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“Baloncesto en Toral y cosas de la vida” José Raúl,”el de Dini”

Día Mundial del Baloncesto 🏀


Día Mundial del 🏀

Una historia de pasión, valores y recuerdos imborrables en Toral de los Vados

Intentaré relatar lo que ha significado, y significa, para míel baloncesto y, de paso, cómo llegué a él. Con intensidad y pasión, fueron ocho años los que consagré a la práctica de este deporte, desde los diez a los dieciocho años. Aunque luego pude jugar esporádicamente, son estos los ocho años que recuerdo con más pasión y, convendrá el que lea este texto, los que más marcan a una persona.

Mis primeros referentes fueron José María Pintado, Carlos y Juan Luis “Cirilo”, Miguel Ángel Valle, Alfredo Valcarce, …, perdonadme si veis que tengo algún olvido.Ellos me enseñaron los primeros pasos, las reglas, las entradas, a disfrutar de entrenar para mejorar y, con lo aprendido, a disfrutar jugando. Daba igual el tiempo, frío o calor, viento o lluvia. Recuerdo aquellas densas nieblas, en las que se oía el bote de un balón, botando, botando cada vez más cerca, y al rato, entre la bruma, botando, surgían ellos puntuales, bromeando y llenos de ganas por jugar al baloncesto mientras aguantaban al niño de 10 años que les observaba y seguía con admiración disimulada y avergonzada. Corría el año 1980 y, hasta la fecha, los domingos por la mañana ya nunca fueron anodinos. Todavía replico sus enseñanzas, ahora en mi hija.

Poco después, o quizás coincidiendo en el tiempo, comenzamos a jugar al baloncesto en los recreos y al final de las clases. “Sandokan”, un profesor de paso, mis disculpas por no recordar su nombre (repito, mis disculpas), puso interés en dotarnos de alguna técnica. Pero desistió al poco, creo que no por su culpa. Todavía recuerdo su cara de conmiseración.

Es en ese momento en el que toma las riendas Dª Otilia, que, desinteresadamente, decidió ocuparse las tardes de varios dias a la semana y las mañanas de los sábados, y federar a un grupo de chiquillos que jugase y se enfrentarse a otros colegios, algunos con nombre y tradición en la práctica del baloncesto. Y lo hizo ya basándose en los valores igualitarios, con equipos femeninos y masculinos. Son recuerdos de largas tardes entrenando, incluso de noche, del autobús que nos llevaba,a Ponferrada, a Villafranca, a San Miguel, ….; recuerdos del grupo que formábamos, de cómo nos defendíamos unos a otros en la calle y en el campo, recuerdos del equipo, y de doña Otilia organizándonos con cariño y paciencia. 

No debíamos jugar mal. La segunda temporada el autobús de la federación y la paciente guía de Dª Otilia nos llevaron a los cruces en la ciudad de León. Corría el año 1984, y siempre recordaré el ambiente de equipo, del autobús y a la amable autoridad con la que nos guiaba de Dª Otilia.


Equipo escolar de baloncesto  de Toral de los Vados 83/84
Carlos Caurel 2 Otilia 3 Luis García,
4 Roberto el de Nair , 5 Javier Ferraz, 6 Enrique Canedo,
7 José Raúl, 8 Fredi Ferraz, 9 Michel, 10 Miguel Ángel,
11 Félix Potes y 12 Felipe (de Jaén)

Ya terminado el colegio, empezamos a jugar en otros equipos, escolares y no tan escolares, unos cuantos de nosotros integrados en el de Villafranca. Pero el colegio siguió siendo nuestro punto de encuentro y centro de referencia social y deportiva. Jesús Ángel, concejal de Cultura, que ya había hecho realidad el sueño de la maratón de Toral de los Vados, tomó el testigo, con la ayuda de Alberto Somoza, y nos organizó como equipo bajo el nombre de Basket Vados, nombre que nos inventamos Roberto Alcántara y yo un día que urgía completar la ficha para un torneo de Flores del Sil. Con Jesús Ángel volvimos a entrenar, a viajar en equipo, esta vez en autobús de línea, y a jugar multitud de torneos. También hicimos de romanos y participamos en las fiestas. Un día escuchamos, en tono elevado, “… y si no vienen a ver los partidos, les llevaremos allí el baloncesto”, y, sin tener oportunidad de saber más, nos vimos como costaleros, cargando el paso de unas “canastas del gran poder” que bajamos a la plaza de la estación a pulso. Incredulidad, estupor, desconcierto, sorna, … nadie indiferente al ver pasar unas canastas verdes por delante de las casas y las terrazas de los bares. Pero fue una gran idea. Enorme animación y maravillosa experiencia jugar rodeados de una animación inédita en Toral. No sé quien ganó, pero la experiencia fue inolvidable.

Carlos Cirilo indumentaria azul . En el fondo se ve a Epifanio – Alvarito / un Buzas . a Sergio. Leandro . Jesús Ángel

Poco después inauguramos las nuevas instalaciones deportivas en La Mata y seguimos teniendo nuestras larguísimas tardes de verano jugando al baloncesto. Corría el año 1988 y mis recuerdos son de esa felicidad absolutade la adolescencia, jugando con gente que siempre llevaré conmigo. Recuerdos guardados que uno rescata cuando necesita sentirse reconfortado.

Y, cosas de la vida, no hace mucho que, pensando en la educación de alguien que ahora tiene 10 años, me vi sopesando qué podía tener una contribución más positiva en la definición de una persona. Indudablemente tenemos la familia, el contexto social y cultural y la formación académica, que los siento fundamentales. Pero, también lo es todo aquello que nos ayuda en la toma de nuestras decisiones, que nos dota de espíritu crítico y solidario, y que nos hace capaces de discriminar lo bueno de lo malo y lo positivo de lo negativo. Todo esto es lo que hoy en día se llaman “valores”. Y el deporte, el deporte de equipo, en mi caso el baloncesto, aparecía como uno de esos elementos que ayuda a definir a una persona por los valores de integración social, de la cultura de la disciplinay de la responsabilidad, de la perseverancia y el respeto a aquellos que comparten contigo el compromiso con el equipo, y también el respeto a los que no lo comparten. Todos son valores que dan el contexto que nos ayudan en nuestro día a día. El deporte es sano, nos equilibra, es cultura y es divertido.

Y mis últimas palabras quiero que sean de agradecimiento a todos aquellos que dedican su tiempo y su paciencia para inculcar la práctica del deporte. Muchas veces, sin saberlo, hacen un regalo para toda la vida.

José Raúl Fernández del Castillo

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5 respuestas »

  1. Precioso relato José Raúl,me encanta que tengas esos bonitos recuerdos de Toral y de el baloncesto .El deporte en equipo no solo para conseguir «» éxitos»»,sino que te forja unos valores cívicos y amistad
    Te deseo unas Felices Fiestas Navideñas.

  2. Raúl: emocionante tu comentario y emocionante es recordar aquella época en la que el sonido de la pelota y la vibración de la canasta desde mi casa, me despertaban la ilusión y ganas de jugar igualmente. Muchas veces contigo, con Roberto, con Luis, con Alfredo…un punto discreto diferente, pero no disonante, entre vuestros tripletes y saltos brillantes. Con el tiempo uno entiende que esas experiencias no solo fortalecieron el cuerpo, sino también el carácter. Sin duda dejaron huella importante.
    Gracias por recordarlo Raúl. Un abrazo.

  3. Sin duda grandes recuerdos entorno al baloncesto en Toral. Qué bien jugabas Maite!, entonces había muy pocas chicas que lo practicaran.
    Nos unió a un montón de jovenes de esa generación, cuya amistad y actividades fue mucho mas allá del baloncesto.
    Con muy poco, disfrutamos mucho y muy sanamente. Un montón de valores que me acomparán siempre y que he podido transmitir a mis hijos, con quienes, por supuesto, seguimos jugando en la canasta de nuestra casa en el jardín.
    Un abrazo a todos!

  4. Desde luego, es muy reconfortante ver estas fotos y las palabras que les acompañan. Recuerdo bien a la gente que citas, y tuve la fortuna de pasar muy buenos momentos en aquellos años en Toral y alrededores con la excusa del juego de la pelotita naranja. De hecho, creo que yo mismo jugué también aquel torneo en Flores del Sil y el partido en la Plaza de la Estación, una idea que entonces parecía un poco loca, pero que salió bien.

    Para mí esos años fueron importantes, tanto que luego, profesionalmente, tiré por el mundo del deporte. La semilla, sin duda, se plantó en aquellas pistas de cemento y en aquellos primeros años 80.

    Gracias por el aporte, J.R.

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