Cosas de la Iglesia

«jugaban a ser princesas» Silvia de Diego.

cosas de la Iglesia -AF2

TA VIR2 [Resolucion de Escritorio]

Una preciosa historia…

Una Virgen de cuento es la Dolorosa y es que su intensa vida está repleta de curiosidades, de recuerdos especiales, de magia en cierto modo.

Los comienzos conocidos de su vida están en manos de Trinidad Menéndez García, la “Garbanceira”, abuela de Luisa Canedo “la Papeta” y José Manuel Caldeiro que alrededor de 1920 instalaron en Toral de los Vados una casa de huéspedes.

Uno de los clientes, fotógrafo de profesión, se marchó sin pagar y sin su equipaje, parte de éste era la Virgen Dolorosa que hoy se encuentra en la Iglesia.

La Virgen siempre estuvo en casa de la “Garbanceira”, hasta que después de la Guerra Civil, la farmacéutica del momento, Doña Pura, cedió el almacén para celebrar la Eucaristía, ya que la Iglesia y casi todos los Santos fueron quemados en fratricidio.

La Dolorosa se salvó de las llamas y fue entonces cuando el sacerdote de aquellos años, Don Francisco Iglesias se enteró de la existencia de esta imagen y la pidió prestada para hacer la novena de los Dolores. Cuando el sacerdote la fue a devolver, Trinidad se la prestó hasta que la Iglesia pudiera comprar otra, ya que según ella “en su casa solo le rezaba la familia y en la Iglesia le rezaba el pueblo entero”.

Así hasta hoy…, por lo que se puede considerar que, con el paso de los años la Virgen pertenece a la Iglesia del pueblo. Miles de personas la han contado sus penas, sus alegrías, la han pedido por sus seres más queridos o se han encomendado a su tierna mirada.

Décadas han pasado y era un buen momento para volver a renovar parte de su vestuario para su puesta en escena en La Procesión del Encuentro esta pasada Semana Santa. Casualidades de la vida han hecho que la capelina que hoy puede ver todo el pueblo tenga también su historia.Tanis y María Jesús [Resolucion de Escritorio]

Tanis y María Jesús son los protagonistas. Esta pareja natural de Cantalejo (Segovia) llevan 36 años casados y como suele ocurrir con la mayoría de las novias, el vestido que el día de la boda fue piropeado fue poco a poco olvidado en su caja. Tan sólo Silvia, hija de nuestros protagonistas, y sus primas, todas cuando aún eran muy niñas, llamaban a su abuela Elisa o a sus tías, para que las ayudara a alcanzar la caja que se encontraba encima del armario de “la habitación de en medio”. Eran entonces cuando las niñas, con el vestido de novia de María Jesús y el de su tía Elisina jugaban a ser princesas. Tanto el vestido como la capa de encaje (que hoy forma parte de la capelina de la Virgen) volaban al viento. El vestido cobraba de nuevo vida y jugaba entre risas infantiles sintiendo mucho el momento en el que regresaba a la caja y de nuevo era olvidado.

Con el paso de los años y, por avatares de la vida, la casa en la que se encontraba el vestido fue abandonada, pero María Jesús se llevó con ella su vestido de novia y al abrir la caja pensó que era una pena desaprovecharlo y decidió darle una nueva vida. Fue entonces cuando al hablar con su hija Silvia surgió la idea de que podría venir bien a su amiga Fanny para que hicieran con él algo bonito para la Virgen.

Dicho y hecho, el vestido recorrió cientos de kilómetros ansioso por conocer su nueva vida y cayó en las manos mágicas de Leo que lo lavó y lo dejó como “los chorros del oro” y con la ayuda del hilo y la aguja dio forma a la capelina que desde ahora luce la imagen de la Dolorosa.

foto silvia

Silvia de Diego

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1 respuesta »

  1. muy bonito, la historia de la Virgen es original y como no podia ser de otra forma, su nuevo velo tenia que llegar de forma original, gracias a Silvia y a Mª Jesus.
    un beso muy grande

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