Personajes

La periodista toralense Lucía Barreiro escribe, entre ‘llamas y lágrimas’, la crónica más dolorosa de su Bierzo.

«Esta es la carta que he escrito después de esta dura cobertura» Lucía Barreiro.

Llamas y lágrimas.

Supongo que esas son las dos palabras que mejor definen lo que han sido estos días. Ha sido la cobertura que más me ha llevado al límite, en todos los sentidos: físico, mental, emocional. Desde el momento en que supe que El Bierzo ardía, no lo dudé.

Llegar a un sitio que conoces, a tu tierra, y verla convertida en otra cosa… Saber que estuviste allí antes, un paisaje que te era familiar, que habías pisado tantas veces y de pronto no reconocerlo.

He intentado llegar a cada uno de los pueblos afectados. Ha sido imposible. Pero las distancias eran enorme, la cobertura inexistente. Sí, en 2025. Qué ironía, que ardan sin que el mundo pueda enterarse a tiempo.

Salas de los Barrios. La gente estaba muy nerviosa. Recuerdo a un señor. Era de Bozas. Ojalá saber su nombre. Cuando todo esto pase (y que sea pronto) me pasaré algún día a preguntar cómo le fue. Me contó que salió de su casa sin poder ni coger una maleta.

Dejó atrás los recuerdos de toda una vida sin saber si, en cuestión de minutos, el fuego lo iba a arrasar todo. Él fue uno de los que no lo dudaron: ante la falta de medios, cogieron sus coches, sus todoterrenos, y fueron a salvar lo que podían. Sus vidas. Su pueblo.

Me quedo también con la señora que nos dio de comer en Anllares. El bar estaba cerrado, pero no teníamos otro sitio. Su hija nos dijo: “Si hay para nosotros, hay para vosotros”. Llegamos después de un directo, cuando ya habían terminado de comer, y nos sacaron media tortilla que les quedaba. Cuando fuimos a pagar, no quisieron aceptar el dinero. Sentían que con estar allí ya les estábamos pagando de alguna manera.

Colapsé.

Cubrir incendios cuando el terreno no lo conoces ya es duro. No le quito valor. Pero ver arder tus pueblos, tu gente, tu Bierzo… eso es otra cosa. La situación no remitía y cada día, en vez de ver la luz, solo veíamos más humo… y más impotencia.

Y a pesar de todo, del cansancio, de las horas sin dormir, de las jornadas eternas bajo el humo y el calor, sigo creyendo que tengo el privilegio de dedicarme a lo que más me apasiona. Periodismo, aunque en esta ocasión, de catástrofes.

A quienes estáis allí, a quienes lucháis, a quienes cuidáis: GRACIAS.

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2 respuestas »

  1. Felicidades Lucía por este emotivo y entrañable artículo. Un orgullo para el Bierzo y para tu localidad contar con una profesional como tú.

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