Francisco García García “El padre Capuchino”
Normalmente en esta sección soy yo el articulista, pero ante lo bien que lo hace este impresionante personaje, dejaré encantado que sea él mismo el que se describa. ¡¡ Impresionante!! No tienen desperdicio ni las comas. Añado solamente, porque él no lo hace, que ha publicado un libro en el que recoge frases y pensamientos recopilados de muchos autores. No es éste, por tanto, un libro "normal" de lectura, sino más bien de consulta. El libro en cuestión se titula "Espigaciones" y como subtítulo: "Pensamientos y frases de autores famosos”. Por contra, he omitido un pequeña parte del texto, donde P.Paulino nos habla de su padre porque me parecía tan interesante que posteriormente aprovecharé para realizar yo otro artículo hablando sobre el tema.
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P.D.: Mi agradecimiento a Vicente Blanco, por su colaboración en este reportaje.
Fray Paulino García García , Capuchino.
Muy estimado Antonio. Paz y Bien. En realidad, puestos a escribir el curriculum de mi vida, resultaría muy pesado. Voy a ponerte los datos más importantes. Nací en Otero de Villadecanes (Villadecanes es el Ayuntamiento, no Toral de los Vados).Este es uno de los últimos pueblos que se fundaron, una vez desaparecido el lago. Y como habían quedado muchos vados de agua, por eso le pusieron Toral de los Vados. Siendo yo pequeño las oficinas del ayuntamiento estaban en Villadecanes y en Parandones. Mis padres se llamaban Francisco García y Emilia García (q.e.p.d.)
Yo nací el 13 de junio de 1923. Me pusieron por nombre Francisco. Estudié primaria en el pueblo, y por las noches iba a la clase que daba D. Samuel, Párroco. Era muy bueno.
En el verano, por las tardes yo llevaba, con frecuencia los bueyes a los prados que teníamos en el Ramayal, son terrenos que hay entre Horta y Corullón. Entonces no había más que prados y algún que otro chopo: El rio pasaba por los bordes. Una tarde que estaba yo allá merendando llegó un compañero mío de Parandones, llamado Rafael Arias. Me dijo que iba a ir de fraile Capuchino. Yo le dije que escribiera al Director y que le dijera que yo también quería ir.. Mis padres se oponían ya que los dos hermanos mayores estaban en la Guerra, Alejandro y Luis (q.e.p.d.). Y sólo quedaba yo y mi hermano menor, Aníbal para el trabajo. Al fin, mis padres cedieron y me dejaron ir. El 15 de noviembre de 1937, en plena guerra civil nos avisan que nos reuniéramos en el bar de D. Juan, en Toral, padre de Rosendo, a las 7 de la tarde. Allá nos juntamos unos ocho. Esperábamos a un Padre que venía en tren de la Coruña para recogernos. Llegó el Tren y el P. Leandro de Bilbao leyó la lista de los escogidos. Mi nombre no aparecía. Entonces yo le dije que se lo había dicho a Rafael que se lo comunicara al Director diciéndole que yo, también quería ir. Sin más me dijo, adelante. (Rafael no le había escrito al Director que yo también quería ir). Subimos al tren y llegamos a León a las 12 de la noche. Directamente
nos llevan a un aula de clases. Dormimos sobre una esterilla y a la siete de la mañana nos dan un pequeño desayuno y al tren de la Robla que iba a Bilbao. Bilbao hacía cuatro meses que lo habían conquistado los nacionales. Llegamos al Convento de Capuchinos y nos recibió el director y otros religiosos y Señoras amigas de una madre cuyo hijo entraba también. Nos dieron muy buena cena. Nos llevaron a dormir al segundo piso del Convento que estaba vació, con unas camas sencillas para dormir. Nos levantamos, nos dieron el desayuno. Y, ahí comenzó el bachillerato.
En Bilbao lo pasamos muy bien. Nos daban comida abundante, pero tan pronto terminó la guerra, la cosa cambio. Había que alimentar a toda España. Estuve estudiando en Bilbao hasta octubre de l940, en tercero de Bachillerato., (que nos trasladaron al Seminario de El Pardo). No estaba en buenas condiciones, por impactos de las bombas. Pero poco a poco se fue acomodando. Aquí sí que pasamos hambre, alumnos y profesores. Por hambre, sólo se marcharon unos tres o cuatro. Yo me afiancé en mi vocación y ayudé a otros vacilantes.
En Julio de 1942 terminé Bachillerato. Y con los demás que perseveramos nos llevan a Bilbao de nuevo en donde se hacía el Noviciado. El 29 de agosto de 1942 me dieron la profesión simple. El noviciado duraba un año. Dedicado todo a la vida espiritual. Y el 30 de Agosto de 1943 recibo la profesión solemne. .Nos trasladan a León para estudiar tres años de filosofía y otras ciencias. Cuatro años de teología, Derecho y otras asignaturas.. Terminados favorablemente esos años, me ordenan de sacerdote el 4 de Marzo de l950, sin terminar el curso, que era en Junio.
De León a Madrid, (Cuatro Caminos), un año de elocuencia. Pero a mí, a mitad del curso me mandan a Maracaibo, (Venezuela). Entonces era la ciudad más importante y progresista por el petróleo. Allí entre apostatados, me nombraron “Asesor Diocesano de la juventud fémina de Acción Católica”. Estuve cuatro años desarrollando un apostolado intenso. A finales de l954 me mandan a Barquisimeto, ciudad capital de Estado. El Poco tiempo
que estuve ahí desempeñé el cargo de “Asesor Diocesano “de las dos ramas de la Acción Católica, juventud femenina y mujeres casadas….El 26 de enero de 1955 me trasladan a la Habana. Teníamos allí dos Iglesias, una era pequeña, la otra muy grande y nueva, todavía sin terminar del todo. Pero sí estaba muy bien preparada para el Culto. Era la Iglesia más grande de Cuba y muy bonita. Ahí me encargaron de la juventud católica femenina.. Según me dijo la presidenta Nacional no había un grupo de jóvenes tan selecto como ese. Casi todas universitarias y de familias notables. Estaba muy bien situada, en la quinta avenida, de Miramar. La urbanización más selecta de la Habana. Y llega Fidel Castro.
La primera presentación fue, creo, el 31 de diciembre de 1959. Estuvo siete horas hablando y prometiendo democracia por arriba y por abajo. Pero a la mitad de la charla cambia de línea. De la democracia pasa a la dictadura. “Pero aquel periódico que no acate los principios de la revolución diré al pueblo: no leas ese periódico y aquella televisión, o cadena de radio que no promueva los principios de la revolución diré al pueblo, no la veas, no lo leas”. Cuando llegó a eso, cuatro religiosos que estuvimos oyéndolo, dijimos,” este si es un verdadero dictador”. Nos marchamos a la cama todos.
Durante mi tiempo en la Habana, me mandaron a Washington a estudiar seis meses el inglés. Lo pasé muy bien. Me hospedaba en el Convento que tienen los Capuchinos en el mismo campo de la Universidad católica de Washington
Al regreso las cosas en Cuba habían empeorado mucho. El Director de las misiones parroquiales, el P.Chaurondo, pasionista, me invitó a que le acompañara a la Isla de Pinos, en donde había una cárcel para la peor gentuza. Allí también estaban los presos políticos. A quienes llamaban gusanos. Nos acompañaba una hermana de la Caridad y uno de los Religiosos, pasionistas que tenía allí, un convento. Fuimos a hablar con el Director de la Cárcel. El P. Cahurondo le dijo que “traía permiso de Fidel”. El Director le contestó. “Fidel manda en la Habana. Aquí mando yo y no les voy a permitir dirigir ni una sola palabra” . Entonces yo le dije: “nos permitiría pasar por las ventanas, asomarnos por si acaso alguno quiere la absolución”. “Ni hablar”, .contestó.
Regresamos al convento dispuestos a regresar a la Habana al día siguiente. A las siete de la mañana estaba yo saliendo de la sacristía para celebrar la Santa Misa. En eso oigo unos estampidos de bombas muy cerca, en la Bahía (Había comenzado la contrarrevolución anunciada) .A los cinco minutos llegan tres milicianos con sus fusiles y nos dicen.”Uds., quedan prisioneros aquí, sin ninguna comunicación con nadie”. Al cabo de quince días nos dan permiso para regresar a la Habana.
Durante esos quince días pasaron insultándonos de noche y de día. Por fin, nos dieron permiso para regresar a Batabanó. Una ciudad portuaria distante unos 70 kilómetros de la Isla de Pinos. Llegamos de noche y nos meten en una escuela llena de hombres prisioneros. A eso de la siete de la mañana nos dejan coger el autobús para la Habana. Cuando llego al convento estaba tomado y el colegio, adjunto por milicianas y milicianos. A mi no me dejaban entrar hasta que bajó otro religioso y les dijo que yo pertenecía a esa comunidad de Capuchinos. Nos prohibieron totalmente comunicarnos con los de afuera. Una miliciana estaba sentada junto al teléfono, a dos metros de la puerta de mi habitación. Así estuvimos por lo menos, unos veinte días. Pasados dos meses comenzaron a mandar notas a religiosos, entre ellos yo, que teníamos que abandonar Cuba.
Yo y otro religioso salimos expulsados en junio de 1961. Fuimos en el Ferry a West Palm Beach, y de allí nos llevaron a Miami. Yo ahí tenía muchas amistades y me ayudaron. Pude pagar el ferry, aunque los dólares que llevaba me los dieron falsos. En Miami nos hospedábamos en los Maristas. En septiembre me mandó una carta el Viceprovincial de Venezuela, residente en Caracas, que me necesitaba allí. Me mandó el dinero para el avión. El otro religioso que me acompañaba, Enrique de Cevico se vino para España. En Caracas, el P. Higinio de Trascastro
(León), me nombró su Secretario y además Director de un Teatro –cine público, en donde se pasaban las mejores películas que se podían ver en un clima de total silencio. Venían familias selectas y era mucha la afluencia que asistía. Había cine los jueves, sábados domingos y días de fiesta. Los domingos había una sesión a la tarde para los niños y mayores. El teatro se llenaba. Venían por el orden y las buenas películas que se pasaban. Estuve de director del mismo, desde el 2 de septiembre de 1961 hasta septiembre del 1983. A la vez fui Vicario del Convento y Superior nueve años seguidos. En Mayo de 1983 me vine directamente para España. Me mandaron de Párroco y Vicario a Vigo, donde forme un grupo de catequistas muy bueno. En mi último año (1987) aquí hicieron la primera comunión 140 niños y niñas. De Vigo me mandaron a Gijón, en donde estuve como Vicario, concejero del patrimonio artístico y ecónomo seis años. En este mismo año me mandan con 30 religiosos más de nuestra provincia, a pasar un mes de formación especial en Italia. El centro de residencia estaba en Frascati a unos 20 Km de Roma. Salíamos a ver los lugares más franciscanos de Italia. Resultó muy interesante Y en 1993, me mandan como Vicario, concejero del patrimonio artístico y ecónomo a Valladolid, me reeligen, pero en 1997, renuncié. Y me mandan a León. Y aquí estoy caminado hacia los noventa. En 1997,-mayo-, tuve una caída al salir del baño a consecuencia tengo tres costillas rotas, un riñón no funciona y las rotulas en mal estado. Pero todavía celebro la Santa Misa y doy algunas charlas y caminando hacia los 90 que cumpliré, si Dios quiere el 13 de junio.
Estos son los datos más relevantes. Cordialmente,
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P.Paulino García, Capuchino.
Categorías:Personajes


















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