
Intervención de Tito Gago
Portavoz de OncoBierzo
MANIFIESTO FINAL DE LA MANIFESTACIÓN
Hoy, las comarcas de La Cabrera, El Bierzo y Laciana hemos vuelto a alzar la voz una vez más para defender algo tan básico y esencial como el derecho a una sanidad pública digna, de calidad y accesible para todos y todas.
Hace ya nueve meses que comenzó nuestra movilización por un problema urgente y doloroso: la falta de oncólogos en el Hospital del Bierzo y la deficiente atención oncológica que sufren nuestros pacientes. Nueve meses después, nada ha cambiado. Seguimos igual. Todas las promesas y mejoras que pregonan se van quedando en palabras vacías, sus compromisos en titulares de prensa para intentar esconder la realidad, una realidad que siendo la misma: una atención sanitaria que no está a la altura de las necesidades de nuestras comarcas.
Pero la oncología no es el único servicio afectado. El Hospital del Bierzo sufre graves carencias en múltiples especialidades: servicios saturados, listas de espera inaceptables, y una plantilla orgánica claramente insuficiente en muchas especialidades. Faltan médicos, enfermeros, técnicos, auxiliares… Faltan recursos. Sobra abandono institucional.
La Consejería de Sanidad de la Junta de Castilla y León y la Gerencia del Hospital no pueden seguir mirando hacia otro lado. No pueden seguir culpando a otros, ni escondiéndose tras excusas. Es su responsabilidad garantizar una atención sanitaria pública y de calidad para estas comarcas, como en cualquier otra parte de nuestra comunidad. Les pedimos que dejen de tapar nuestras verdades con sus mentiras, que dejen de vender excelencias de un hospital que no las tiene.
Por eso hoy, desde esta aquí hacemos un llamamiento firme y urgente a todos los responsables políticos, a todos, sin distinción de siglas, para que asuman su responsabilidad, apelamos a su voluntad política para que den solución a los problemas de nuestro hospital, que exijan a la Consejería la tramitación urgente del Proyecto de Ley para zonas de difícil cobertura, antes de que finalice la legislatura.
No vamos a rendirnos. No vamos a callarnos. Seguiremos saliendo a la calle cuantas veces haga falta y destapando sus mentiras hasta que se escuche nuestra voz y se ponga fin al deterioro de la sanidad pública en el área sanitaria de El Bierzo.
Porque la salud no se negocia.
Porque nuestros derechos no se mendigan, se exigen.
Porque la dignidad de un pueblo no se pisa.
¡Sanidad pública, digna y de calidad, no de caridad, para nuestras comarcas!
Intervención de Tamara Lamas
Socia fundadora de OncoBierzo
Manifestación en defensa de la sanidad pública y el futuro de nuestras comarcas:
Los lemas de esta manifestación los habéis visto, los habéis escuchado, y quizás estéis aquí por vuestra salud o la de algún familiar o vecino.
Me llamo Tamara y lucho por un paciente oncológico, sí.
Pero hoy quiero hablar de dos cosas por las que todos deberíamos luchar unidos.
Una es el futuro de estas tierras. La otra, nuestra dignidad.
Lo voy a decir claro: sin servicios públicos de calidad no hay futuro.
Se lo digo también claro a los políticos: sin defensa de los servicios públicos y una apuesta real por esta tierra, no habrá futuro.
Sin una sanidad PÚBLICA de calidad, no hay futuro para las comarcas del Bierzo, Laciana y Cabrera.
Sin lucha colectiva y defensa de nuestras tierras, NO HABRÁ FUTURO.
No hay respuesta individual. Nos quieren solos, porque para las administraciones es más fácil que todos emigramos a ciudades grandes y que las tierras donde crecimos queden vacías para su expolio y degradación. Pero no lo permitiremos.
Las generaciones que ahora tenemos 20, 30 o 40 años debemos tomar el relevo de quienes, con su sangre, defendieron estas comarcas: como los mineros, con sus largas huelgas y valientes protestas.
Quiero dirigirme ahora a todas las personas que creen que esto no va con ellas.
Mirad: ¿quién va a comprar productos en los comercios o consumir servicios en restaurantes y bares dentro de una o dos décadas?
¿Es que acaso estamos todos condenados a emigrar?
Al exilio laboral de la juventud y al canto de sirena de las ciudades, ahora se une el exilio sanitario: gente que se plantea marcharse porque cree que en otras ciudades de España sus oportunidades de supervivencia son mayores; porque quiere tratarse sus dolencias en un sitio en el que confíe más que en este hospital.
Permitidme que frivolice, pero… ¿quién irá a ver a la Ponferradina jugar cuando ya no quede nadie aquí?
Pero sí, nos vamos a quedar aquí.
Porque por eso estamos hoy aquí.
Porque nos quieren hacer creer que no se puede cambiar el rumbo del futuro, pero quienes dicen eso no conocen el valor de nuestra dignidad.
Si a los políticos y gestores no se les ocurren soluciones creativas ni eficientes, aquí estamos los ciudadanos para pensarlas colectivamente.
Y, como decía, hoy estoy aquí por mi dignidad y por la de todos mis paisanos y paisanas.
Cuando hablamos de dignidad, hablamos de impedir que nuestras abuelas esperen años por operaciones de cadera.
Cuando hablo de dignidad, hablo de que tu abuelo o tu madre no tengan que desplazarse desde Villablino, Benuza o Fabero a León para una simple consulta de cardiología.
Nuestra dignidad se defiende asegurando que esa ambulancia, que a veces no llega, llegue.
Nuestra dignidad pasa por no tener las listas de espera más largas de toda la comunidad.
Dignidad es evitar meses o años con dolor por una operación que tarda demasiado.
LUCHAMOS para que esta tierra no le dé la espalda a sus paisanos y paisanas, gentes que toda la vida trabajaron y pagaron impuestos y que ahora ven cómo su tierra les da la espalda.
Para que ser del Bierzo, Laciana o la Cabrera no implique tener una menor esperanza de vida.
Por último, para que el sufrimiento de todos nuestros enfermos no continúe, y para que no se repitan la soledad y la incertidumbre de todos aquellos por los que empezamos OncoBierzo.
Por la dignidad de quienes actualmente sufren el abandono, y por la dignidad de quienes perecieron en el camino.
Por la dignidad de mi padre, por el padre de Lisi, por la pareja de Josines.
Por la madre de Santi y José Miguel, por el padre de Berta, por la madre de José, suegra de Marisol.
Por Graciela, por Elena –la hermana de Eva–, entre tantos otros.
Por todas las personas que han vivido sus últimos meses y semanas sin tener en la sanidad pública un oncólogo de referencia al que pedir consejo, auxilio o comprensión.
Una persona, en resumen, que les ayudara a entender esta jodida enfermedad.
Porque si no luchamos por nuestros servicios públicos y por nuestra dignidad…
Algún día será demasiado tarde.
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