FIESTA DEL MAYO

Descripción del ámbito del patrimonio cultural inmaterial
La melodía es un legado posiblemente medieval de posible influencia jacobea (Villafranca es una villa que nace producto de un núcleo importante de personas provenientes de los reinos francos que se asientan en el Bierzo y se relacionan con la presencia de los monjes del Cluny en estas tierras) por lo que resulta al menos llamativo que una obra medieval en francés Le Román de Fauvel conserve escritas varias melodías populares del XIII- XIV entre las que encontramos una idéntica a la melodía de nuestro maio. Este hallazgo nos permite considerar la hipótesis de este origen para la melodía musical que acompaña a nuestro maio que así como las coplas se repiten siempre, de año en año, sin cambios. La música que se interpreta hoy pudo llegar al Bierzo como consecuencia de un intercambio cultural derivado del fenómeno jacobeo del Camino a Compostela.
Las coplas hacen del maio una pieza única y relevante de la cultura popular que se expresa en gallego en el Bierzo, funcionando como referencial de todo un conjunto de manifestaciones tradicionales que se dan con carácter cíclico a lo largo del año. Una evidencia notable de la normalidad y lo cotidiano del uso de esta lengua en la comarca que se convierte en elemento destacado de su personalidad, que se ve y es sentida por sus gentes como una manifestación de su identidad cultural. No olvidemos que el Bierzo por su idiosincrasia histórica y social es la única comarca legalmente reconocida en la Comunidad con entidad jurídica.
El vestir al maio-mozo se convierte también en un aspecto singular porque no resulta fácil transformar a una persona en un árbol con la dificultad añadida de que no se puede distinguir a la persona que le da vida al maio y que con la rigidez característica mantenga su esplendor y estética varias horas con paciencia para representar al espíritu de lo vegetal, del despertar de la naturaleza.
El maio-mozo o maio-humano es una tipología de festejo tradicional del 1 de maio, en la que se escoge a un niño o mozo de un grupo para vestirlo y convertirlo en la representación del espíritu de la primavera por ese día (por eso ha de ser irreconocible, dando el aspecto de ser un árbol que anda) oculto con una planta específica cañaveira (smyrnium olosatrum) para luego recorrer las calles y plazas acompañado de una comitiva que va cantando coplas tradicionales (siempre las mismas y con una melodía musical que se usa exclusivamente para la ocasión) solicitando un donativo (castañas “maias”, una alegórica alusión al fin del ciclo de las mismas) y realizando un ritual de levantar al maio como símbolo de la llegada del tiempo de la estación de las flores (el comienzo de un nuevo ciclo). Aunque son los portadores los niños y la gente más joven, los mayores también participan durante el recorrido en el proceso al contribuir con donativos o hacer que la comitiva “tumbe o maio” y luego lo levante. Esta celebración, a comienzos del Siglo XX, era abundante en Galicia, en villas importantes Monforte, Viveiro, Mondoñedo, entre otras las villas Jacobeas Portomarín, Lugo y Santiago, en las que se fueron perdiendo y desapareciendo, siendo única esta expresión a día de hoy en Villafranca donde se resistió a hacerlo y se viene realizando ininterrumpidamente, siendo una de las costumbres más antiguas que se recuerdan de las que persisten.Este maio-humano en el ámbito de Castilla y Léon, tanto por su tipología, como por el idioma en que se canta (gallego oriental del Bierzo) es único en dicha comunidad.
Patrimonio inmaterial de El Bierzo


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