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Historia de la mujer muerta en el molino de San Juan.

Molino 1 [Resolucion de Escritorio]

En el río Sil, en el término de San Juan de Paluezas, y en los límites con Villadepalos y Villaverde, se recuerdan dos molinos.

IMG_2766 [Resolucion de Escritorio]

El molino de arriba, más cercano a Villaverde, está en la desembocadura del arroyo de Valdepiñeiro, que baja desde San Juan hacia el Sil, aunque no se nutría de las aguas de este arroyo, sino de las del propio río. Cerca de la ubicación de este molino es posible que ya hubiera otros anteriores, pero, como a la mayor parte de los molinos que se hacían en el lecho de los ríos bercianos, las crecidas del río los arrasaban periódicamente. Por eso, el llamado molino de arriba fue construido sobre una base de roca, para garantizar su duración. Debió ser construido a principios del siglo XX. Los dos promotores fueron Celedonio España, vecino de Villaverde, y Cesáreo García, vecino de San Juan. Ambos eran desde hacía unos años molineros en la localidad de Cubillos, y decidieron emprender la construcción de un molino propio en las márgenes del Sil. Transcurridos unos años, Celedonio vendió su parte a Cesáreo. Muerto Cesáreo, el molino lo heredaron sus cinco hijos, y, según era costumbre en estos casos, cada uno de los hijos trabajaba en usufructo en el molino durante un mes, y se iban turnando.

Cuando estalló la Guerra Civil, le correspondía el turno a un hijo de Cesáreo llamado Maximiliano, y lo atendía un nieto llamado Brindis. Por las noches, venía a dormir a casa, y una de esas noches el molino fue incendiado, y quedó abandonado durante los años de la guerra.

Cuando terminó la guerra, lo compró un vecino de Villadepalos que se llamaba Eugenio, y que era panadero. Compró el molino, la presa y la huerta adyacente. Al principio, solo logró un permiso para moler pienso para los animales, pero al final, adecuadamente legalizado, consiguió el permiso para moler trigo, que era el negocio más lucrativo en aquel momento. Pasaron por el molino varios arrendatarios (entre ellos un vecino de Villadepalos llamado Ángel, que se casó en San Juan de Paluezas).

A mediados de los años cincuenta, era molinero un hombre natural de Orellán, llamado César Rodríguez Voces. Con él trabajaban también otros de sus hermanos, como Rodrigo. Iban a las casas a buscar el grano, si era necesario, y te traían la harina, a lomos de un caballo; lograron así tener una buena clientela y el molino funcionaba muy bien. Este hombre, César Rodríguez, estaba casado con una mujer de Borrenes, llamada Petra Pacios. El matrimonio disponía de una vivienda en el propio molino. Cuando ella quedó embarazada, todo fue bien al principio, pero el embarazo empezó a complicarse a medida que pasaban las semanas. No sé qué enfermedad tenía, pero yo creo que era toxemia o pre-eclampsia (pero no lo sé con certeza). El día en que se presentó el parto, todo salió mal. En primer lugar, se adelantó un poco, y no había acudido nadie para cuidar a la mujer. La mujer se puso de parto y el marido procuró atenderla, pero salía cada poco a buscar ayuda, a ver si encontraba algún pastor o alguna persona que pudiera avisar a la madre de la mujer, o ir a buscar un médico. Estaban los dos solos en el molino, y aquel día nadie pasó por allí. Las cosas se complicaron tanto, que la mujer se desangró y murieron ella y el bebé. Fue una tragedia, sin duda, debida a la nula asistencia sanitaria de la época. En aquel mismo año, había muerto otra mujer en San Juan en las mismas circunstancias.

IMG_2759 - copia [Resolucion de Escritorio]

El molino de abajo, situado frente a Villadepalos y Villaverde es mucho más antiguo.

En el Catastro del Marqués de la Ensenada a mediados del siglo XVIII, ya figura en San Juan de Paluezas este molino llamado del Olgaño. Pertenece a un presbítero de San Juan, tiene tres piedras, y produce una renta de 440 reales al año.

Para hacernos una idea del tamaño de este molino, pensemos que en esos años, hay en Villadepalos 5 molinos harineros, todos ellos situados en el río Cúa. Producen cada uno 3 fanegas de centeno al año. Y en Toral de los Vados había otros 5 molinos, a los que estiman una renta de entre 3 y 8 fanegas de centeno. Teniendo en cuenta que en los dos pueblos estimaban el precio de una fanega de centeno en 10 reales, la renta que producían estos molinos era muy escasa (entre 30 y 80 reales). Eran molinos muy rudimentarios y de escasa producción, sobre todo en comparación con el del Olgaño de San Juan. Este molino del Olgaño siguió existiendo de manera más o menos continuada, aunque seguramente cambiaría más de una vez su emplazamiento. En los testimonios relativos al siglo XX, todos coinciden en señalar que dicho molino pertenecía a una familia de Villadepalos. Fue el primer molino de toda la zona en el que se puso una cubierta de hormigón, para evitar los incendios, que eran muy frecuentes en todos los molinos del Bierzo.

Era muy rentable tener un molino de ese tamaño, con tres ruedas, en aquellos años. Producía mucho más que otros negocios. Por ejemplo, había en Villadepalos dos barcas: una para cruzar el río Cúa, perteneciente a un presbítero, y que producía una renta de 100 reales al año; y otra, perteneciente a un vecino, y que servía para cruzar el río Sil, y producía una renta de 200 reales, a pesar del intenso tráfico de personas y animales (todos los que desde San Juan y todos los pueblos del suroeste del Bierzo querían cruzar el Sil tenían que recurrir a esa barca).

La mayor parte de los vecinos de San Juan, Villadepalos, Toral y el resto de los pueblos de la zona, en aquellos años de mediados del XVIII, molían sus granos en los pequeños molinos, que muchas veces eran de propiedad compartida. Pero las rentas de ese molino vendrían de la molienda de quienes no tenían molino propio o, aún teniéndolo, estaba inoperante en algún momento. En aquellos años, Villadepalos tenía un total de 92 vecinos, incluyendo los de Peón. Toral de los Vados tenía 71 vecinos, y San Juan de Paluezas, 94.

fernando bello

Fernando Bello Garnelo.

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1 respuesta »

  1. Una historia emocionante.
    La esposa de Eugenio era hermana de mi abuela y también mi madrina de bautizo.
    Tengo lindos recuerdos, cuando muy niño, de ir a caballo con mi abuelo al molino y cruzar el rio Sil por el Olgaño.
    También del suceso de la muerte de la mujer de Rodrigo cuando lo del parto.

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