Tres ciudadanos de origen
Asiático (Oriente), sin documentación alguna con malas pintas, (lo digo por la
mala imagen que daba antes el pelo largo), ropa extraña, ropa tipo Aramís Fuster o Rappel y muy enjoyados, llegaron
ayer a Toral.
Pero esta vez como es lo
habitual, no vinieron ni en pateras ni en cayucos ni en Seat 131 familiar;
venían en tractores cargados de numerosos objetos y de sustancias un tanto
sospechosas (incienso, mirra, etc.).
Estaban sospechosamente
interesados por el domicilio particular del jefe de los judíos, un tal Jesús,
alias Cristo, que por lo visto acababa de nacer.
Ahora un poco en serio: Ayer
las calles de Toral, se llenaron de numerosos colores ante el paso de la cabalgata que hicieron disfrutar a los
niños y no tan niños de la presencia de los Reyes Magos.
Hay que destacar la
presencia de un pastorcillo un tanto agitanado y la de un soldado de la etnia
Peruchesca.
Felices Reyes Magos
PD: A mi estos
individuos no me trajeron nada, pero ya
se sabe que cada uno tiene lo que se merece.
Antonio Fernández
Fernández
Categorías:Cosas de la Iglesia



















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