, texto que, por su importancia recogemos aquí, parcialmente:
No falta la risa en la poesía española desde EL CANTAR DEL MIO CID, pasando por el LIBRO DEL BUEN AMOR siguiendo hasta nuestros días y pasando por el SIGLO DE ORO o muestras  que se publican en periódicos o recitan en banquetes.
Hay, también, naturalmente, poetas anónimos que dejaron su obra en los urinarios de las estaciones de autobús o trenes. Fue una moda, ésta, que ha pasado de moda.
Existen ANTOLOGIAS de frases o de versos  –  que omitimos aquí dada la brevedad del trabajo-   de corte escatológico sexual,  borradas de las paredes. Quizás sean la continuación de los epitafios latinos que Marcial, Cátulo o Varrón, sobre todo, escribieron  y que tienen su cima en las epístolas que los poetas  se intercambiaban, sobre todo en el siglo XIX y que fueron recogidas en obras como EL LIBRO DE LAS SATIRAS que publicó Ventura Ruiz de Aguilera en 1874.
A estos  versos que producen risa se les suele llamar epigramas, que, en definición de la Real Academia de la Lengua es una breve composición poética ingeniosa y de carácter satírico.
Tomás de Iriarte dejó escrito el epigrama siguiente: «A la abeja semejante / el epigrama ha de ser / para que cause placer / `pequeño, dulce y punzante»//.
Y Juan Eugenio Hartzenbusch matizó: «Si al prójimo ha de ofender / sólo es bueno el epigrama / que se queda por hac er»//.
Conocida era la inquin que existía entre Bretón de los Herreros y Pedro Mata, también escritor y médico que vivían en el mismo edificio, puerta con puerta. Los visitantes de uno y otro, a veces se confundían y Mata colocó un cartel que decía:«En esta habitación/ no vive ningún Bretón».
Bretón de los Herreros, sin duda mejor poeta, respondió de la misma manera, pero más ácidamente: «Vive en esta vecindad / cierto médico poeta / que al pie de cada receta / pone Mata y es verdad».
Yo diría apresuradamente porque el espacio es corto para desarrollar la idea que podríamos clasificar los epigramas en varios tipos o clases: los malsonantes o escatológicos, atemperados, a veces, por la sabiduría de quien los escribe; los sexuales e los que abundan las alusiones a engaños; los anticlericales y los políticos  -el Poder casi nunca, para estas cosas, ha tenido paciencia y a veces recurre a procedimientos tales como la multa gubernativa, la cárcel o la censura-  que suelen  ser zumbones y que actualmente priman por encima de cualquier otro. Todos destilan bilis.
En cierta ocasión el duque de Sexto, señor muy atildado y alcalde de Madrid manchó los impecables botines con las micciones de un madrileño apremiado por la perentoria necesidad de hacer aguas, así que publicó un Bando  -al estilo de los Bandos de don Enrique Tierno-   diciendo que sería sancionado todo aquel a quien se encontrase haciendo aguas mayores o menores en« la calle.
Al día siguiente aparecieron, pegados, en las farolas de gas, estos versos: «¿Cinco duros por mear…? / ¡Caramba que caro es esto…¡ / ¿Cuánto cobra por cagar/ el señor duque de Sexto?».
Otro ejemplo de verso anónimo es el que apareció un día, estratégicamente colocado en la Puerta del Sol y que decía: «Ese reloj tan fatal / que hay en la Puerta del Sol / dijo un turco a un español/ ¿por qué, siempre, anda tan mal?. / Y este con desparpajo / le dijo cual perro viejo: / «El reloj es el espejo / del Gobierno que hay debajo»//.
Un ejemplo de epigrama bilisoso pudiera ser éste de Álvaro Cubillo, un poeta poco conocido, que escribió contra la nobleza: «Señor Conde, diga usté / de que sirve, señor Conde/ el que yo tenga por dónde / y usté no tenga con qué//.
De Villegas encontramos este epigrama sexualmente anticlerical e incluso antifeminista  -cuan do se podía ser antifgeminista y no pasaba nada: «A la bella Marcelina / que era sorda como un cesto / un confesor indigesto / preguntaba la doctrina / y dijo: ¿Cuál es el sexto? / Ella creyendo escuchar / ¿Quién es Dios Omnipotente  / respondió sin vacilar: / «La cosa más excelente / que se pueda imaginar //.
Otro epigrama antifeminista, de acuerdo con las doctrinas actuales, sería: «Aquí un domador reposa / que se murió de pesar / porque no pudo domar / en diez años a su esposa»//.
O éste: «Aquí descansa mi Blasa / yo también descan so en casa//».
El marqués de Malpica, por su parte, tuvo que soportar esto: «¡Qué galán entró Vergel / con cintillo de diamantes…/ Diamantes que fueron an tes / de amantes de su mujer//.
Veamos más ejemplos de epigramas: «A su mujer, ofendido / «·cabra» un marido llamó./ Ellla se desagravió / con llamarle su marido//».
No podemos considerare hirientes los dos epigramas que a continuación citamos. Uno de Manuel de Palacio que escribió a don Emilo Gamero, en un sobre, lo siguiente: «Se le suplica al cartero / que le entregue este billete / a don Emilio Gamero / el redactor de «EL Sainete»/ y vive: piso tercero: / Fuencarral, cuarenta y siete//».
Ni éste, de un alcalde de cierta capital de provincia que, en el entierro del Secretario del Ayuntamiento, que era además catedrático, dijo: «Europa ha perdido a un sabio. / España a un hombre de bien. / Nosotros al Secretario. / Requiescat in pace. Amén//».
O éste :«En el portal de Belén / habló Federico Muelas / al terminar, las pastoras / eran ya todas abuelas//».
De FIGURAS Y FIGURONES, libro editado en 1915 recogemos las siguientes muestras: «El vino de don Miguel / tiene fama en Tomelloso./ Fama de ser como él: / agrio, oscuro y apestoso»//.
Don Miguel, de apellido Sorrres, era vinatero.
Contra Joaquín Xaudaró, dibujante de ABC, escribieron: La fama de Xaudaró / a mi me extraña bastante / pues ni eso es un dibujante / ni Cristo que lo fun dó//».
Gabino Bobo, por su parte, era harinero en Zamora y en FIGUARAS Y FIGURONES los autores del libro escribieron: «Harinero de Zamora / que tiene fama / de confundir el trigo / con la cebada /. Gabino Bobo./ Nombres hay que predican  / y que hablan solos//».
Feliciano Lara fue alcalde de Montilla (Cordoba) y de él dijeron: «Alcalde ayer en Mon tilla. / Hoy tan solo concejal /Mañana nada. Esto prueba / que va decreciendo el mal//.
De Pegerto Pardo Belmonte, Diputado a Cortes, escribieron: «Hace ya bastantes años / que en las Cortes v iene a estar / mas, según propios y extraños / ha ido siempre a los escaños / a roncar //».
Mariano de la Paz, abogado en Linares: «En Linares, abogado / es de incompetencia tal / que confundió el mes pasado / una ración de estofado / con el Código Penal //».
José Aguilar Jurado   –Fray Josepho- filólogo, medievalista y poeta,  fustigó a Manuel Fraga con estos versos: ¿Quién fue un torpe timonel ?./ Don Manuel / ¿Quién si abre el pico la caga? / Fraga /. Y a Gallardón ¿quién lo guarne? / Iribarne./ Si el riesgo espiritual/ son mun do, demon io y carne. / En la España liberal / el riesgo es un carcamal/ : don manuel Fraga Iribarne..
En tiempos de la Dictadura  -de Franco-  aunque sincopadas también aparecían letrillas contra Ministros del Régimen. Y bien conocidas son éstas que fustigaban a don ramón Serrano Suñer: Tres cosas hay en España / que acaban con mi paciencia / : el subsidio, la Falange / y el cuñao de su Excelencia/.
O esta otra: Miralo por donde viene / el señor del Gran Poder / que antes era Jesucristo / y ahora es Serrano Suñer//.
Se dice que el mismo Franco  -gallego-  tenía  -cuando quería-  un humor fuera de lo común.
En cierta ocasión, al inaugurar un pantano en el Páramo leonés, a sabiendas  -o sin saberlo-  concluyó un oscuro discurso en el que dijo:
-Parameses: tendréis agua para meses.
Seguramente hay más pero queden para una antología si el tiempo es propicio.

 

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