Es Navidad en Toral

Desde la ventana,aquella que mira al monte y donde antaño en las noches estivales se ponía el botijo para refrescar el agua; sí aquella desde donde se contempla Ferreira;voy viendo el claroscuro despertar del frío día y oigo el nítido piar del negro mirlo en el viejo cerezo.
La congoja del despertar vespertino contrasta con las ganas de vivir que todavía quedan dentro de mi vieja humanidad.
La vista a lo lejos, tiene los mismos paisajes y colores similares a los de hace cinco décadas-quizás los reflejos de lo que parece ser una torre metálica no estuviera entonces- cerrando los ojos trato de revivir imágenes que llegan sin control de tiempo y no soy capaz de fijarlas y menos de mantenerlas mentalmente.
Dios, cuantas cosas han pasado; que mucho hemos caminado……..Cuanta gente cercana y conocidos se han quedado en el camino.
Hay un cumulo lejano de neblina salido del Burbia que quiere jugar con el primer rayo de claridad que despide la aurora.
Mis padres, los amigos de la niñez, las innumerables caras de gente conocida, de vecinos, los ruidos de antaño; el olor a castañas; el sabor del vino nuevo, los ladridos de los viejos perros; mis sentidos están a flor de piel y tengo ganas de llorar.
El inconfundible ruido de levantar una persiana contigua, rompe todo el encanto de este mágico momento y nitidamente llega a mis oídos una maravillosa voz.
Abuelo despierta; hoy es Navidad y estamos en Toral

Alonso Fernández
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Precioso relato ,y dulce despertar junto a su nieto,Feliz Navidad