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HUELLAS DACTILARES

HUELLAS DACTILARES

Las huellas dactilares son únicas en cada ser humano. Se forman en el vientre de la madre e incluso en el caso de gemelos univitelinos son diferentes.

Cuando tocamos una superficie con los dedos, la humedad que tenemos en ellos debida a la secreción de las glándulas sudoríparas hace que dejen marcas que, en caso de estar latentes y ser poco visibles, se pueden recuperar por distintos métodos: con polvos de diferentes colores (de aluminio molido), con una iluminación específica (blanca, coloreada, ultravioleta…) o con elementos químicos (vapor de yodo).

Aunque también son únicas las huellas de las palmas de las manos, las plantas de los pies o las que dejan las orejas (otohuellas) en una superficie cuando las arrimamos para escuchar, estas son de uso más limitado porque los cuerpos de seguridad solo tienen bases de datos de las huellas de los dedos.

Se ha dado el caso de delincuentes que se han operado o quemado los dedos para destruir sus huellas dactilares y librarse así de ser identificados. En Palencia se identificó a un ladrón a través de la huella de su oreja izquierda.

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