Benito Carbajales Martínez
Segunda parte contratante de la parte contratante, (uséase, lo que sea, por mor de que me lo explique yo como bien pueda):
Comprenderás coño (digo, Toño), que no voy al día como tú. (¡Joder, llevas la pagina al segundo!, y eso que yo vivo en un tercero) Pero ¿sabes qué pasa? que al ser yo más de campo que una amapola y más de pueblo que un cabrito, aunque al ser ya mayorcito algunos dijeren que le de cabrito tendría que acabar no en ito, sino en on, no llevo nunca reloj, porque lo que tengo es tiempo y no paratos que lo midan, y lo de paratos vale también para que la gente entienda y sepa que ser de campo y pueblo es una bendición, pues no hay prisa que me pille, ni pausa que no dé Dios.
Estoooo…., que no iban por ahí los tiros, sino que habría yo de relatar algo más de mi pasado. Pues bien, a ello vamos:
(Continuación de a mí me nacieron)
Cansado, (porque como ya antes dije que así nací), de trabajar buscando la manera de no hacer nada, y aprovechando mis parcos conocimientos de leyes, y aplicando lo de que cada maestrillo tiene su librillo, me camuflé en una agencia de detectives privados, como un “Jaime Bon” a la española, agencia ésta que estaba en la calle Aribau, número 18, de Barcelona, de nombre “Detectives Mercurio”, que hace algunos años dejó de existir por la muerte de su fundador, director, etc, etc. Ahí estuve dos años aprovechándome de que algunos puntos (que no estaban sobre la i), me permitían conseguir informaciones, dimes y diretes de las distintas esferas sociales de las gentes de Barcelona, que de vez en cuando, o de cuando en vez podía utilizar en mi profesión de periodista (aunque aquí debería decir perisdiota, porque este tipo de prensa, que hoy llaman del corazón, nunca me ha convencido). Pero en aquellos tiempos, los periodistas teníamos que comer mucha langosta, para llevar garbanzos a casa.
Como me gustaba conocer las cosas desde la base, aprovechando que estaba a punto de acabar Periodismo, me coloqué (es un decir, ya me entenderán vuesas mercedes) en la empresa Gráficas Ampurias de la calle Vilamarí 102, de Barcelona, para aprender el oficio de linotipista -de aquella aún no había ordenatas-, cajista, montador y maquinista de offset.
Después de un año de aprendiz de mucho y maestro de nada, en las dichas Gráficas Ampurias, dije en distintos periódicos de Barcelona que yo era un tío cojonudo, pero me hicieron el mismo caso que se puede hacer a un fauno ululándole a la Luna. Y es que ya se sabe, si no tienes experiencia, no te dan trabajo; pero si no te dan trabajo, cómo leches adquieres experiencia.
Finalmente me dieron una oportunidad en la Prensa del Movimiento, no del que se demuestra andando, sino del otro, el que iba con mayúscula. Fue así como entré a formar parte de “Solidaridad Nacional”, que había usurpado el nombre a “Solidaridad Obrera”, pero como yo de obrero o trabajador tenía más bien poco, dije ¡ya me vale! Pues bien, en la “Soli Nacional” hice de linotipista, corrector y redactor jefe de montaje, cosas que compaginaba con reportajes, entrevistas, artículos, la Sección de Extranjero (fácil de hacer, porque todo era teletipo), y también rugby en la Sección de Deportes. Y por si no había bastante, por las noches visitaba cabaretes, discotecas, salas de fiesta y demás, donde aparte de pasármelo “pipa”, fumar güisquis y beber cigarrillos, monté un apartado al que dí en llamar “La noche del Camborio”, porque Camborio era el nombre de guerra que usaba para estas frívolas bagatelas, y en ocasiones también en el rugby.
Aprovechando lo del rugby, asenté mis posaderas en el diario deportivo “Dicen…” donde compartí este apartado del melón, quiero decir del balón oval, con un buen compañero, y mejor amigo, Gabriel Riera Sancho (d.e.p.), luciendo también mis dotes de corrector. Y por cierto, que esto del rugby también me llevó una temporada a Radio Juventud de Barcelona, donde el inigualable Alex Botines (que Dios tenga en su gloria), me dio la oportunidad de que en las ondas se oyera mi cascada y berciana voz.
Después de tres años de no pluriempleo, sino multiempleo, me dije ¡coño!, si a mi me nacieron jubilado, al paso que llevo, no voy a llegar a la edad reglamentaria para hacerlo por ley, así que decidí dejar el “Dicen…”, porque si dicen que dizan, mientras no hazan.
Pero leñe, otro colega periodista: Pedro Cuesta, un salmantino de pro, me enjaretó en una editorial que publicaba revistas técnicas: PEISA, Publicaciones Especializadas Internacionales Sociedad Anónima, y allí fui redactor jefe de la revista “Dr” Doctor en Medicina, redactor jefe de “El Correo de la Construcción”, del que fui director hasta su cierre en la década de lo 80 (del siglo pasado, ¡vale!) y jefe de producción de la editorial.
También tenía yo algunas ideas de magia, de magia blanca; es decir, ilusionismo. Así que cuando el por entonces presidente de la Sociedad Española de Ilusionismo y posteriormente de la Sociedad de Ilusionismo Internacional, Manuel Lorente Vázquez, me conoció en un bar -dónde iba a ser si no- y me propuso ser director de su revista me dije: hagamos magias, pues. Aparte de conocer tropecientos mil trucos de magia de todos los ilusionistas del mundo, me sirvió para recorrer medio planeta y la mayoría de las ciudades de España…, supongo que Pepe “Mazo” todavía recuerda el congreso de Oviedo.
Creo que me estoy alargando en demasía en cosas que importan poco, así que finiquitemos el tema, y concluyendo digamos que después de la desaparición de la Prensa del Movimiento, de la que no me moví, porque era un chollo, me enviaron a la Delegación de Turismo en Barcelona, a su Gabinete de prensa, lo cual resultó otro chollo. Para más INRI, tuve aquí un jefe, Odón Alviñá Reguera, que me propuso cambiar lo de la prensa por ser inspector. Y díjele yo: ¿Inspector de que? Respondióme él: De bares, hoteles, restaurantes, campings, etc, etc, pero sobre todo cabaretes, discotecas y salas de fiesta, que los inspectores que tengo no quieren saber nada de trabajar por la noche. ¡Carape!, pensé, ¡volvamos pues al inicio!, así que entre inspección e inspección de bares, restaurantes, campings y discotecas, cabaretes y salas de fiestas, llegué a la jubilación.
FIN
Benito Carbajales Martínez
Primera entrega ADN – Benito
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Categorías:Personajes


















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Benito, eres un poco golferas, ahora a contarnos historias vivídas por tí en tú última etapa de tú vida profesional, te deseo larga vida