Colaboradores

Por El Boulevard

thumbnail_cabecera.jpg

AUTORES

Poca gente es capaz de resumir en una canción y de una forma tan magistral la vida de una persona. Joaquín Sabina es el autor de la letra que le dedica a la cantante Chavela Vargas. Se publicó por primera vez en el álbum de Sabina “Esta boca es mía” (1994) y cuatro años más tarde el autor de la música, Álvaro Urquijo la incluyó en su primer LP en solitario “Álvaro Urquijo”. Posteriormente también se publicó en el álbum acústico de Los Secretos, “Con cierto sentido” (2003), convirtiéndose a partir de este momento en un clásico que nunca falta en los conciertos de esta banda.

Las circunstancias que llevaron a encontrarse la letra de uno y la música de otro fueron un poco anecdóticas. El propio Álvaro Urquijo cuenta sobre el origen de esta canción: “Un día estaba en casa y vi en un cajón de mi hermano Enrique un trozo de papel arrugado. Lo desdoblé y vi que era la letra de una canción, me gustó y empecé a trabajar para ponerle música. Cuando la terminé, se lo dije a mi hermano y me contestó que eso no era suyo, que era una letra de Sabina. Total, que lo llamé y le dije que le había puesto música a una letra suya. Y me respondió – Alvarito, si ya la he grabado, pero tranquilo que si veo que la tuya es mejor que la mía, deshago la grabación y la vuelvo a grabar con tu música”. Y así fue, le gustó y la grabó con mi composición.”

image

TEMA DE LA CANCIÓN

Esta dedicatoria de Sabina es una buena justificación para recordar a “La Dama del Poncho Rojo”, Chavela Vargas.

Nació el 17 de abril de 1919 en San Joaquín de Flores, Costa Rica. Infancia muy complicada marcada por la enfermedad, los conflictos familiares y las carencias afectivas. Sus padres se divorciaron cuando ella era una niña y la dejaron al cuidado de unos tíos. Comenzó a cantar de manera ocasional a los 14 años y a los 17 años se fue a México escapando de los rumores en un país que no valoraba su talento, ni entendía que una mujer llevara pantalones.

En México desempeñó varios oficios, hasta que apareció “Macorina” la oportunidad en forma de canción. Una versión adaptada e inspirada en la cubana María Calvo Nodarse, prostituta de lujo que vivió en la opulencia gracias a la especial contribución de ricos habaneros dedicados a la política y todo tipo de negocios. Algunos críticos musicales dijeron, que fue la primera canción con tintes eróticos que una mujer dedicaba a otra. La canción no fue aceptada en España por el régimen franquista.

Chavela sorprendió con su actitud desafiante y su apuesta radical, saltó todas las reglas establecidas de la época, con su voz áspera dramatizó rancheras, un género que tradicionalmente estaba reservado para ser cantado por hombres. Con esta apuesta tan particular comenzó a cantar profesionalmente a los 41 años, publicando su primer disco en 1961.

La vida de Chavela Vargas estuvo rodeada de todo tipo de especulaciones, era conocida por frecuentar bares, beber tequila y fumar a todas horas y todo ello sin perder el tiempo intentando seducir a todas las mujeres que se cruzaban en su camino.

Tras publicar su biografía a los 81 se declaró públicamente lesbiana “lo que estaba a la vista no necesitaba anteojos”, éstas fueron sus palabras aclaratorias. Entre sus amistades peligrosas para aquella época, destacaron la que mantuvo con Dolores Olmedo, Lola Beltrán, María Félix y sobretodo con Frida Kahlo con la que llegó a compartir techo junto a Diego Rivera.

Una vida llena de turbulencias en la que casi siempre optó por caminar en dirección contraria terminó truncando su carrera, sus problemas con el alcohol la sumieron en una profunda crisis que la mantuvo cerca de 20 años fuera de la circulación. En este periodo vivió de la caridad de sus amigos y mucha gente llegó a pensar incluso que había muerto.

En los años noventa, tras dejar el alcohol (antes de que éste terminara con ella), reemprendió su actividad musical. Manolo Arroyo la redescubrió cantando en un cabaret de Coyoacán y la convenció para venir a España donde Pedro Almodóvar le ofreció participar en su película “La flor de mi secreto”. A partir de ese momento le llegó una nueva primavera con todo tipo de reconocimientos. El Consejo de Ministros español le concedió la Gran Cruz de Isabel la Católica en el año 2000. Grabó más de 40 discos y protagonizó cerca de mil conciertos.

La cantante se despidió en octubre de 2006 de los escenarios tras cumplir medio siglo de carrera artística, aunque siguió colaborando esporádicamente en grabaciones junto a otros artistas como Miguel Bosé, Ana Belén Joaquín Sabina, Armando Manzanero, etc. Falleció en Cuernavaca, Morelos, México, 5 de agosto de 2012.

MI VERSIÓN

Categorías:Colaboradores, Valle

2 respuestas »

Deja un comentario