Jule

Fábula del zorro y las luciérnagas

JULE -AF2

Fábula del zorro y las luciérnagas

 

Erase una vez un zorro muy astuto y presumido que una noche de verano tenía hambre y se fue a ver si podía cazar una gallina a un gallinero lejos de su madriguera. Como era muy malicioso por el camino cortó unas ramas de un arbusto para cubrirse a modo de camuflaje y no levantar sospecha ante las gallinas. Cuando llegó todas las gallinas estaban  durmiendo pero había un gallo con el sueño ligero que guardaba el corral. El zorro pensó para sus adentros: cavaré un túnel por debajo de la tela metálica y me daré un festín, relamiéndose sólo de pensarlo. Así, con mucho sigilo se puso a cavar hasta conseguir entrar en el gallinero. Una vez dentro decidió atacar a la más grande y hermosa de todas las gallinas con un plumaje blanco nieve que era la preferida del gallo, que despertó sobresaltada, y ante su cacareo despertó al gallo que dormitaba en lo alto del palo mayor y éste se puso a cantar su quiquiriquí tan fuerte como pudo. Para cuando despertó el granjero alertado por el gallo, el zorro ya había herido de muerte a la gallina mordiéndole el cuello y mientras pensaba en hacerse una capa de plumas blancas que le cubriera todo el lomo para protegerse del sol de ese caluroso verano. Se disponía a marcharse de allí con la gallina cuando se dio cuenta que la hermosa gallina no cabía por el túnel de la valla, así que decidió matar otra gallina más pequeña. Raudo y veloz mató otra gallina que estaba medio desplumada y pensó: No podré lucir su plumaje como capa pero al menos saciaré mi hambre, así que antes de que bajara el granjero con la escopeta el astuto zorro abandonó el gallinero con su presa. De camino a su madriguera con la gallina en la boca iba el zorro distraído y lamentándose por no poder lucir una hermosa capa de plumas blancas. Entonces vio a lo lejos unas luces en la oscuridad y muerto de curiosidad se dirigió hacia ellas, eran luciérnagas. Era tan presumido que pensó que si se las comía manaría de él luz y su bonito pelaje brillaría más en la oscuridad. Dejó la gallina en el suelo y se puso a comer luciérnagas aunque éstas no estaban en su cadena alimentaria, solo por brillar con su luz. Comió tantas que se le produjo una indigestión  y a medida que iba comiendo las luciérnagas, éstas se iban apagando al llegar a su estómago y revoloteaban por dentro del zorro hasta hacer que las regurgitara con un fuerte dolor de estómago. Un búho real que presenciaba la escena desde lo alto de un árbol levantó el vuelo y con sus garras apresó la pequeña gallina desplumada y salió volando. El zorro se quedó desconsolado, sin cena, sin capa de plumas y sin más luz que la de sus ojos tristes. 

Moraleja: Para brillar con luz propia la envidia es mala consejera. No se puede brillar a costa de los demás,  cada uno debe buscar sus atributos y su luz dentro de uno mismo. 

José Mª Sánchez Macías

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