Entrevistas y Test

Enrique Fernández Cristalino » El alguacil»

Enrique Fernández Cristalino”El alguacil”

“Para mi el Ayuntamiento es sagrao”

Enrique Fernández Cristalino”el pequenayo”así es como le apodan aquí en Toral, es de mi familia,su padre era hermano de mi abuelo paterno, nació el día 12 de marzo del año 1944, en el Pico Lugar, bajo el techo una familia muy humilde, son gente buena, son gente servicial  y sobre todo muy agradecidos. Enrique es un hombre, que ha sobrevivido al paso de cinco alcaldes, de distintas ideologías políticas, personalidades, y de todas salió airoso, por las cualidades antes mencionadas y por muchas, muchas más. También salió airoso de una dependencia al “chanqueiro”, llegando a ser el Presidente de “Silouros” (Asociación de alcohólicos rehabilitados).

Comparte su trabajo de Agente Municipal, con el de pastoreo y cría de “Oveyas” ahí arriba en la Arcilla, todos los días, en una moto “cuatriplaza “, sube o subía con su hermano, y con varios  sobrinos para el cuidado del rebaño.

¡¡¡¡**Turuuuuuuuuuuuu***¡¡***Baaandooooooooo!!!!

¡¡¡ De partee dell señorr alcaldee, se hace sabeer, que el alguacil del ayuntamiento accede voluntariamente  a ser entrevistado  por “Luisin” (así es como me llama  desde siempre y ya creo que no me lo cambie), para su página. ¡!!!

 

 

 

Antonio Fernández Fernández: ¿Tú no llegaste a tocar la corneta para el bando, verdad?

Enrique: No, ya no.

AF2: ¿Sabes el nombre de tus antecesores?

Enrique: Si, uno era señor Vicente y el otro Juan, después estuvo el de Tadeo Juanjo, y yo después ya fui yo, el andaba con muchos jaleos, y yo tenía que hacer los relevos por él.

AF2: ¿No había uno de Valtuille?

 

Enrique: No, no se,  de eso no se nada.

AF2: Decían que Juan (el de los perros), tenía poderes al tocar la corneta, al estilo del Flautista de Hamelin, pero con los perros en vez de con ratones. ¿Que sabes de esto?

Enrique: Él tenía un perro que le llamaban “Piri”, hacia con él practicas con el dinero, se lo guardaba debajo de una losa y el perro se lo sacaba. Juan era muy aficionado a la caza y muy bueno, los perros le seguían pero no se sabe por que, hacía buenos a los perros malos,  a lo mejor llegaba a llevar 15 ó 20 al monte.

AF2: ¿Cuántas legislaturas y cuantos  años llevas trabajando en el ayuntamiento?

Enrique: Llevo, (ponle ahí), como alguacil 35 años y siendo barrendero el resto, 40 años.

AF2: Según mis informes has estado trabajando en estos 35 años con 5 alcaldes ¿es así?

Enrique: Si, Alvarado 3 ó 4 legislaturas, con  Don Manuel, con Manolín el de Jaime, el del Arca de Noe, éste iba por UCD, con Ángel tres legislaturas, con Carro y el resto con Pedro.

AF2: ¿Te atreves a opinar sobre cada uno de ellos?, bueno del que dependes  ahora mismo abstente, por si acaso.  Jajajajaj,

Enrique: Tu me dirás….., para mi todos han sido buenos,  le tengo un cariño especial a Pedro tanto como alcalde como persona, no nació ni vuelve a nacer otro como él en 100 años. Todos se portaron bien, Ángel también me gustó, fue muy bueno, a todo el mundo lo atendía, llevaba el mismo camino que éste.

AF2: ¿En que consiste el trabajo que realizas hoy por hoy en el Ayuntamiento?

Enrique: Pues hago todos los servicios que me mandan, incluso más de lo que tengo hacer, pero yo lo hago con gusto, es la verdad y es la realidad, “para mi el ayuntamiento es sagrao” y ya lo saben ellos.

AF2:¿Hay muchas diferencias del trabajo actual al de tus inicios?

 

Enrique: Hay mucha diferencia, ahora hay diez veces más de trabajo, por no decir cien… bufff.

AF2:¿Cuantas llaves tienes a tu cargo?

Enrique: Pues todas, de edificios, todas en general, igual pon 15, 20, muchas, mira…[mete la mano en bolsillo y saca un “feixe” de ellas]. 

AF2:¿Que diferencia hay entre los ayuntamientos de antes a los de ahora?

Enrique: Mucha diferencia, están muy modernizados, vente mil  veces más, y antes no había una perra gorda, no había nada.

AF2: Ya te quedara poco para la jubilación…

Enrique: “Pa” la jubilación, para el 2009, para marzo acabo, cumplo 65 y no hay más, pero lo siento.

AF2: En el plano personal ¿Cuánto tiempo llevas sin beber alcohol?

Enrique: Sin beber llevo 30 años.

AF2: ¿Hay una historia de guardar botellas de vino en las viñas? ¿Es cierto?

Enrique: Si, cuando iba a la arcilla a la viña guardaba la botella entre un  muro, y cuando iba a trabajar llevaba la bota y allí bebía la bota y la botella. Puedes poner que quería  beber mejor un vaso de vino que comer, era lo que me tranquilizaba.

AF2: ¿A que edad comenzaste a beber?

Enrique: Pues te voy a decir, a los 10 años comencé a trabajar en la cerámica de Molleda y ahí empecé a beber, íbamos a por el vino a casa Juan Manuel y ahí empezaron las primeras borracheras.

AF2: ¿Cuando te das cuenta de que tienes un problema con el alcohol?

Enrique: Pues cuando vi que me encontraba mal, aún no pisaba el corcho y ya estaba borracho.

AF2: ¿Qué o quién te llevo a dejarlo?

Enrique: Fueron Cesar y Juanito Pintado, que me llevaron a Cacabelos junto a Heliodoro Ordás, que era el Presidente Nacional de Alcohólicos. A los 5 días ya no bebí ni gota, ahí se acabo.

 

AF2:¿Que es Silouros?

Enrique: Es una asociación de alcohólicos rehabilitados, el significado de siluros viene de cuando sacaban el oro en el río Sil  y de ahí viene.

AF2: ¿Quien le puso  el nombre?

Enrique: Lo puso Ángel Escuredo, nos cedió un local en  el centro médico, y ahí ahora nos reunimos los sábados, después le pusieron el nombre a la calle de la Mata, por meritos a mí, por Enrique quitarse de la bebida. Fui el primer alumno y el primer discípulo de Heliodoro Ordás, el famoso “dorito”.

AF2: ¿Cuánto vale un mechón de tu cabello?

Enrique: Mucho dinero,[Se ríe] .

Bueno Enrique ya está, ya acabamos o ¿Quieres poner tu algo más?

No ya está bien y muy bonita, me gustó, bueno pon ahí que estoy muy contento con todos los alcaldes que he tenido. Bueno Luisín si ya está marcho, ¡¡veis, veis como siempre me llama Luisín!!!

Le hice un par de fotos y nos despedimos.

 

Antonio Fernández Fernández

AF2

A continuación copio entrevista del Diario de León a Enrique, realizada por Manuel Rodríguez Rodríguez, y aportada por Carlos Fernández, colaborador de la página.


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Miércoles, 9 de mayo de 1984

Toral de los Vados

Enrique Fernández, por ejemplo

Manuel Rodríguez y Rodríguez

Se llama Enrique Fernández Cristalino, natural de esta localidad de Toral de los Vados, de 39 años de edad, y desde hace poco, agente municipal.

Si la vida de este hombre hubiese transcurrido  por lo que se llama vía normal del acontecer  bien seguro que no lo hubiésemos traído a colación porque vidas vulgares hay a montones. Pero la vida de Enrique es diferente porque es ejemplar y por lo tanto, digna de salir a la luz .A él le preguntamos:

Cuéntanos como fue tu infancia, así a grandes rasgos.

Mi infancia  fue bastante jorobada porque me tocó la época del hambre con lo cual, dado que mis padres tampoco andaban “boyantes”, las paso bastantes “canutas”, al igual que mis hermanos hasta que pudimos trabajar .Yo todavía recuerdo y les sigo teniendo cariño a los árboles frutales: cerezos, manzanas, ciruelos, perales, que aún siendo de los vecinos me sacaron del apuro en  más de diez ocasiones puesto que nosotros no teníamos frutales y la “cosa”, ya sabe, apuraba.

Enrique tampoco tuvo una juventud  lo que se dice alegre. Nos dice que la dedico a la “mili” y a trabajar todas las horas posibles para que no les faltara el pan a sus padres y hermanos.

Le preguntamos por sus satisfacciones e insatisfacciones habidas en el discurrir de su vida.

De satisfacciones, la máxima, haber logrado dejar el alcohol y aprobar los exámenes que le llevaron a ostentar el cargo que actualmente desempeña como agente municipal. De insatisfacciones, dice, tener una larga lista pero que las da como cumplidas cada vez que logra hacer un bien a los demás.

Debemos aclarar que Enrique era un alcohólico empedernido; un alcohólico que nadie daba una “perra” por él y cuyo último empleo era el de la limpieza de calles y recogida de basuras. Pero,  y este es uno de sus mayores méritos, no solamente dijo adiós a las bebidas alcohólicas sino que, en contacto con la asociación de alcohólicos rehabilitados de Cacabelos, logró la rehabilitación de nueve de sus convecinos a los que todavía acompaña  y avisa para que no se olviden acudir a Cacabelos  para seguir la terapia de grupo. El hace cinco años no que fuma ni bebe. “Le pegué  una patada  a los dos oficios”, dice Enrique.

Ahora que ya eres funcionario  de Administración Local -le preguntamos – habrás pensado en formar un hogar, diciéndole adiós a la soltería.

Pues no crea- nos dice- estas cosas son para pensar, según están los tiempos yo creo que mejor no me voy a poner. De todas modos y teniendo el fallecimiento de mi madre y los 81 años de mi padre, bueno será pensar en formar un hogar.

Preguntamos como final, cómo se sentía después de haberse librado del alcohol y del tabaco, y además con un empleo digno.

Feliz, muy feliz. Yo creo que Dios ha querido premiarme, de una vez, todas las miserias pasadas, que fueron muchas y que no deseo a nadie.

Como última consideración hizo hincapié en que todos debíamos dedicarnos a prodigar el bien hacia nuestros semejantes y de manera especial, hacia quienes padecen enfermedades derivadas del alcohol o de la droga.

De haber medallas para premiar a éstos Enrique que incluso para buscar la forma de comer acuden a la chatarra semi-hurtada en los tornillos de la Renfe, ya en desuso, o de las cerezas del vecino, por todo lo cual venían los problemas del Tribunal Tutelar de Menores y demás “gaitas”, de haber medallas, digo, a este Enrique Fernández Cristalino, la correspondería la mayor de todas.

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Relato escrito por A.C. Xesta en su boletín Nº 6 en el año 1987.

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Esas Gentes

Enrique

Érase una vez en un pueblo del Bierzo un barrendero que tenia un carro del que tiraba un burro. El barrendero era un alcohólico, y en el carro todos podían leer: “Lo que ahorro en gasolina me lo gasto en la cantina”. Nadie daba un duro por él, para todos el caso estaba cerrado y perdido. Pero un buen día dejó de beber…Y esto no es cuento: ese pueblo es Toral de los Vados y ese hombre ENRIQUE FERNÁNDEZ CRISTALINO.

Enrique vino al mundo a mediados de los cuarenta, los años del racionamiento, cuando se engañaba el hambre con sopa de huesos y el frío con vino caliente. Nació en familia humilde, lo que le obligo a trabar duro y, con diez años escasos, jugar con los ladrillos que salían del horno de la cerámica. Pudo ser aquel ambiente cargado de azufre, o el calor, o la compañía, Enrique empezó a coger afición a la botella del vino. Compañeros inseparables desde aquel entonces, tuvo incluso que esconder alguna entre las cepas cuando iba de vendimia para vencer la flojera que le entraba en el cuerpo cuando le faltaba.

Tras perder la infancia, perdió también la juventud entre aquel exagerado servicio militar de entonces y todos los trabajos que pudo llevar al tan necesario pan a casa. Nada había cambiado en todo aquel tiempo, el vino se había ido adueñando de su cuerpo y de su mente, ya hasta en su desayuno le era obligado el paso por la bodega para poder encarar el día con fuerzas. El alcohol era por aquel entonces su fuente de vida, su único alimento. Por la calle era el objeto de todas las burlas, en casa todo era desastre por que toda la familia estaba vencida por el alcohol. Se veía a pasos agigantados que Enrique entraba en su recta final.

Por esas fechas poco mas o menos, y quizá por la confianza que siempre, a pesar de su estado, ha ofrecido a los que le rodean, Enrique fue llamado a ocupar un puesto de portero y alguacil en el Ayuntamiento, aunque sin tener la plaza de propiedad. A pesar de que este nuevo trabajo no cambio para nada sus hábitos alcohólicos, aquí empezó a gestarse su salvación. Algunas personas que, lejos de reírse de él, estaban verdaderamente preocupadas por su estado, le presentaron a Heliodoro Ordás, presidente de la Asociación de Alcohólicos Rehabilitados de Cacabelos.

Vencer los obstáculos que puso el propio Enrique que, como todos los que lo son, no se consideraba un alcohólico, para que asistiera a una terapia de grupo de Cacabelos costó lo suyo; pero un buen día, y quizá para demostrarse a si mismo que el no estaba tan mal como decían, acudió a Cacabelos. El oír a los demás miembros del grupo y descubrir que él mismo era así supuso para Enrique el encontrarse hoy en el mundo de los vivos. Todo lo que paso por su cabeza al salir de la reunión sólo él lo sabe, pero lo cierto es que desde aquel día Enrique no volvió a beber una sola gota de alcohol.

Empezaron aquí los momentos más duros que ha pasado en su vida, el conocido síndrome de abstinencia le hacía ver vino manando de las paredes, sólo una fuerza de voluntad insospechada le hizo vencer a su propia naturaleza, a su mente dominada por el alcohol. El convencimiento de salvar su propia vida volvió a hacer de Enrique una persona.

Hoy Enrique es un flamante funcionario público. Como alguacil del Ayuntamiento de Villadecanes-Toral de los Vados se puede decir que cuando él falta todo anda un poco manga por hombro. Su afán de superación le llevó a seguir clases nocturnas para adultos, con las que palió en parte los años de escuela perdidos en su infancia; su premio fue superar las pruebas de acceso a la plaza que hoy ocupa.

Pero su gran capacidad moral no le dejó detenerse en su propia persona. Enrique ha querido ayudar a otras a superar el problema del alcohol. Primero fue su propia familia, ahora a todo el que lo desee. Junto a otros compañeros ha fundado en Toral de los Vados el Grupo “SILOUROS” de Alcohólicos Rehabilitados, cuya labor y resultados empieza a ser de todos conocida.

Es una lástima, y Enrique lo sabe, que haya muchos niños que son un “Enrique” en potencia, y otras personas aquejadas por el problema del alcoholismo que no saben o no quieren reconocerlo. Hay que recordar que el alcoholismo es la tercera causa de mortandad en los países llamados “industrializados”. Sirva entonces este artículo como homenaje a todos esos ENRIQUES que a base de voluntad han sabido escapar de esta terrible enfermedad, y hoy, por medio de los Grupos de Exalcohólicos, ayudan a escapar a los demás. Entre todos pueden lograr que esta vida sea un poco mejor. Muchas gracias.

CONSEJO DE REDACCIÓN BOLETÍN A. C. “XESTA”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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5 respuestas »

  1. Asunto:
    RE: Tu entrada de blog "Enrique Fernández Cristalino " El alguacil""

    Enviados:
    18/12/2007 20:20————¡Qué alegría he sentido con esta entrevista! Enrique es uno de
    esos personajes entrañables que van quedando por estos lares. El gran
    mérito que tuvo para salir del alcoholismo no es todo. Es una persona
    con una gran humanidad, accesible, noble, educado… todos los que le
    conocéis podréis añadir más adjetivos positivos. ¡Ojalá disfrute mucho
    tiempo de su merecida jubilación! Aunque pienso que mientras sus
    fuerzas se mantengan, continuará prestando servicios a su comunidad de
    vecinos.
    ¡Enrique! eres muy buena gente.

  2.   Cerró grandes brechas en su camino, para alcanzar enormes metas en su vida.  Nunca claudicará su heroismo, nadie osará borrarlo de la historia de Toral.

     Hace su trabajo siempre con alegría, infatigable trabajador, motivo por el cual no llega a ser su cruz, lo hace con la máxima eficiencia,
    lo hace con coraje con conciencia, siempre lleno de entusiamo, él con su trabajo dignifica y eleva al ser humano, ama su labor diaria. Ojalá Enrique sigas repartiendo bandos muchos años.Recibe por todo eso mi aprecio.

  3. Una vez mas enhorabuena, me parece fantastico tu trabajo. Cada dia miro la pajina y si algun dia (los menos) no hay nada me da mucha rabia.
    Gracias.

  4. Toñín no se te escapa nada, eres como el aire, estás en todas partes, gracias por tu dedicación.
    Entrañable entrevista, un currículum que muchos quisiéramos estar a la altura de poder  superar.
    Enhorabuena Enrique por tu constancia y buen hacer, creo que siempre serás una persona querida y respetada en nuestro pueblo.
    Un abrazo y mis mejores deseos para ti y los tuyos.
     

  5. Un gran saludo a Enrique, que estará contando los días para su jubilación tan merecida para un funcionario que será siempre un ejemplo de dedicación a su trabajo para todos los vecinos.Saludos

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