Nació en el barrio del Campillín, de Ponferrada.
Desde muy niño su mayor afición fue, siempre, el dibujo. En el colegio destacaba en esta disciplina por encima de otras. Con los años , la afición por el arte fue en ascenso pasando de la pintura a los volúmenes de la escultura.
A lo largo de su actividad, como escultor, he participado en varios certámenes , recogiendo varios premios.
A lo largo de su actividad, como escultor, ha participado en varios certámenes , recogiendo varios
premios.
Su primera exposición, como escultor, fue a los dieciséis años. Una colectiva en los salones de la O.J.E.,en Ponferrada, con los pintores: Solana, Sangregorio y Viloria.
A los dieciocho, como muchos jóvenes, emigró a Francia en busca de nuevas oportunidades.
Regreso dos años después para cumplir con el servicio militar. Una vez acabado éste, se establecí
montando un taller y desarrollando varias actividades a la vez. Exponiendo en múltiples salas de entidades Bancarias.
Sus obras ha tenido permanencia en distintas galerías nacionales. Una veintena de monumentos en bronce,acero corten, resinas y caliza compuesta de mortero, en toda la comarca del Bierzo y la Comunidad de Madrid.
Actualmente reside y tiene un estudio de arte en la calle del Agua de Villafranca del Bierzo, donde trabaja
y disfruta con la compañía de su mujer,hijos y nietos.
Todo este conjunto de vivencias han sido las que me han formado y hecho conseguir la belleza, el equilibrio y la
armonía de toda su obra.
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Categories: Personajes

















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Arturo Nogueira es un artista de los pies a la cabeza, derrocha arte por los cuatro costados. Yo fui vecino donde tiene su estudio, allá en el Sucubo, y todos los días pasaba varias veces por ese callejón estrecho y me imaginaba todo el arte que habría allí dentro desde que vi una exposición de parte de su obra en Villafranca hace ya más de quince años y quede maravillado. Me llamó mucho la atención una serie sobre caballos alados pero mi economía no estaba para adquirir ninguno de ellos. Hoy gracias a ti, Toñin, puedo admirar ese pedazo de museo y comprobar que mis expectativas se quedaban cortas, he alucinado con todo lo que contiene ese estudio, debería estar abierto al público pagando su entrada. En tu reportaje fotográfico hay una foto (la que utilizaste para ilustrar la semana pasada mi poema «Puede ser») que con tu permiso y con el de Nogueira me gustaría para la portada de mi próximo libro «Creciendo la mirada» que verá la luz a principios del año que viene. Por último dar las gracias a ti y al propio Nogueira por mostrarnos al detalle su obra, he quedado maravillado.