El agua del río, como una escultora natural, moldea campanillas con la ayuda del frío y la helada. Con su tacto suave pero persistente, el agua fluye y se transforma en delicadas formas que se asemejan a las campanillas . Cada gota, cada corriente, contribuye a esculpir estas obras de arte efímeras en la orilla helada del río, que solo la naturaleza puede componer. Es un recordatorio de la belleza y la fragilidad de nuestro entorno, así como de la capacidad infinita de la naturaleza para inspirar y maravillar.

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La naturaleza es una obra de arte en sí misma, pero ha de ser el fotógrafo el que capte ese instante efímero en el momento justo, esas gotas de agua que vuelven al cauce del río del que forman parte. Esta instantánea me parece digna ganadora de un concurso de fotografía que verse sobre la naturaleza, y hacen falta unos ojos sensibles que sepan captar la fugacidad de ese momento en el instante preciso. ¡Enhorabuena por la foto!
Gracias , muchas gracias , José María , pero la gran protagonista seguirá siendo la naturaleza,
No seas tan «»» modestin»»‘ que tú tienes el talento de plasmarla