EL IMPACTO EMOCIONAL DEL DIAGNÓSTICO DE CÁNCER

En la charla de hoy, en La Térmica Cultural, la psicóloga Judit Merayo ofreció un espacio de reflexión profundamente humano dirigido tanto a pacientes oncológicos como a sus acompañantes, abordando el impacto emocional que supone recibir un diagnóstico de cáncer.
Merayo destacó cómo este momento suele marcar un antes y un después en la vida de las personas, generando una ruptura con la normalidad conocida. Muchas veces, quienes reciben el diagnóstico sienten la presión de mostrarse fuertes, optimistas o incluso ejemplares, ocultando emociones como el miedo, la tristeza o la rabia. Sin embargo, la psicóloga subrayó que no es necesario adoptar un rol heroico para merecer cuidado y apoyo. Validó el derecho a sentir, a no poder con todo, y a transitar el proceso desde la propia vulnerabilidad.
Durante la intervención, se insistió en desmontar creencias erróneas, sentir miedo no empeora la enfermedad, llorar no debilita, y necesitar descanso no es rendirse. Sobrevivir, explicó, muchas veces se traduce en pequeños actos cotidianos que requieren un enorme esfuerzo emocional.
Asimismo, Judit Merayo dedicó una parte esencial de su discurso a los acompañantes, visibilizando su desgaste emocional. Reconoció el esfuerzo silencioso de quienes cuidan, la gestión del día a día, el apoyo constante y la renuncia a sus propias necesidades. Recalcó que acompañar también implica duelo y cansancio, y que estas emociones no deben vivirse con culpa.
El mensaje central de la charla fue claro, tanto pacientes como acompañantes necesitan permiso para sentir, descansar y pedir ayuda. Cuidar la salud emocional no es un complemento, sino una parte fundamental del proceso. Porque, como concluyó Merayo, no se trata de demostrar fortaleza, sino de sostener la humanidad en medio de la dificultad.
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