NUEVAS GENERACIONES, NUEVAS CELEBRACIONES

Desde hace varias décadas, especialmente entre jóvenes y niños, se celebra de una manera especial y diferente la noche del 31 de octubre al 1 de noviembre. Es la fiesta de Halloween. Noche con varias advocaciones como Noche de Brujas, Noche de los Muertos, Noche de los Difuntos…
Los disfraces de terror, las calabazas con risa maligna y las peticiones de “truco o trato” (“truco o dulce”) caracterizan una festividad de origen anglosajón. En nuestro país cada año tiene más calado y seguimiento por parte de los jóvenes y no tan jóvenes.
A día de hoy entre los más peques es ya una celebración propia.Niños disfrazados de duendes, fantasmas o demonios pidiendo dulces y golosinas a las personas de puerta en puerta.
Halloween surge de la contracción de “All Hallows Eve” que viene a significar “víspera de todos los Santos”.

FIESTA CON ARRAIGO ANCESTRAL
El magosto es una fiesta ancestral asociada a la recolección de las castañas. Es una celebración colectiva y festiva que en sus inicios se llevaba a cabo, de una forma especial, la tarde del día primero de noviembre -día de Todos los Santos-. En homenaje a nuestros mayores y antepasados haremos un pequeño relato de dicha efeméride.
Se preparaba en el campo, preferentemente, una hoguera (fogata o fogueira) alimentada con palos de leña seco (garabullos). Se llevaban las castañas en cestos, hechos de varas de salguero, (megos, mañiegos o maniegos) y se ponían a asar entre el rescoldo (borrayo) que iba dejando la hoguera. Se le hacía un pequeño corte a la corteza de la castaña, algunas personas lo hacían con los dientes -era un pequeño mordisco- (triscar).
Cuando las castañas empezaban a reventar o estallar (estoupar o estopar) era señal de que ya estaban asadas. Se sacaban de entre los rescoldos y se mondaban (bullan) y ya estaban aptas para comer. Entre el rescoldo ha quedado ha quedado el refugayo (el desecho de las castañas). Los más atrevidos utilizaban restos de los “palos quemados” para tiznarse la cara y al resto de las personas que estaban celebrando el magosto.
Además, se podían acompañar con nueces (conchos), almendras, avellanas, manzanas… y como no olvidar las peras carujas (de invierno) con un buen vino berciano y hasta se podían echar unos chorizos a la brasa.
Digno de visitar y pasear por los sotos de castaños que existen en diferentes pueblos de nuestra comarca. De una belleza extraordinaria por su luz otoñal, así como la diversa y amplia gama de tonalidad de colores. Parajes que transmiten una paz y tranquilidad difíciles de describir.

A MANERA DE CONCLUSIÓN
Decir que ambas festividades o tradiciones, Halloween y magosto, se celebran y conviven sin problema alguno y sin pisarse el terreno para nada; la una a la otra. Las mismas tienen como instituciones pilares a: Asociaciones de Vecinos, Ayuntamientos, Pedanías, Agrupaciones o Sociedades Culturales, Colegios…
Recordar de paso para aquellas personas creyentes que el día 2 de noviembre la Iglesia celebra la conmemoración de todos los fieles difuntos. Es una manera de recordar las almas de cuantos murieron con el signo de la fe y duermen en la esperanza de la resurrección.

Rafa Casas
Categorías:Colaboradores


















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