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Roberto Vidal propone proteger un enclave de Villadepalos convertido en refugio para más de un centenar de jilgueros

La conservación de un espacio natural situado bajo la línea de alta tensión, entre el antiguo campo del Virto y la fuente del Caño, en Villadepalos, centra la reflexión que firma Roberto Vidal. A partir de sus propias observaciones sobre el terreno, el autor describe la notable presencia de jilgueros en este enclave y defiende la necesidad de preservar un hábitat que considera de gran valor para la biodiversidad local.

En su escrito, plantea la posibilidad de declarar este entorno como reserva ornitológica, poniendo en valor no solo la riqueza de su avifauna, sino también el potencial educativo, medioambiental e incluso turístico que supondría conservar este espacio. Asimismo, recuerda la regresión que ha sufrido el jilguero en las últimas décadas y hace un llamamiento a proteger aquellos lugares donde aún encuentra alimento y refugio.

A continuación, reproducimos íntegramente el texto remitido y firmado por su autor.


El jilguero y la defensa de la belleza del mundo natural

El jilguero ha sido un pájaro muy popular en el Bierzo, por su brillante colorido y su espectacular canto. En el pasado era frecuente capturar algunos de pequeños en su nido y, luego, meterlos en jaulas para que los padres les diesen de comer (“dar la cibicada”) hasta que cogían autonomía. Era una salvajada de la que muchos veteranos participamos, de un modo inconsciente. Eran otros tiempos.

De un tiempo a esta parte el jilguero por nuestros lares está en regresión. El tipo de vegetación en el campo no le ha favorecido. El jilguero tiene como especial fuente de alimentación, su predilecta, las semillas de los cardos. Los cardos antes crecían en los bordes de los caminos/carreteras; la limpieza mediante desbrozadoras ha hecho que muchas de estas plantas se talen antes de tener su semilla. El jilguero no es insectívoro, por lo que su descenso no es achacable al uso de pesticidas que ha diezmado la población de otros pájaros antes muy populares (fuiña, carriza, cotrosa, ruiseñor,…). Al jilguero en Villadepalos se le llamaba en el pasado “picalcardín” por su predilección por las semillas de los cardos.

Afortunadamente hoy tenemos oportunidades para aprovechar, lugares donde los jilgueros tiene un hábitat favorable. Lugares que debemos favorecer. Uno de estos lugares, espectacular, se da en Villadepalos, en el tramo por debajo de los postes de alta tensión próximos al antiguo campo de las fiestas del Virto.

Para situarnos, en lo que antes era el campo del Virto hay un poste de alta tensión; posteriormente, en dirección hacia Carracedelo, los dos siguientes (el último próximo a la fuente del Caño, donde hay un horno en activo con el mismo nombre) albergan en la zona de seguridad una zona amplia de cardos (que se prolongan un poco más arriba de la fuente del Caño, próximo al lugar que albergará el próximo a estrenar espacio artístico que se está en estos momentos habilitando). No son solo cardos, puesto que también hay matorrales bajos, con zarzas y árboles (fresno, chopo, humeira) que no deben dejarse crecer por seguridad. Incluso hay dos espectaculares manzanos de los prados de antaño, probablemente del prado de Jovino previo a la concentración parcelaria.

En estos cardos se dan cita, en este momento, un número impresionante de jilgueros (esta mañana, jueves 24 de julio) yo vi sin duda más de un centenar, aunque es muy difícil contarlos, puesto que salen en bandos numerosos. No siempre se tiene el placer de verlos, depende de las horas, puesto que este pájaro, como probablemente el resto de la fauna, escapa de las horas de calor extremo; hoy, con temperaturas por debajo de los 30º entre las 11 y las 12 de la mañana estaban manifiestamente cómodos. Hay que decir que el jilguero es un ave relativamente esquivo, si intentamos aproximarnos mucho a donde está comiendo probablemente levante el vuelo y se albergue en los árboles –chopos, humeiras y fresnos- próximos. Decir, también, que no estamos en tiempos de nidificación, por lo que los pájaros están bastante silenciosos, salvo el canto característico de los pollos nacidos en el año.

También es posible que si nos acercamos a las horas centrales del día, con un sol tórrido atizando encima veamos muy pocos.

Pero si deseamos verlos cómodamente, con unos buenos prismáticos, una atalaya magnífica es la mesa de piedra hecha por Raúl Méndez que está junto al horno del Caño. Una parada en este rincón por las mañanas (que es cuando el sol no le afecta) es uno de los placeres gratuitos a disfrutar en Villadepalos.

Sería deseable que esta zona se declare como reserva ornitológica. Con ello podríamos disfrutar tod@s de una variedad de aves notable: los jilgueros (que como los verderones tienen como alimentación predilecta las semillas de los cardos), un grupo abundante de pardales (gorriones) que tiene allí su hábitat propio (en los zarzales, su dieta es más variada) y diferentes insectívoros que saltan en los matorrales y, también, en los dos grandes manzanos que, al no estar tratados con pesticidas, tienen una gran variedad de insectos; me estoy refiriendo en este caso a pájaros que en nuestro pueblo llamábamos “cotrosas” (y que encubrían un número amplio de pájaros), fuiñas y otros. Y, como no podía ser de otro modo en la pirámide trófica, sus depredadores: en los alrededores planean varias aves de rapiña, que también buscan su alimentación y son indispensables para el equilibrio biológico.

En definitiva. Dado que el área a considerar discurre por debajo de la línea de alta tensión (la parte más importante circundada por dos caminos de concentración parcelaria), rodeada de choperas, regatos y zonas húmedas…, el peligro de incendios es inexistente. Debe, lógicamente, preservarse que las especies arbóreas (chopos, fresnos y humeiras) que están saliendo en la zona no crezcan demasiado, pero es algo perfectamente controlable con los medios tecnológicos de limpieza actuales. Mantener esta zona semisalvaje puede darnos mucho placer a los aficionados a la ornitología, locales o de paso por la zona (y podría ser un atractivo turístico especial para nuestros visitantes). Es una defensa de la belleza del mundo natural lo que está en juego. Lamentablemente con demasiada frecuencia nos lamentamos cuando la pérdida ha llegado, es preciso adelantarnos al evento. Por poner un ejemplo orientativo, en la sierra madrileña (Guadarrama), pequeñas áreas donde crecen matas de cardos están protegidas mediante cintas de limitación del acceso, con carteles indicativos de protección ornitológica. La exuberancia biológica del Bierzo (no toca ahora, pero en algún momento podríamos reflexionar sobre la variedad de árboles que que crecen en el monte entre San Juan de Paluezas y Valiña, superior a los 25/30, o la inmensa variedad de plantas aromáticas…) hace que no demos demasiada importancia a hechos que nuestros forasteros o quienes, nativos de la zona, pueden contrastar, hay muchísimas potencialidades que no están suficientemente explotadas.

Por nuestra parte hemos intentado transmitir nuestras inquietudes sobre el tema a las autoridades que tienen capacidad para la gestión del tema. Se nos ha asegurado, por parte del alcalde del ayuntamiento de Carracedelo –Raúl Valcarce-, que no se desbrozaría la zona. Esperamos que por parte de REE (Red Eléctrica Española), empresa responsable de la infraestructura eléctrica española, se entiendan estos planteamientos (al fin y al cabo, dentro de la responsabilidad social de las empresas entra también la preservación del medio ambiente y lo que planteamos no es contradictorio.

Una última consideración. Alguien puede considerar que la protección de un grupo de pajarillos es algo friki, una preocupación de desocupados ajenos a los grandes problemas sociales. La defensa de la belleza nunca debe ser contradictoria con las luchas sociales de mayor pedigrí. O no debería serlo. Nos va demasiado en el envite.

Roberto Vidal

Villadepalos, 24 julio 2026

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