Homenaje de María José Montero en memoria a su cuñado Eugenio “Geño”.

EN MEMORIA.
Y, de pronto, un día dejas de verlo sentado al sol, contemplando las idas y venidas de los pájaros, de los que tanto sabía y a los que tanto amaba.
Ya no puedes decirle: Geño, qué bien estás ahí, al solín o , buenos días, cuñado¿ Estás viendo a los pájaros? Y él, me dice, sí, este año hay más golondrinas o, simplemente, ¡ Ya ves, cuñada, cada vez más viejo!
Como todos, corazón, como todos. Pero ahí estás muy bien, con los pies al sol y la cabeza a la sombra. Y una tierna sonrisa me confirma que sí, que cada día que pasa es un día menos.
La vida son momentos, trazos de un camino que, cada cual, debemos recorrer sin saber cómo y cuándo nos aguarda la meta.
Llegamos aquí sin ningún equipaje, solo el amor nos ayuda a avanzar, partimos también sin equipaje, solo el amor nos da la despedida.
Qué corto y qué pesado se nos hace el trayecto entre el ser y el no ser. Como los pájaros vamos yendo de paso.
Las alas de los sueños nos salvan de las simas donde duerme noviembre el vuelo de su noche.
Donde el arcoiris del universo nos recoge entre sus rayos de colores y el rojo atardecer de las últimas hojas de las cepas nos ofrecen su abrazo sempiterno.
La tierra, como madre, nos recoge en su seno, para que siga siendo la vida un milagro repleto de momentos.
María José Montero Núñez.

Categorías:Carta abierta..., Sin categoría


















fe%20%5BResolucion%20de%20Escritorio%5D.jpg?psid=1)




Bella y muy agardable la descripción del atardecer de la vida del humano plasmada en Geño.
Precioso homenaje ,a un ser querido,un fuerte abrazo.