
Villafranca del Bierzo atesora un rincón lleno de historia y romanticismo: la antigua huerta de la casa natal del escritor y diplomático Enrique Gil y Carrasco (1815-1846), autor de la novela cumbre del romanticismo español, El Señor de Bembibre. Este espacio, conocido ahora como el Jardín Romántico del Bierzo o Casa Gil, ha renacido de las ruinas gracias al esfuerzo de la Fundación Biblioteca Enrique Gil y el apoyo del mecenazgo popular.
¿Qué puedes encontrar?
• Un Oasis Cultural: El jardín de 900 metros cuadrados, ubicado en la histórica Calle del Agua, se ha convertido en un modesto museo literario y un espacio multiusos para la cultura.
• El Sendero de la Vida del Poeta: Un camino perimetral, diseñado por el arquitecto Miguel Ángel Ramón, cuenta con 35 baldosas de pizarra que recuerdan cronológicamente las ciudades que Gil y Carrasco visitó durante su corta vida, desde Villafranca hasta Berlín.
• Simbolismo Berciano: En el centro, un parterre representa la silueta del Lago de Carucedo, un paisaje emblemático de la comarca que sirve de telón de fondo para su famosa novela.
• Exposiciones Permanentes: El jardín alberga varias exposiciones dedicadas a la vida del autor y a su obra magna, permitiendo a los visitantes profundizar en la época y el legado de este romántico.
• Arquitectura y Ruina: Se ha recuperado la antigua huerta, manteniendo a la vista los restos de la casa natal, un Bien de Interés Cultural, para recordar la historia de abandono que precedió a este hermoso renacer.
Es un lugar que aúna naturaleza, literatura y patrimonio, invitándote a pasear por la vida y obra de Gil y Carrasco en un entorno de melancolía y belleza, muy en sintonía con el espíritu romántico
¿No me diréis, señora — preguntó con voz grave — qué da a entender el retraimiento de vuestro padre y mi señor para conmigo?
¿Será verdad lo que mi corazón me está presagiando desde que han empezado a correr ciertos ponzoñosos rumores sobre el conde de Lemos?
¿De cierto, de cierto pensarían en apartarme de vos?
Doña Beatriz bajó los ojos y no respondió.
¡Ah!, ¿conque es verdad? — continuó el apesadumbrado caballero —;
¿y lo será también — añadió con voz trémula — que han elegido vuestra mano para descargarme el golpe?
Hubo entonces otro momento de silencio, al cabo del cual Doña Beatriz levantó sus hermosos ojos bañados en lágrimas y dijo con una voz tan dulce como dolorida:
También es cierto.
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Muy interesante esta información.
Me parece importante que se contacte con los centros de secundaria, especialmente los de Villafranca y Ponferrada, para promocionar este entorno romántico y la obra de Enrique Gil, escritor que pese a su temprana muerte, ha dejado una huella profunda en nuestra literatura.
Y en la medida que sea posible gracias a la colaboración ciudadana y a las ayudas de las Administraciones y empresas, desde la Fundación intentaremos llevar a cabo un proyecto mucho más ambicioso que pasaría por la reconstruccion de la casa natal de Enrique Gil para usos públicos culturales. Aún queda mucho por hacer, la verdad.
Pero la idea de Marino de abrir el jardín y su evolución a Colegios e Institutos del Bierzo y de otras zonas me parece genial.
Unha aperta.