““José, el de los santos” ” el carpintero de la iglesia de Villadepalos

Cuando me han pedido que escribiera este artículo sobre el Cristo que hizo mi abuelo para la iglesia de Villadepalos he tenido que identificar en mis recuerdos y en los de mi familia aquellos que están más relacionados a “José, el carpintero”, “José, el de los santos” o “José, el del tío Camilo” que es como lo conocéis la mayoría, y buscar entre los recuerdos que me acompañan siempre ya que para mi es “el abuelo José”. El que nos decía a los nietos en las sobremesas de verano en Villadepalos que por cada pelo negro que le encontráramos en la cabeza nos daba una peseta (tenía el pelo blanco como la nieve), el que se pasaba las mañanas de los lunes revisando en el períodico los partidos de fútbol para preparar la quiniela de la semana, el que le decía en broma a mi abuela Mariángela cuando le ponía la comida en la mesa “esto no está muy allá, está muy acá”, el que estaba por las tardes en su taller de carpintero siempre rodeado de amigos y vecinos que pasaban por allí y se quedaban un rato de charla… y creo que es justo ahí donde podría empezar a buscar los que me piden para esta historia, en su taller de carpintero.

Mi abuelo José nació en el año 1906 en Villadepalos, y como muchos bercianos de aquella época compaginaba la agricultura con otra profesión, en su caso la carpintería que además era su auténtica vocación. Seguro que muchos vecinos de la zona aún tienen tablas de lavar la ropa, muebles, puertas o ventanas que salieron de sus manos y herramientas.
Sin embargo, lo que a él realmente le gustaba y a lo que dedicaba incluso sus ratos libres era a tallar figuras en madera, principalmente de motivos religiosos.
Siendo aún carpintero en activo, hizo tallas de madera de imágenes de la Virgen y de diferentes santos por encargo de las iglesias de varios pueblos (de los que no tenemos datos ni localizaciones), así como otros trabajos de carpintería para la propia iglesia de Villadepalos para reemplazar algunos de los elementos que se perdieron en el incendio de 1931: una de las capillas laterales, muchos de los bancos, la estructura de algunos cuadros, etc.

Mi abuelo José siempre fue una persona de gran fe católica y llegó a entablar una buena amistad con Don Germán, el que fuera sacerdote en Villadepalos durante muchos años.

Cuando Don Germán pasaba por delante de la carpintería, situada casi al comienzo de la cuesta de la iglesia, no se resistía a entrar a hablar un rato con él. Cuando el abuelo ya estaba jubilado seguía acudiendo al taller para dedicarse a la madera como afición, así que estas charlas continuaron. Debió ser en alguna de estas conversaciones, cuando Don Germán mencionó el deterioro que estaba sufriendo el Cristo crucificado del altar por el Descendimiento para la procesión del Viernes Santo año tras año.


Teniendo ya alrededor de 75 años, mi abuelo decidió que quería dejar un regalo para el pueblo de Villadepalos, especialmente para la iglesia de Santa María Magdalena. Materializó este deseo en hacer una talla en madera de un Cristo articulado que pudiera dedicarse para la representación del Descendimiento de la Cruz y la procesión del Viernes Santo. A Don Germán le pareció una gran idea y creo que fué él mismo quien decidió proporcionar la madera de cerezo que se usaría en este proyecto.
Esta obra le llevó algunos años ya que lo iba haciendo a ratos. Por aquel entonces, mis abuelos ya mayores, convivían con sus hijos y nietos gran parte del año y pasaban sólo unos pocos meses en Villadepalos, durante el verano. Él aprovechaba estos meses para desplazarse con frecuencia a Villafranca del Bierzo donde observaba y trazaba bocetos del Cristo Románico de la iglesia de Santiago que usó como inspiración, así como para ir avanzando en la talla de la figura.
Creo que fue alrededor de Junio de 1983 cuando una vez terminada la talla en madera de la figura de Cristo por mi abuelo José, esta fue tratada y decorada por un vecino de Villaverde llamado Manuel Lombardía quien también ofreció su trabajo como regalo a la iglesia.
Además de la figura del Cristo, el abuelo José hizo la cruz de madera que se utiliza para el Descendimiento del Viernes Santo.
Como anécdota curiosa, esta cruz fue portada a pie por la cuesta desde la carpintería hasta la iglesia por Pedro Vázquez, un vecino de Villadepalos que por aquel entonces llevaba melena larga y barba, lo que propició más de una comparación entre él y Jesucristo (y seguro que también alguna sonrisa) por parte de los vecinos que lo vieron en el recorrido.
En julio de 1983, fue entregado a la iglesia en las fiestas de la Magdalena, y con posterioridad a esa fecha la talla tuvo que ser reparada debido a la aparición de una grieta en la madera. Esta reparación ya no pudo ser hecha por mi abuelo.
Desde esa fecha, el Cristo yace en su urna en la iglesia de Santa María Magdalena de Villadepalos, siendo sacado de ella para la representación del Descendimiento de la Cruz en Viernes Santo y, a continuación, procesionado con devoción por los vecinos.
Y estoy segura de que en ese momento del año, cuando los vecinos caminan envueltos en silencio por el pueblo portando a este Cristo en su urna, alguna estrella sobre nuestras cabezas resplandece más que nunca.
Marian Tejero Martínez
Por AF2Toral en 31 marzo, 2024








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Entrañable reportaje. Un abrazo m.a.
Bonita historia ,debió de ser un buen abuelo una «»» entrañable persona»»