Caminando
por la Ruta del
Cares
El
pasado l13 de septiembre se realizó a última ruta de Toral Camina dentro del
programa de actividades de verano del Ayuntamiento de Toral. Como no podía ser
de otra forma, la llamada a participar tuvo una gran acogida y el Ayuntamiento
tubo que fletar dos autobuses para que pudiera ir la mayor cantidad de
personas.
La expedición de más de 90 personas salió a
las 6 de la mañana dirección Riaño para hacer una parada de rigor antes de
comenzar la andadura de l Ruta del Cares desde el pueblo de Posada de Valdeón.
Desde aquí la senda discurre entre tierras de labranza y estrechos senderos que
hacen que los caminantes se pongan en fila india. Sin prisas y disfrutando de
los hermosos parajes llenos de un verdor inmenso, llegamos al Mirador del
Tombo, donde hay una escultura de un rebeco. Desde este Mirador, situado en la
parte alta, se puede ver el Collado de la Arena, el Pico de Cabezo Lloroso, la Torre del Oso y el Urriellu
o Naranco o Naranjo de Bulnes.
Seguimos
por la carretera que desciende junto al Cares, con su pendiente prolongada, y
descendemos hasta la Majada
de la Corona,
donde, según cuenta la leyenda, fue coronado el Rey Pelayo. Y poco a poco
culminamos la primera parte de la ruta llegando a Caín, donde nos disponemos a reponer
fuerzas dando buena cuenta de los bocatas.
Mientras
unos aun estaban a medio bocata, otros, los mas inquietos emprenden el camino
de la segunda parte de la ruta.
Después
de reponer fuerzas dejamos el verdor de los prados y bosques y nos adentramos
en la garganta del río Cares, donde hay que andar con los cinco sentidos, pues
es tanta la belleza que tenemos delante que no podemos olvidarnos de mirar al
suelo para ver donde ponemos los pies, pues un descuido puede hacer que
nuestros huesos acaben en el fondo del barranco. El suelo es irregular y la
senda discurre por senderos labrados en la propia roca y sin protección de una
posible caída al vacío.
La garganta surgió de la limpia tajadura del
Cares, que separa por una mínima estrechura los Macizos de los Urrieles y el
Cornión. Luego, los vecinos de Caín, buscando un camino imposible hacia las
majadas de Cabrales, construyeron una senda. Bastantes años después, Electra del Viesgo construyó la
actual senda para vigilar el canal horadado en la roca que conduce agua de Caín
a Camarmeña. Podemos así disfrutar de esta excepcional obra metiéndonos en
túneles, pasando puentes como el de los Rebecos o el de Bolín, viendo cómo los
paredones se cierran hasta casi tocarse o se abren hacia el cielo y el abismo,
que supera los 500 metros,
con frecuencia. Y poco a poco nos vamos acercando al punto donde hay que hacer
un esfuerzo para subir el alto de los Collaos, para en un descenso abrupto
llegar a Poncebos donde los autobuses nos estaban esperando para llevarnos al restaurante.
Allí nos esperaba una fabada asturiana, cordeo y el típico arroz con leche,
para reponer las fuerzas y regresar a Toral.
Si hubiera que definir esta ruta con una sola
palabra, la mayoría de los participantes dirían: DIVINA.
Un colaborador
+ fotos en : Caminando por la Rura del Cares
Categorías:Noticias Deportivas



















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